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Lavar las frutas y verduras antes de consumirlas puede ayudar a reducir la cantidad de residuos de pesticidas que permanecen sobre los alimentos. Sin embargo, no todos los métodos de lavado tienen la misma eficacia. Una revisión científica publicada en Frontiers in Environmental Health analizó distintos procedimientos domésticos para determinar cuánto pueden reducir estos residuos.

El trabajo reunió los resultados de 47 estudios científicos que evaluaron 23 tipos de frutas y verduras y 79 pesticidas o metabolitos. Los investigadores compararon cuatro métodos que consistían en enjuagar los alimentos con agua corriente, remojarlos en agua, remojarlos en una solución de bicarbonato de sodio y hacerlo en una solución de vinagre o ácido acético.

¿Es mejor remojar las frutas en agua, bicarbonato o vinagre?

Según la revisión, el remojo en una solución de vinagre o ácido acético presentó la mayor reducción mediana de pesticidas, con un 54,2%. En segundo lugar quedó el remojo en una solución de bicarbonato de sodio, con una reducción mediana del 50,9%.

Los métodos que utilizaron solamente agua mostraron reducciones medianas menores ya que el remojo en agua alcanzó el 33,7%, mientras que el enjuague con agua corriente llegó al 30,2%.

En conjunto, los autores observaron que el bicarbonato y el vinagre o ácido acético produjeron una reducción mediana superior en más de 15 puntos porcentuales respecto de los métodos basados únicamente en agua.

El estudio también muestra que los resultados fueron muy variables. Las reducciones registradas fueron desde 0% hasta más del 94% para el enjuague, desde 0,6% hasta más del 99% para el remojo en agua, desde 0,2% hasta más del 99% para el bicarbonato y desde 8,6% hasta más del 99% para el vinagre o ácido acético.

¿Qué diferencia hay entre lavar las frutas con agua, bicarbonato y vinagre?

La principal diferencia encontrada por los investigadores estuvo en la reducción mediana de los residuos. Enjuagar con agua corriente fue el método con menor reducción mediana, con un 30,2%, mientras que dejar las frutas en remojo con agua elevó esa cifra al 33,7%.

El bicarbonato mostró una reducción mediana del 50,9%. El estudio explica que las características fisicoquímicas de los pesticidas son uno de los factores que influyen en cuánto residuo puede eliminarse mediante el lavado, por lo que una misma técnica no necesariamente funciona de la misma manera para todos los productos químicos.

El vinagre o ácido acético registró la mayor reducción mediana, del 54,2%. Sin embargo, los autores remarcan que la eficacia también estuvo condicionada por las características del alimento y del pesticida, además del método de lavado empleado. Por eso, el resultado general no significa que el vinagre elimine siempre una proporción determinada de los residuos presentes en una fruta.

¿Cuánto tiempo hay que remojar las frutas para reducir los pesticidas?

Los estudios incluidos en la revisión utilizaron tiempos de remojo muy diferentes, de uno a 60 minutos. Al ponderar los distintos trabajos, el tiempo promedio de remojo fue de aproximadamente 11 minutos.

En el caso del lavado con agua corriente, los experimentos utilizaron períodos de entre 15 segundos y dos minutos, con un promedio ponderado de aproximadamente 41 segundos.

Un estudio que analizó 47 investigaciones reveló qué método logró la mayor reducción mediana de pesticidas y mostró diferencias entre lavar con agua, bicarbonato y vinagre.Shutterstock

Los investigadores también encontraron diferencias en las concentraciones de las soluciones utilizadas. Las investigaciones que emplearon vinagre o ácido acético utilizaron concentraciones de entre 0,15% y 10% de ácido acético, mientras que las soluciones de bicarbonato tuvieron concentraciones de entre 1,25% y 10%.

¿El bicarbonato o el vinagre eliminan todos los pesticidas?

No. La revisión muestra que ninguno de los métodos analizados consiguió eliminar de manera uniforme todos los residuos. La reducción dependió de diferentes factores, entre ellos las propiedades fisicoquímicas del pesticida, el método utilizado y las características de cada fruta o verdura.

De hecho, dentro de los estudios analizados hubo resultados que mostraron desde ninguna reducción hasta reducciones superiores al 99%, dependiendo de la combinación entre alimento, pesticida y método de lavado. Esto significa que los porcentajes medianos sirven para comparar los métodos en el conjunto de investigaciones, pero no permiten afirmar que una fruta determinada vaya a perder exactamente ese porcentaje de residuos después del lavado.

¿Los resultados del estudio se pueden aplicar directamente al lavado en casa?

Los autores señalan una limitación importante: las concentraciones de las soluciones utilizadas en muchos de los estudios fueron elevadas, lo que puede limitar la posibilidad de trasladar exactamente esos resultados a las condiciones habituales de un hogar.

La revisión incluyó experimentos realizados tanto con frutas y verduras a las que se habían aplicado pesticidas en condiciones de laboratorio como con productos tratados en el campo. En total, los 47 estudios aportaron 1100 puntos de datos y analizaron 234 combinaciones diferentes de pesticida y alimento.

Por eso, aunque los resultados muestran que el lavado doméstico puede reducir la exposición a residuos de pesticidas y que el bicarbonato y el vinagre presentaron mayores reducciones medianas que el agua, los investigadores remarcan la necesidad de realizar más estudios que representen mejor las condiciones reales de los consumidores.

¿Qué concluyó el estudio sobre el lavado de frutas y verduras?

La revisión concluyó que los métodos domésticos de lavado pueden reducir los residuos de pesticidas presentes en frutas y verduras. Entre los métodos analizados, el remojo en vinagre o ácido acético tuvo la mayor reducción mediana, seguido por el bicarbonato de sodio, el remojo en agua y, finalmente, el enjuague con agua corriente.

Sin embargo, los autores no presentan estos resultados como una eliminación total de los pesticidas, sino como una reducción parcial de los mismos. La eficacia varió considerablemente según el alimento, el pesticida y las condiciones del procedimiento, mientras que las concentraciones utilizadas en algunos experimentos fueron superiores a las que podrían emplearse habitualmente en un hogar.