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Líder único y plan de lucha: ejes del debate de la CGT tras las PASO

Líder único y plan de lucha: ejes del debate de la CGT tras las PASO

Sin candidatos propios y alejada como muy pocas veces en su historia de la pelea de fondo que se librará el domingo en las urnas, la CGT aprovechó el tramo final de la campaña para acelerar la discusión interna post-PASO, a la que desde el lunes mismo se someterá la primera línea sindical cualquiera sea el resultado de los comicios.

La definición del perfil, la forma y los tiempos de la estrategia de confrontación con la administración de Mauricio Macri y la presión encendida por el moyanismo para decretar el fin del triunvirato y avanzar hacia la unción de una conducción unipersonal dominarán el debate cegetista en el claro que se abrirá entre el domingo y el 22 de octubre.

Un anticipo contundente de ese escenario fue patente en las últimas semanas. Cruces, chicanas, idas y vueltas y la materialización de una grieta creciente que amenaza con quebrar del todo la ya endeble unidad de la central se replicaron en imágenes y discursos. Otra concluyente evidencia de que la lógica de la unificación sindical subsiste menos por el amor que por el espanto.

La necesidad política de ejercer el control de la protesta social que escala con los efectos de la política económica oficial, encuadrando a las agrupaciones piqueteras y el sindicalismo disidente, sumado a los temores de una ofensiva de la Casa Rosada contra sus viejas prerrogativas y el alerta concreto de una reforma laboral similar a la sancionada en Brasil, alimentan la urgencia por articular una estrategia defensiva.

Sin embargo las dudas emergen de inmediato entre los distintos espacios de poder de la central apenas se abre la discusión sobre la profundidad del plan de lucha. Y el resultado de las PASO en el territorio bonaerense se vuelve un dato insoslayable en esa definición: un triunfo de Cambiemos aflojará la tensión de los sectores más críticos que ya alientan un paro general para septiembre, pero una victoria de Cristina Fernández coinciden las voces cegetistas acelerará los tiempos de un ejercicio confrontativo.

El tema fue el eje de la charla que la noche del martes compartieron referentes de los grupos de los gordos e independientes, que expresan al sector más moderado de la central. Allí, a pesar de las dudas de algunos dirigentes, quedó ratificada la decisión de la marcha convocada por la entidad para el martes 22, aunque se plantaron ante la ofensiva de los grupos que responden a Hugo Moyano de convertir la protesta en el escenario de lanzamiento de un nuevo paro general.

"La movilización está lanzada y sería un papelón no hacerla, pero pensar en un paro es prematuro, no están dadas las condiciones", justificó uno de los dirigentes que participó de esa conversación reservada. Incluso, entre los moderados plantean la necesidad de evitar un gran acto con discursos en el cierre de la marcha, en la búsqueda de impedir que se repita el bochorno del final de la protesta de marzo pasado. Nada más lejos esa opinión de la foto que persiguen los sectores más combativos que, con la aspiración de sumar la presión de las organizaciones sociales y el gremialismo de izquierda, se entusiasman con que la marcha se convierta en punta de lanza de una escalada en el plan de lucha para enfrentar al Gobierno.

En esencia, la fractura que divide aguas respecto a los términos de la táctica confrontativa con el poder político se replica en el debate interno por el futuro de la conducción de la central obrera. La pulseada cobró fuerza en las últimas semanas al calor de la reaparición de Moyano padre en el universo sindical después de meses de un conveniente segundo plano. El líder camionero apuró las gestiones para colocar bajo su ala a los gremios de las 62 Organizaciones que quedaron huérfanos tras la muerte de Gerónimo Venegas y desde allí alentó los planteos críticos de su hijo Pablo contra el triunvirato y la necesidad de una salida hacia un liderazgo único en el corto plazo.

Los nombres del propio Pablo, del bancario Sergio Palazzo y del triunviro Juan Carlos Schmid, aparecen en el horizonte de la apuesta moyanista por un imponer un líder único.

Pero la falta de consenso con la otra mitad de la entidad extiende los plazos de una definición que, entre los moderados, suponen recién para el próximo año. "No hay ningún iluminado", razonan. Y descuentan un profunda batalla interna para resolver la pulseada, para la que por las dudas ya candidatean al dirigente de Sanidad Héctor Daer.