Real estate y arte: los proyectos de Alan Faena, Eduardo Costantini y Jorge Pérez

Real estate y arte: los proyectos de Alan Faena, Eduardo Costantini y Jorge Pérez

En Buenos Aires se multiplican los desarrollos inmobiliarios que apelan al arte como pieza de identidad marcaria, activo financiero y valor agregado a la calidad de vida. Backstage del boom de una tendencia que nació en los ‘90.

El arte es emoción, es estética, es significado y significante. El arte es expresión, es provocación, es inspiración. El arte es subjetividad. El arte es arte. Pero, cuando se encuentra con la arquitectura, se potencian: la arquitectura puede pasar a ser arte en sí misma y el arte, transformarse en una pieza de identidad de un desarrollo y ser semilla germinal, a su vez, de comunidad, ya sea como estrategia de comunicación y marketing de un proyecto inmobiliario, como elemento aglutinador y definitorio de la idea madre o inclusive como actividad convocante para presentaciones y eventos culturales.

En Buenos Aires crecen fuertemente las iniciativas de real estate asociadas con propuestas artísticas. Eduardo Costantini conjuga esas dos pasiones desde el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) y Consultatio Real Estate, la división de desarrollo inmobiliario con la que ideó la primera ciudad-pueblo del país, Nordelta; el barrio Puertos, en Escobar, y varios edificios de oficinas. También replicó ese modelo en Florida, donde desarrolló dos complejos residenciales bajo el nombre de Oceana, uno en Key Biscayne y otro en la exclusiva zona de Bal Harbour. Bajo esta marca también lanzó un proyecto en Puerto Madero, asociado con Alan Faena, y anunció que construirá otro en Nordelta. “Antes de comenzar un desarrollo, uno tiene en la cabeza la propuesta que hará porque lo que se le ofrece a las familias es una forma de vivir que conjuga diseño, estética y obras de arte que conmueven”, define Costantini.  El empresario contó que, cada vez, con su equipo le dedican “más tiempo a elegir a los artistas y a ver cómo trabajarían las obras”. En base al tipo de edificio, luego establecen “la relación directa con los artistas, que no necesariamente siempre son súper icónicos y súper valuados económicamente, dado que nos guiamos por la calidad de la obra y el presupuesto de cada proyecto”, agrega el titular de Consultatio.

Con una inversión aproximada de u$s 120 millones, Oceana Puerto Madero se alzará en el Dique 2.

Daniel Maman, marchand y propietario de galerías de arte en Buenos Aires y Miami, consideró que “el arte le aporta muchísimo a la propuesta inmobiliaria. Tener arte bueno, de calidad y de figuras consagradas es un valor agregado para el edificio. Y para los artistas también significa una visibilidad enorme, porque las obras son vistas por miles de personas que circulan por allí, independientemente de la gente que tiene el placer de convivir con esas piezas”. Y valora que “más allá de la pasión que puedan sentir los empresarios inmobiliarios por el arte, dado que la mayoría de ellos son coleccionistas, lo toman como un activo financiero que hace que las unidades se vendan mejor".

Según Alejandra Covello, titular de la inmobiliaria Covello International, con desarrollos en Buenos Aires, Punta del Este, Carmelo y Colonia, “la arquitectura es un arte en sí misma, porque hay muchos proyectos que tienen una concepción artística arquitectónica. Fue en los ‘90 que se empezó a trabajar con el concepto de real estate art en torres como Mirabilia, donde se intentaba traccionar gente con exposiciones de arte porque el cliente así se conecta más sensiblemente con el producto. Hoy, el marketing estratégico promueve que los grandes emprendimientos también sean compradores de obras, y entonces esas piezas se vuelven íconos de los proyectos, que ya de por sí tienen el privilegio y prestigio de contenerlas. Me parece maravilloso que los edificios sean identificados por las obras de arte que poseen”. En tanto, Astrid Perkins, consultora en comunicación de marcas de lujo, afirma que “el arte es un enorme valor agregado en todo desarrollo inmobiliario: nutre, suma valor y belleza, invita a la reflexión y a la contemplación. Trabajar con el arte como complemento puede expandir el valor estético y edilicio, además de enriquecer la propuesta para el inversor. No creo que sea una tendencia, sino una forma de volver a entender el valor de crear espacios habitables más completos. Por otro lado, hoy los desarrollos inmobiliarios se enfocan en crear una identidad propia que atraiga habitantes que sean afines entre sí. El arte es una herramienta para reforzar la identidad de un desarrollo y posicionarlo en un determinado segmento”. Y completa: “El arte establece un parámetro de calidad en el proyecto, atrae a un inversor que comparte –o busca– un determinado estándar estético y de calidad de vida, y puede dar una diversidad de mensajes de acuerdo a la obra y al artista: puede ser elegante y sofisticado, innovador y disruptivo, clásico o híper moderno. Pero también el arte es una manera de comunicar eternidad. En un mundo donde todo parece cada vez más efímero, el arte nos invita a imaginar lo duradero. Es el mensaje de una época que debe perdurar para dar testimonio en los tiempos por venir”.

Buenos Aires: home sweet home

SLS Puerto Madero, el primer proyecto del empresario Jorge Pérez en su tierra natal.

Con Puerto Madero a la cabeza, los desarrollos inmobiliarios que avanzan en la zona prometen sumar arte también a los espacios públicos porteños. Así sucede con SLS Puerto Madero, el primer emprendimiento que el multimillonario Jorge Pérez, argentino cubano radicado en Miami, fundador y presidente de Related Group, trae a su país de origen. Son dos torres residenciales y un complejo de suites que se levantan en el Dique 1 (el precio de venta de estas unidades ronda los u$s 8 mil). Uno de los emblemas de esta compañía es el arte: Pérezes el principal benefactor del museo de Miami y ha donado parte de su colección privada a esa institución –que se lo agradeció rebautizándolo como Pérez Art Museum Miami (PAMM)– y también suma piezas artísticas en todos sus proyectos. Para su propuesta local, además de contar con el prestigio de la arquitectura del estudio Bodas Miani Anger (BMA), la decoración de interiores del italiano Piero Lissoni y el paisajismo de Enzo Enea, sumarán obras de varios artistas argentinos e internacionales de primer nivel, como una instalación de Gachi Hasper y otra de Graciela Sacco, murales de Fabián Burgos y obras de Joaquín Boz. Hacia fines de abril anunciaron también la adquisición de Ataraxia, de Eugenio Cuttica, que instalarán en el lobby de las Designer Suites. Sobre esta última incorporación, Carlos Rosso, presidente de la División Condominios de Related Group, detalla: “Ésta es una obra monumental que estuvo expuesta en el Museo de Mar del Plata (MAR). La compramos porque es de una poesía y un significado muy lindo, es una obra iluminada que funcionará como la luz del lobby”. También para este proyecto realizaron un concurso para elegir tres esculturas de artistas argentinas que se exhibirán en el parque público que cederán a la Ciudad. El primer puesto lo obtuvo Marie Oresanz con una propuesta que también incorporará dibujo y escritura y hubo dos menciones honoríficas: una para Diana Cabeza, que combinará el arte con el diseño industrial, y otra para Nicola Costantino con su proyecto bautizado Fuente de la vida, que se integrará al paisajismo.

Con el proyecto ya avanzado, en septiembre comenzará a construirse Oceana Puerto Madero en el Dique 2, emprendimiento de dos gigantes del desarrollo inmobiliario que se unieron por su amor al arte: Eduardo Costantini y Alan Faena. Los equipos de ambos trabajan en la concepción de sendos edificios residenciales que se ubicarán frente al Faena Hotel Buenos Aires. El emprendimiento contará con una amplia plaza pública central que promete un “imponente paisajismo” y un programa de arte para el cual ya están comenzando a elegir a los talentos argentinos que serán parte.

Según ambicionan, se ocuparán de crear “un nuevo ícono arquitectónico” porteño, que será la última pieza del Distrito Faena: sumarán aproximadamente 26 mil metros cuadrados (propios vendibles), con más de 40 mil m2 de superficie total, respetando el entorno urbanístico y la identidad de la zona (el precio de venta actual promedia los u$s 8.500 por m2).

También en el segundo semestre de este año lanzarán oficialmente Oceana Nordelta, donde los precios de venta de las unidades serán “un poco menores” que los de su hermana de Puerto Madero. Durante la entrevista, el fundador del Malba confirma que preseleccionaron al artista argentino Pablo Reinoso para que realice la primera obra de arte que tendrá este emprendimiento. “El proyecto está prácticamente terminado en su concepción. Lo que hicimos es conformar una isla de poco más de dos hectáreas sobre el lago central donde nuevamente el arte será protagonista al seleccionar una obra a instalar sobre el filo del terreno y el espejo del lago, que será muy linda. Trabajaremos con el artista y nuestro equipo en la selección de una pieza o en pensar una obra para el lugar”.

Según el galerista Daniel Maman, “en Buenos Aires se están generando varios proyectos que contarán con obras de arte. Creo que esto se incentivará muchísimo más cuando se logre sacar la Ley Nacional de Mecenazgo –que se aprobaría este año en el Congreso– y que el decreto de libre circulación de obras de arte se amplíe y convierta en ley para que realmente haya libre entrada y salida del país”.

El Winwood bonaerense

Habitar, uno de los emprendmientos en Distrito Tigre Sur.

El Distrito Tigre Sur es el primero de gestión especial de la provincia de Buenos Aires que apunta a promover la regeneración urbana con eje en el arte, la innovación y la ciencia. Se encuentra en el polígono de la zona del Casco Histórico, comprendido por las calles Almirante Brown, las vías del Mitre, la calle Marabotto, la Avenida Italia, la calle Brandsen y las vías del Tren de la Costa hasta la calle Almirante Brown. Son 44 manzanas que en la actualidad incluyen el campus universitario de Tigre, clubes de barrio y la biblioteca popular. Sus bordes presentan desarrollos inmobiliarios de gran jerarquía, como Venice, Albardon y el centro comercial de San Fernando. “La zona está preparada con todos los servicios necesarios para consolidarse como una nueva centralidad urbana, combinando un sistema multimodal de transporte con ofertas culturales y de ocio”, afirman sus promotores.

A partir de ello nació Nuevo Urbanismo, empresa que sus fundadores definen como place maker, dado que se gestó para iniciar un proceso de recuperación urbana mediante el reciclado de viejas casas para instalar emprendimientos vinculados al arte. “La idea es unir arte con desarrollo urbano, de manera tal que la comunidad sea parte de la cocreación. De ahí que los primeros proyectos que se fueron instalando en nuestros desarrollos tuvieran fuerte capilaridad con la vecindad. No entendemos al arte como algo estático sino como un proceso dinámico que se manifiesta de distintas maneras, pero donde el destinatario es la comunidad como parte de la experiencia”, destaca Tino Lutteral, director de la compañía.

De este modo, en áreas privadas pero abiertas al público funciona Urra, residencia de artistas nacionales e internacionales que viven por períodos de dos a 6 meses en el barrio, cocreando junto a otros artistas en un espacio abierto a la comunidad. También desde un espacio reciclado alojan a la Fundación Inspirarte, que ofrece talleres de oficios artísticos a jóvenes de contextos vulnerables y apoyan a Daravi, una fábrica de triple impacto que busca poner en valor descartes textiles con impronta artística y de diseño capacitando a mujeres para que tengan una salida laboral digna.

“El arte es una de las herramientas con que se busca ganar la calle para incluir sin dividir, y un ejemplo de ello ocurrió en enero, cuando en el espacio público se realizó el primer mural participativo en el que -bajo la curaduría de Patricio Forrester, artista radicado en Londres- los vecinos imaginaron una obra de arte acorde al pasado del lugar, la dibujaron y pintaron juntos. Fue bautizada La Pionera”, celebra Lutteral.

Pero, más allá de estas iniciativas comunitarias, también desarrollan propuestas inmobiliarias con fines comerciales. Según contó el directivo, este año se espera que en el distrito empiecen a construirse varios edificios multifamiliares “donde la premisa es que su planta baja sea activa, tenga espacios para artistas y que se respete la identidad y el carácter del barrio”. Los basamentos de estos proyectos inmobiliarios tendrán pasajes culturales semipúblicos.

Uno de los emprendimientos en curso es Habitar, primer edificio multifamiliar de este distrito. Tendrá 48 unidades, entre studios profesionales, lofts, departamentos de dos ambientes y dúplex. El precio de venta del lanzamiento ronda los u$s 2 mil por m2. La fachada tendrá una intervención a definir y el pasaje cultural semipúblico contará con una escultura de un artista local y preferentemente será elaborada con materiales de la zona. La construcción del edificio se iniciaría en noviembre y sería inaugurada en dos años. Lutteral cita, como referencia, a Wynwood, barrio de Miami donde el espacio público intervenido con murales “hace que lo construido empiece a reflejar ese espíritu e invita a vivirlo de manera auténticamente colectiva”.