Los números de Buenos Aires: ¿cómo la deja Scioli y cómo la recibirá Vidal?

La elección de María Eugenia Vidal como nueva gobernadora de la provincia que concentra el 36% del PBI del país reconfiguró el universo político tanto a nivel bonaerense como nacional. Gobernar Buenos Aires implica una enorme responsabilidad. En primer lugar porque reúne el 48% de la industria. En segundo lugar, porque sus deudas históricas significan un enorme desafío para un equipo de gobierno.

Para empezar, Buenos Aires es la provincia más endeudada de la Argentina y es la que paga los intereses más caros por su deuda. Según datos de la Subsecretaría de Hacienda, si sus habitantes quisieran pagar el total de la deuda destinando todos los ingresos propios de la provincia tardarían 8 meses en juntar esa plata (imaginando que no hubiera gastos de otro tipo). Como consecuencia del alto nivel de endeudamiento, debe destinar 10 de cada $ 100 de su presupuesto en servicios de la deuda.

Sin embargo, las finanzas provinciales parecen estar ordenadas. Quien ocupe el escritorio del Ministerio de Economía de la provincia se encontrará con un superávit fiscal que en otros momentos había sido un dolor de cabeza para la administración. El costo del equilibrio fiscal fue un impuestazo que prácticamente duplicó la presión fiscal del 4 al 7% y no un aumento de los fondos que recibe la provincia de la Nación. Vale aclarar que el Estado nacional le aportó este año unos $ 72.000 millones, un tercio de los ingresos de la gobernación.
Pero las deudas más urgentes que tiene la Provincia después de dos gestiones de Scioli y tras 28 años de gobiernos peronistas son de un carácter más profundo y se observan a simple vista al recorrer el territorio más poblado del país: rutas con pozos a mansalva, campos inundados, chicos fuera de la escuela y una pobreza que parece haberse asentado en el paisaje.

En materia educativa Buenos Aires es la provincia que menos dinero destina a infraestructura escolar, solamente $ 131 por alumno. Basta cruzar la General Paz para encontrarse con una inversión 14 veces mayor (en la CABA el gobierno destina $ 1.856 para obras y mantenimiento edilicio por alumno). La situación se complejiza en tanto la provincia solo llega a cubrir el 64% de las vacantes de jardín de infantes mientras la Ciudad de Buenos Aires tiene una cobertura del 93%. No es una novedad que las escuelas de la Ciudad reciben a muchos chicos de la provincia vecina.

Más de 1 de cada 4 bonaerenses se encuentra en condición de pobreza. Si bien este dato es conocido, quizá sorprenda que la fuente sea el INDEC mismo. El instituto de estadísticas y censos relevó la pobreza en el año 2012. Aunque el informe fue cajoneado por una supuesta orden del Ministro Kicillof, los números salieron a la luz gracias a la prensa.

Todos los esfuerzos para sacar a la gente de la pobreza son en vano si una vez por año se siguen inundando los barrios con pérdidas irreparables y costos económicos incalculables. Vidal tendrá la responsabilidad política de garantizar que las obras se realicen, una responsabilidad que su predecesor, Daniel Osvaldo Scioli, no ha sabido cumplir. En los últimos 3 años, no se ejecutaron $ 280.000.000 de las partidas Saneamiento Hidráulico y Obras Hidráulicas, destinadas a realizar estas obras; a lo anterior se suma el desvío del Fondo de Infraestructura Hídrica que se creó en el año 2002, parte de cuyos recursos se usaron para financiar Tecnópolis y la Central Hidroeléctrica Néstor Kirchner.

La mayor de las deudas históricas que tiene la provincia de Buenos Aires es la falta de infraestructura: rutas, puertos, trenes, cloacas, redes de gas, agua potable y el Plan Hídrico aprobado en 2007. Los números advierten sobre estas cosas: la provincia tan solo destina unos $ 245 por habitante para obra pública. Alimentando este escenario, entre el año 2006 y el 2014, el presupuesto de la Provincia de Buenos Aires redujo la inversión en capital de un 7,7% del total del gasto a un 3,7%. Esto significa que de cada $ 10 que gasta la provincia solamente se invierten 37 centavos.

Así está la Provincia más rica de la Argentina. Enormes desafíos se conjugan con una increíble potencialidad de sus campos, sus universidades, su industria, su turismo, sus puertos y sus emprendedores. Todos esperando la oportunidad para hacer realidad sus proyectos.

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