Chismes en la oficina: cómo ponerles freno y salvar el clima laboral

por  DANIEL COLOMBO

Máster Coach especializado en CEOs, alta gerencia, profesionales y equipos de trabajo. www.danielcolombo.com

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Chismes en la oficina: cómo ponerles freno y salvar el clima laboral

Once consejos para desactivar una conducta nociva que puede generar un pésimo clima de trabajo. 

Muchas veces nos cruzamos con personas que parecen tener demasiado tiempo disponible para observar lo que hacemos. Y no sólo eso: se especializan en tener una especie de radar que deforma todo, acerca de nosotros y de cuantos se le crucen en la vida. Este comportamiento nocivo se expresa también en el ámbito laboral.

Las personas chismosas no discriminan: pareja, familiares, amigos, compañeros de trabajo, vecinos, y hasta personas que nunca han conocido, forman parte de sus elucubraciones más contundentes, por lo general también dañinas y ponzoñosas. Sin entrar en el análisis sobre la veracidad de sus dichos, los chismosos buscan construir su vida en base a la de los demás. Así, lo que en otros puede ser un rasgo de admiración, en ellos se disfraza de 'envidia sana', según dicen para justificarse.

Lo cierto es que los chismosos y chismosas en la oficina son sumamente dañinos bajo toda circunstancia. Y esto resulta así porque drenan tu energía positiva. Te cargan de negatividad y, además, hay siempre algún grupo dispuesto a dar crédito a pie juntillas de lo que se encargan de vociferar a los cuatro vientos. ¡Ni hablar si les has puesto algún límite, por ejemplo, diciéndoles que no o cortando por lo sano!

La dinámica de los chismes

El chismoso tiene una intención clara detrás de cada enunciación o preguntas capciosas que te realizan: quiere apoderarse de un poquito de vos. Además, no dudan en conformar opiniones generalmente extremadamente crueles, a partir de esos elementos sueltos y al pasar, y comentárselas a terceros. Suelen hacerlo porque no tienen otra cosa en su vida de la que preocuparse, o porque quieren darse de supuestamente 'bien informados' o erigirse como dueños de la verdad, de lo que se debe o no se debe hacer.

Los chismes viajan a la velocidad del sonido, así un pequeño comentario, dicho al pasar y circunstancialmente, puede transformarse en un tornado. La saña y mala espina es lo que atraviesa ese mensaje que busca manchar, porque ningún chisme es inocuo.

Otro condimento de los chismosos es la exageración. Como si fuese una bola de nieve, siempre le agregan algún detalle para agigantar su percepción sobre las cosas. Lo que el chismoso no acepta es su ruindad y mezquindad: es tan pobre su vida interior y su realidad personal que necesita proyectar hacia afuera, en otros, como si dirigiese una película donde actúa otro. Pero jamás te dará la razón si lo confrontás: se ofenderá, y, por supuesto, disparará un chisme de proporciones mayores.

A veces también somos público circunstancial de un chisme. El ejemplo típico es en el trabajo, cuando en el pasillo se comenta algo, y de inmediato buscan involucrarte para ser parte de esa especie de ‘cofradía secreta’ que lo único que busca es repartir responsabilidades –por si hubiese problemas– o diluir la culpa . Se sabe que la carga repartida es menos pesada.

Cómo frenar los chismes

¿Cuál sería la actitud asertiva para desactivarlos de raíz? 

  1. Evaluá si sos chismoso. Con una mano en el corazón, si en las últimas 24 horas te has interesado por, digamos, 3 asuntos que no son tuyos ni te involucran, y has prestado oídos y tal vez opinión sobre los mismos, quizás estés en el borde de ser un chismoso. Y si te pasás gran parte del día en el famoso 'lleva y trae', ya sabés la respuesta.
  2. Reflexionar internamente si de alguna forma estás eludiendo tu responsabilidad personal sobre los problemas. Y para hacerlo, apuntás con tu dedo acusador a todo aquel que osa recordarte tu condición de ser humano responsable para asumir tus cosas, y no pasárselos a otro. Este es el caso de aquellos que viven justificándose todo el tiempo por tareas que asumen y no cumplen. Y cuando se les pone un 'no' o un límite por delante, no dudan en acudir al chisme entre conocidos para ensuciarte.
  3. Practicá la escucha activa con el chismoso. Una vez que lo hagas, habrás descubierto su treta. Y entonces, podrás preguntarle sin rodeos: '¿Esto es útil para mí?', '¿Me sirve de algo?', '¿Es constructivo en este entorno?'. Observá la respuesta y apartate de la persona. Es la mejor forma de expresarle que no entrás en su juego: no hace falta enojarse ni perder la calma. Esto posiblemente despierte sentimientos de enojo y frustración en el otro –sumado a algún que otro chisme adicional–, aunque a la vuelta del camino se cuidará muy bien de saber que no cuenta con vos para el juego del chisme, que necesita de un público que lo acompañe y replique.
  4. No reproduzcas chismes. Olvidalo ni bien te lo dicen, no te hagas cargo: verás cómo va mermando la excitación del chismoso porque no le das la emocionalidad que había esperado. Es lo peor que le podés hacer a un chismoso.
  5. Chequeá la información relevante. Si, por ejemplo, hay datos muy precisos que pudiesen servir de base para indagar con las personas apropiadas en pos de construir un resultado mejor, hacelo. Pero no reproduzcas la emocionalidad e intencionalidad negativa del chisme. Se trata de desactivarlo o, en caso contrario, utilizarlo para evolucionar hacia una solución de los problemas. Como observarás, esto es muy distinto que el chisme por el chisme mismo. 
  6. No te lo tomes como personal. El hecho de que el chismoso te agreda por supuesto que es una afrenta. Sin embargo, lo que busca es catalizar su enorme frustración y envidia por lo que vos o el protagonista de su chisme representan frente a él (puede ser tu calidad profesional, tu salario, tu desarrollo, o cualquier otra cosa que al otro le moleste). Como no se anima a expresarlo de una forma positiva, e incluso, pedir ayuda si quiere desarrollar alguna de esas áreas, busca destruirte.
  7. Recordá que el envidioso no quiere ser como vos. Lo que quiere es que vos no tengas más 'eso' que tanto le molesta.
  8. Evitá compartir temas personales o laborales delicados con personas chismosas. Es preferible guardar silencio y rodearte sólo de los que te apoyan.
  9. Confrontá a las personas involucradas. Una charla franca, honesta y sin rodeos con el superior que pueda tomar ese rol de mediador y facilitador bastará, por lo general, para derribar las barreras. Buscá siempre fijar los límites de este encuentro: no agresiones, no interrupciones, y dejar muy en claro el resultado final de esta reunión.
  10. Frases cortas para desarmar al chismoso. "Esto no te compete”, “Es extraño que una persona como vos se dedique a hablar de esa forma de compañeros de trabajo”, “Creo que esto que comentás habla peor de vos que de los demás”, serían algunas fórmulas válidas.
  11. No trabajes con amigos o allegados. Si querés tener una mejor vida, no contrates personas de tu círculo afectivo para desempeñarse con vos en posiciones de responsabilidad porque, a la larga, no funcionará. Mucho menos si te consta que son chismosos  en el plano extra laboral: harán uso y abuso de ciertos atributos de confianza propios del plano personal y no sabrán cómo poner límites entre la amistad y el trabajo.  

Hay una diferencia entre chismes y rumores. Sin embargo, en ambos casos, con el efecto bola de nieve se agigantan y tienden a estropearlo todo. Es mejor, siempre, pararlos a tiempo, tomarlos uno por uno, y pasarlos por el tamiz de la razón y cerrar ese círculo abierto tan poco virtuoso: el del chismoso y sus enormes ansias de ganar protagonism a costa de decir cosas que no son ciertas.

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