Qué lecciones da el rugby para armar equipos que ganen aunque pierdan

por  RAFAEL MARATEA

Capacitación y consultoria especializada en liderazgo y desarrollo de equipos SMC. www.marateatraining.com 

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Qué lecciones da el rugby para armar equipos que ganen aunque pierdan

La metodología del scrum es un paradigma de gestión orientado al proceso, antes que a los resultados.

Se dice que el rugby es un juego de gestión de las adversidades, donde los valores aprendidos y aprehendidos se aplican de modo natural y habitual para convertir escenarios negativos en verdaderos desafíos. En el rugby se aprende que esos desafíos no se superan si no es con el trabajo en equipo.

El scrum enseña esencialmente que el esfuerzo de cada uno de los forwards empujando simultáneamente tiene un efecto sinergético y, como resultado, se tiene un poder más grande y mucho más eficiente que la suma de todos los esfuerzos individuales. Por otro lado, invita a pensar en aquellos con los que se comparten tareas dejando en segundo plano los intereses personales por sobre los objetivos de todos.

Este gran deporte enseña para toda la vida: respeto, integridad, fortaleza, responsabilidad, sacrificio, pasión, esfuerzo, compañerismo, valores que se identifican con el trabajo en equipo y también con el compromiso consigo mismo. Las expectativas e ilusiones con las que uno comienza su carrera deportiva en su club son similares a los comienzos de una carrera profesional: con incertidumbres, pero tratando de dar lo mejor de uno mismo todos los días.

Así como en un equipo de rugby, en las organizaciones todas las áreas se comprometen a trabajar logrando los mejores resultados para el conjunto. Así como el líder va escalando posiciones, el capitán del equipo asume mayores responsabilidades logrando ambos, con la visión de liderazgo, cambiar los roles y tratar de sacar lo mejor de cada integrante y darles todas las herramientas necesarias para lograr que cada uno dé lo mejor de sí mismo.

 

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"El más grande campeón no podrá cambiar por sí solo el curso del destino. La audaz iniciativa individual es, a menudo, una falta", ha dicho Henri García, periodista deportivo especializado en rugby.

 

Lo mismo ocurre en las compañías: el esfuerzo tiene que ser de todos y no de unos pocos. La diferencia entre compañías se ve claramente cuando el compromiso es día a día.  La competencia nos obliga también a superarnos, romper nuestros propios paradigmas para seguir creciendo, generar otras alternativas y mejorar los resultados y objetivos. Lo mismo que en el juego, el trabajo en las corporaciones nos obliga a cambiar tácticas y técnicas para adecuarnos a nuevas condiciones de juego y/o escenarios

El hombre formado en el rugby tiene garra, compromiso, solidaridad, espíritu de equipo, sensibilidad, orden, disciplina y respeto. No es la búsqueda del resultado lo que lo impulsa a mejorar, sino el proceso que va viviendo para alcanzar ese resultado. Se entrega con pasión a lo que hace: no importa la cantidad de veces que lo volteen sino cuántas más se vuelve a levantar.

 

 

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Establecer un objetivo de logro que sea alcanzable, que nos impulse a hacer más de lo que veníamos haciendo, estipular una estrategia de desarrollo, marcar metas cortas que nos den motivación y entusiasmo y luego de esto dedicarnos a llevar a la práctica esos conceptos sin pensar en el resultado final, quita de nuestra mente la presión hacia el resultado y garantiza el buen funcionamiento del equipo.

Lo importante en el rugby, como en la empresa, es velar por el desarrollo del camino hacia el objetivo. Cada movimiento debe ser perfecto, cada interacción debe ser completa, cada paso debe ser firme y así, cuando menos lo esperemos, estaremos acercándonos al objetivo.

Cada interacción de los miembros del equipo debe ser la mejor, así como cada interacción con el cliente debe ser única. Los detalles engrandecen las mejores acciones y devastan las acciones más impactantes si no son llevados a cabo con la celeridad y el compromiso que son requeridos a la hora de actuar.

El rugby puede ser tomdo como modelo de trabajo en equipo para mostrar cómo, a través de una mirada diferente, podemos crear la empresa comprometida y solidaria que logra los objetivos deseados, buscando trascender las barreras de lo imposible. Sólo no se logra aquello que no se intenta.

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