ENFOQUE

El regreso de los derechos de exportación

Corría diciembre de 2015 cuando por Decreto 133 se eliminaban los derechos de exportación del sector agropecuario -excepto soja- y luego por Decreto 160 los derechos de exportación en la industria. Posteriormente se hizo foco en los reintegros en un intento de mejorar la performance exportadora. Primero, se benefició a los sectores pesquero, frutícola y lanero; después a otras mercaderías.

Pero con el aumento de más del 100% del tipo de cambio desde enero a la fecha, y el chaleco de fuerza de la situación fiscal, el Gobierno debió meter mano a estas políticas. Primero pospuso la reducción gradual de derechos en el complejo sojero; luego hace dos semanas bajó la alícuota de reintegros de exportación y ahora directamente aplica retenciones nuevamente a todo el universo de mercancías.

Los anuncios del inicio de semana fueron muy importantes porque van en contra de los pilares básicos de campaña del presidente. Desde inicio se propuso volver a ser el supermercado del mundo, dejar de exportar impuestos y abrir la economía para ingresar a y recuperar mercados.

Da la sensación de que es una medida tomada "a la fuerza", que a diferencia de otros momentos se implementa reconociendo disconformidad, pero no por eso deja de perjudicar y complicar las cosas, más cuando las exportaciones recién empezaban a despegar tenuemente, mientras las importaciones aumentaron casi 12% en el mismo período y cuando tenemos un déficit acumulado de alrededor de u$s 5800 millones a siete meses de 2018.

Un callejón de difícil salida tiene el Gobierno al tener Déficit Gemelo. Y es que lo que hace para contener uno afecta el otro, y este es un claro ejemplo. Si con esta medida se espera superar el déficit fiscal, por el lado de la balanza comercial salimos de Guatemala para "Guate-peor".

Párrafo aparte para este Decreto 793. Nuevamente se legisla en materia de tributos aduaneros desde el Ejecutivo, como si la Constitución fuese un cheque en blanco, más cuando ya la CSJN expresó la inconstitucionalidad del tema.

Como sea, sin distinción de colores de partido, pareciera que en Argentina prevalece la gobernabilidad sobre la legitimidad, y esta no es la excepción.

Dicho esto, indico los principales puntos que a mi criterio valen la pena resaltar, y algunas impresiones finales:

1. Se trata de una norma con - hasta ahora- fecha de expiración: 31/12/2020. Es decir que tendremos derechos de exportación -siempre que no haya una contra-norma mas adelante - por todo lo que queda del mandato de este presidente e incluso durante el primer año del próximo Gobierno.

2. Se fija un derecho de exportación del 12% a todas las mercaderías con los siguientes topes:

* 4 pesos por dólar de Valor Imponible o FOB oficial.

* 3 pesos por dólar de Valor Imponible o FOB oficial en productos del Anexo I de la norma.

Por ahora estos topes pesificados garantizan que la inflación reflejada en el valor de la divisa erosione con el tiempo la presión tributaria. Se los pongo en ejemplo: Con un u$s a $40 con tope de $4 la alicuota es de 10%, con u$s a $50 con tope de $4 la alicuota es de 8%, con u$s a $60 con tope de $4 la alícuota es de 6.6% y con un u$s a $70 con tope de $4 será de 5.7%. Mas suba el dólar, lo que se supone en un contexto inflacionario, menos peso tendrán las retenciones.

3. Párrafo aparte para los productos del complejo sojero. Eran los únicos que a la fecha tributaban derechos de exportación y para los que justamente el gobierno había suspendido la reducción gradual de alícuota días pasados. Pues bien, ahora se adelanta la reducción pero habrá que sumarle los nuevos derechos del 12% con sus topes.

4. No corre el plazo de espera que otorga la reglamentación del Código Aduanero para a este nuevo derecho. El Gobierno lo quiere ahora y lo quiere ya. Se debe pagar "de contado", aún cuando el exportador haya convenido un plazo diferido con el cliente del exterior. Esto habla a las claras de la urgencia del Fisco.

Quisiera hacer algunos comentarios respecto a las economías regionales. Como siempre son las pymes exportadoras las que se llevan la peor parte. Primero, porque estos cambios de rumbo a ellas más les pega (por ejemplo, sólo entre jueves y viernes se las grandes empresas registraron -congelando el tipo de cambio y garantizándose la ausencia de derechos de exportación-, operaciones por más de 8 millones de toneladas de granos (u$s 2250 millones aproximadamente).

Segundo, porque más derechos de exportación (tributo que no es coparticipable) significa menos Ganancias (tributo que se coparticipa a las provincias), lo que se suma a la reciente eliminación del Fondo Soja.

Por otro lado, se podría decir que con un dólar a $40 y retenciones el exportador está mejor que antes cuando había un dólar de $30 sin retenciones. Pero el problema justamente es la película. No están para nada claro el rumbo a seguir en los meses venideros. El exportador de mueve en un contexto de gran incertidumbre. El panorama es complejo. Metafóricamente salimos a la calle sin paraguas mientras llueve ...porque parece no haber alternativa.

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