La agenda de Alberto Fernández volvió a estar absorbida en estas horas por la pandemia. Muchos temas candentes de la agenda oficial están siendo seguidos por su equipo, menos la discusión que demanda la crítica fotografía que muestra hoy el coronavirus.

El Presidente entiende que el esfuerzo hecho hasta el momento corre el riesgo de ser dilapidado si no consigue convencer a la sociedad de que hay que extremar los cuidados un tiempo más. El esperado pico de contagios está por venir, y llega en momentos en el que la población no oculta la enorme fatiga que causa cumplir con el aislamiento obligatorio.

El Gobierno sabe que cualquier decisión que tome tendrá un costo alto. El más difícil es el sanitario. El más pesado es el económico, porque en proporción las víctimas del virus siempre serán muchos menores que las víctimas de la "pandemia económica". Las voces que más se hacen oir en estos momentos son las de los sanos pero sin ingresos o sin empleo.

El título que se ha recortado en estos días es "Regreso a la Fase 1". Implica reinstalar un aislamiento duro, limitando al máximo la circulación e incluso la actividad comercial. Los funcionarios se preguntan si es viable, y aunque varios lo creen necesario, otros lo ven difícil. "Tenemos que instalar una política de prevención que se pueda cumplir, porque no hay margen para sacar a todas las fuerzas de seguridad a patrullar las calles", es el razonamiento que se escucha en el Poder Ejecutivo. Si habrá más control del transporte, pero la clave pasa por definir qué está permitido y qué no.

A nivel empresario hay temor de que el retroceso sea a la fase inicial. Porque a lo largo de todas estas semanas, los sectores que volvieron a la actividad lo hicieron con estrictos protocolos sanitarios (lo que demanda algún tipo de inversión), incluso asegurándose de que el personal no use el transporte público.

El equipo económico también sabe que si el Presidente elige ese camino, retrasará el tiempo de la recuperación y mantendrá otro mes más la demanda de asistencia. Será una nueva exigencia para la pesada mochila del Banco Central.

Alberto Fernández percibe el esfuerzo y alienta el siguiente mensaje: frenar la curva de contagios en las siguientes dos semanas va a ser duro. Pero si se supera ese reto habrá más margen hacia adelante para planificar lo que viene, sobre todo en el área metropolitana, donde se concentra el 40% del PBI. No ve otro camino. El Gobierno informa desde ayer un nuevo dato en sus partes diarios sobre el coronavirus: el porcentaje de ocupación de camas de terapia intensiva. Hoy ronda 50% y la meta es evitar que esté en 100% en dos semanas. Ese riesgo acompañará los análisis cotidianos, como forma de crear más conciencia sobre la necesidad del aislamiento. El plan va por acá.