Gesto poco diplomático: acusar al Fondo antes de pedirle más favores

La relación de la Argentina con el FMI se encamina a cumplir 65 años. Toda una vida, plagada de frustraciones, ya que los sucesivos programas que el organismo tuvo con los gobiernos locales nunca permitieron evitar que la crisis que los generó fuese seguida por otra.

En todos esos años, los técnicos del organismo han visto pasar innumerables planteos, negociaciones y reclamos de todo tipo. A sus responsables no los asusta la política, porque saben que para un ente multilateral que está integrado por 190 países la mayoría de sus decisiones están tamizadas por la política.

Por esa razón no les debe haber resultado extraño recibir una carta firmada por casi todo el bloque de senadores del Frente de Todos (los representantes del Gobierno en la Cámara alta, teóricamente) en la que se exponen una larga lista de reclamos, que nacen de un hecho particular: los legisladores consideran que los fondos prestados a la Argentina durante la gestión de Mauricio Macri fueron concedidos "irresponsablemente".

Exponen que Mauricio Claver Carone, asesor de Donald Trump y actual presidente del BID, admitió haber trasladado a la entonces directora del organismo, Christine Lagarde, un pedido expreso del jefe de la Casa Blanca para salvar a la Argentina y permitir la reelección de Macri.

La carta, dirigida a Kristalina Giorgieva, tiene el tácito aval de la vicepresidenta Cristina Kirchner. Fue redactada por Oscar Parrilli, mano derecha de la jefa del Senado, y por el titular del bloque, José Mayans. Los legisladores la perciben como un gesto de respaldo hacia la negociación de Alberto Fernández, ya que respalda sus pedidos de prórroga y exige que no le pongan condicionamientos a la Argentina.

Lo que no está claro es si el Fondo coincidirá con esa lectura. Porque la misiva acusa de favoritismo a los mismos directores que tendrán que votar el acuerdo de Alberto. Cuestionar a la conducción y al staff que firmó el programa, asegurando que sólo se preocuparon por acatar una orden de EE.UU., no parece una forma muy diplomática de encarrilar un diálogo.

El propio Alberto Fernández ha dicho sobre el FMI que la diferencia con programas anteriores es que esta vez será diseñado por el gobierno argentino (o sea por Martín Guzmán). Los senadores del Frente de Todos parece que no se sienten muy tranquilos con esta afirmación.

También llama la atención que los senadores hayan solicitado al Fondo que disponga una asistencia similar a la que implementó la UE para favorecer la recuperación de la economía ante los efectos de la pandemia. El organismo creó el pasado 15 de abril una línea flexible para países que necesiten fondos de corto plazo. El requisito para recibirla es tener fundamentos sólidos. Para esa época el país estaba por entrar en default selectivo mientras negociaba con los bonistas. Todo muy normal. Habrá que ver qué traducción hace Giorgieva de la carta.

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