Gradualismo en offside, los goles de Karius y la Champions perdida

Se pasaron dos años relatando que bajar el gasto era una locura: ¿y ahora? Con el mayor de los respetos señor Presidente, abra su mente, apueste a la audacia, crea en lo que prometió y ejecútelo, represente a la mayoría que lo votó y confió en su propuesta, abandone el relato, deje las cartas gastadas de un juego de póker que no da para más, termine con el socialismo cloacal, salga de ese viciado y mediocre círculo que lo asfixia, escuche otras voces y respételas, emociónenos con su proyecto, vuelva a la Champions y libérese de los Karius de su Gobierno. El dueño de la decisión seguirá siendo usted y lo seguiremos bancando a pesar de la gigantesca decepción en manos de su autodenominado “dream team económico . La innecesaria crisis cambiaria tendrá severas consecuencias de largo plazo en expectativas, economía real y riesgo país. Es tiempo de asumir responsabilidades y decidir fuerte.

Si no entendés el plan económico de Cambiemos, pensá en Karius. La cruel moraleja de estos primeros dos años desperdiciados para Cambiemos y todos los argentinos, se correlaciona cruelmente con una metáfora futbolera: el “gradualismo al revés de este Gobierno es a la economía, lo que Karius, al arco del Liverpool. En este contexto de descuento, el presidente, Mauricio Macri, debería comprender que es tiempo de hablar con suma sinceridad y de contarnos cómo estamos, qué nos espera si decidimos corregir o cuáles serían los costos si seguimos haciendo la plancha, una onerosa siesta amarilla que a la luz de los resultados de estos dos años, ha sido costosísima. Nos relataron que nos íbamos a la Champions y terminamos en la B, de la mano de un FMI salvador. Es altamente probable que en 2018 culminemos con una inflación superior a la que CFK nos dejó en 2015 y con un explosivo stock de Lebac en 10% del PBI que sigue creciendo al 40% anual, sin estrategia correctiva aparente: ni siquiera se pudo desinflacionar, a este ritmo terminaremos con una inflación más alta incluso, que en los tiempos K. El fracaso del “no plan en todos los frentes macroeconómicos ha sido sorprendentemente enorme, al punto que el FMI debió socorrernos como prestador de última instancia para frenar la corrida cambiaria que autogeneramos. Señor Presidente, para convencer nuevamente a una mayoría de argentinos que lo votó esperanzadamente en 2015, primero deberá converse a sí mismo de que el cambio no es un slogan comunicacional, le sorprenderá el apoyo que seguirá teniendo si abandona a “la nada actual como estrategia de gestión. Si no corregimos hoy mismo, corremos el severo riesgo de que este gradualismo tímido y perdedor nos conduzca a la próxima gran crisis, resultando entonces, en el más cruel de todos los ajustes posibles. Estamos para apoyarlo, pero para eso primero necesitamos que usted crea en sí mismo, lidere con la convicción que todavía no mostró y deje al libreto de Durán para cuando en mil años, nos convirtamos en Noruega. Sin billetera, le queda ahora la única carta de la seducción, motívenos con un histórico mensaje a lo Churchill, conviértase en el primer Presidente argentino que abandona al populismo como estrategia de convicción, anímese a no subestimarnos y le sorprenderá la reacción de la mayoría. ¿Dónde está escrito que al argentino se lo seduce solamente con el pancho y la coca? ¿Por qué no se anima a otra cosa y honra su promesa?

El diario de Yrigoyen y una góndola en Venecia. Señor presidente, en estas últimas semanas le anticipé sistemáticamente que si no anunciaba algo contundente, el mercado lo noquearía, y lamentablemente, tuve razón una y otra vez, al punto tal que su equipo económico se asustó y nos mandó al FMI con un riesgo país de sólo 400 puntos básicos, lo cual torna al evento en uno históricamente improvisado, incomprensible e inaceptable incluso, para los estándares de Peronia. Sería sumamente útil que deje de leer el diario de Yrigoyen, escuche otras voces lejos de la economía hiperinflacionaria radical que lo contamina y cambie de una vez a todo su equipo de Hacienda y BCRA, ya nos comimos el primer gol de Karius, si seguimos con los mismos, nos van a hacer el tercero. Esta crisis cambiaria autoinfligida ni siquiera los despertó para volantear rápidamente, seguimos en limbo bancando al arquero. Otra vez, estamos subestimando la realidad, mantenemos un explosivo stock de Lebac y a nadie en su gobierno parecería importarle. A esta altura señor Presidente, la gestión monetaria es una absoluta incoherencia, tiene que hacer un swap urgente por un combo de deuda en pesos y dólares entre cinco y diez años de duration y “seducir al sistema financiero local para lo que acepte “voluntariamente hoy mismo, es urgente aniquilar a las Lebac, antes de que las Lebac nos aniquilen a nosotros, el mercado ya nos avisó. ¿Qué están esperando, otra crisis cambiaria? Me preocupa profundamente percibir que su equipo económico tenga menos calle que Venecia, el “gradualismo al revés ha sido un error contundente, es tiempo de tomar la pérdida que será enorme, desplazar responsables y empezar de nuevo. Usted necesita urgentemente recuperar credibilidad.

Ajuste o resignación a la próxima gran crisis. A esta altura, se torna indispensable que la mayoría de la ciudadanía apoye un sendero de transformación mucho más agresivo al que se venía aplicando. Debemos comprender que después de la crisis cambiaria autogenerada, el ajuste ya no es una opción, sino una implacable necesidad. Bien ejecutado, el plan nos permitiría comenzar a levantar la cabeza en unos cinco años, pero antes de ello no nos espera otra cosa que la disciplina fiscal y la austeridad en todos los frentes. Es esencial en este contexto que la ciudadanía se convenza de que si hoy no aceptamos el costo, nos exponemos a que una crisis nos barra por el aire en sólo un par de años. Y recuerden, la forma más cruel y dolorosa de corregir es mediante un nocaut de mercado como en 2001. Cualquier opción alternativa es mejor que eso. Parecería que los argentinos no conocemos otra forma de sanearnos que entrando en drama apocalíptico cada diez o quince años, pero al hacerlo, las pérdidas que asumimos son infinitamente superiores a que si hoy mismo adoptásemos simultáneamente dos posturas: apoyar y al mismo tiempo exigir un cambio que todavía no ocurrió. Los argentinos tendremos que comprender que para evitar la próxima tragedia deberemos cambiar rápidamente y en serio. Lo ocurrido en estos dos años sólo fue maquillaje mediático, este Gobierno se pasó subestimando la realidad y al hacerlo, aumentó la probabilidad de fracaso. El tiempo dirá si ya no es tarde para intentar algo sincero, eficiente y distinto pero para ello se necesita inexcusablemente de apoyo social, sin él todo fracasará. Sería muy útil que el equipo de marketing electoral del presidente deje de alimentar populismo blando y comience a contarles a los argentinos que lo “peor no pasó" pero que a la vez, “lo peor puede evitarse si todos juntos adoptamos un formidable cambio de actitud. El primer paso adelante le corresponde a nuestro Presidente y después lo seguirá la mayoría apoyándolo, porque seguiremos estando. Si hoy mismo no se anima a cambiar y a convencer señor Presidente, usted terminará siendo el Karius de la Champions.

* Las opiniones expresadas son personales y no necesariamente representan la opinión de la UCEMA.

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