Por qué la frutilla es la fruta más sexy de la primavera

Por qué la frutilla es la fruta más sexy de la primavera

Dulce, jugosa y fácil de comer en un bocado, es la estrella de la temporada. Además de su consumo en fresco y repostería, gana presencia en recetas saladas en 65 restós que participan del festival Mesa de Estación. 

Strawberry fields forever”, cantaba John Lennon en una de las canciones más famosas de The Beatles. Una aspiración poética a la que muchos entusiastas de este fruto rojo podrían adherir como mantra o expresión de deseo. Y aunque se trata de un producto que se encuentra disponible en mayor medida el último trimestre del año, el generoso mapa climático de la Argentina casi convierte ese anhelo de los Fab Four en realidad.

“Como se cultivan en distintas regiones del país, desde el norte a la Patagonia, suele haber frutillas varios meses al año. Sin embargo, la zona de cultivo por excelencia es Santa Fe y gran parte de Entre Ríos. Por eso es en primavera cuando llegan al mercado en mayor volumen”, explica la productora Nury Marandet, de Expresión Orgánica.

Gazpacho de tomate y frutillas, una opción fresca, ideal para combatir el tórrido verano porteño

Aunque el consumo nacional (500 gramos por persona por año) está muy lejos de los 3 kilos per cápita que son moneda corriente en los Estados Unidos y Europa, la frutilla es una de las frutas con más adeptos… ¡Porque es sexy! De un rojo irresistible, es dulce, jugosa y fácil de comer en unos o dos bocados. Por eso no precisa demasiada producción culinaria para conquistar paladares. Solas, con jugo de naranja o  con crema, son un clásico imbatible. Con chocolate o champagne, una provocación sensual. Y si bien la repostería suele ser su destino más habitual, cada vez más cocineros experimentan con ellas en entradas y platos principales.

Esta tendencia se hace evidente en la edición primavera de MESA de Estación: del martes 6 al lunes 12 de noviembre, 65 restaurantes ofrecen menúes por pasos, a precios especiales, con frutillas y otros productos de la temporada (garbanzos, espárragos y moras). Se trata del décimo capítulo de la semana gastronómica organizada por la Asociación de Cocineros y Empresarios Ligados a la Gastronomía Argentina (Acelga), también creadora de la convocante Feria Masticar. En este caso, el objetivo es promover el consumo de los productos locales y de estación a través de su inclusión durante 7 días en las cartas de restaurantes líderes. El listado de los participantes de Buenos Aires, Mendoza, Rosario y San Martín de los Andes, así como sus platos creados especialmente para la ocasión, puede consultarse en www.mesadestacion.com.ar

Uno de los creativos que se unió a esta movida es Martín Sclippa , jefe de Cocina de Narda Comedor (Sucre 664), quien valora especialmente la complejidad de sabores de este fruto: “Para mí, una buena frutilla tiene que ser dulce pero ácida, y con ese aroma como a azúcar que a la vez es muy fresco”.  Esa descripción la convierte en candidata al rol protagónico en una ensalada veraniega. Si ese es el plan, a Sclippa se le antoja combinarla con un mix de rúcula, espinaca, mascarpone y vinagreta de cítricos.

Ensalada de verdes y frutillas, otra opción original para incorporar ese fruto rojo en la alimentación cotidiana

También se adaptan muy bien a los chutneys, esas salsas agridulces a base de frutas o verduras que acompañan tan bien las carnes. En ese caso, el experto recomienda no excederse en la cocción para que no pierdan su textura. Si la idea es incorporarlas a preparaciones de gran tradición culinaria, el chef sugiere las sopas frías, “como un gazpacho de tomate y frutilla. Otra alternativa es hacerlas en formato de pickle o fermentarlas como se estila en el norte de Europa”. Esta última opción es toda una moda entre los cultores de la vida sana: basta con colocar esta fruta fresca en una mezcla de agua, azúcar y un cultivo como levadura en un frasco para obtener, días después, un alimento pleno de vitaminas, bacterias saludables y sustancias antibióticas. Pero no todo es experimentación. Por supuesto que también es válido apostar a los clásicos y usarlas para hacer conservas como mermeladas caseras que, en frascos cerrados y previamente esterilizados, duran hasta un año; o en postres tradicionales como una mousse o  la golosa torta Pavlova, a base de merengue y crema chantilly.

A la hora de comprarlas, es importante saber que en la Argentina se pueden encontrar hasta 12 variedades de distintas. “Se diferencian por tamaño, forma, color, sabor y aroma, aunque en su comercialización no se comunica”, advierte Nury Marandet. Lo fundamental es chequear que la frutilla esté bien desarrollada, firme y formada.  Las que tienen aspecto brillante garantizan frescura. Una vez en casa, para mantenerlas frescas, se recomienda no retirar el cabito verde, sumergirlas en agua, secarlas con papel y conservarlas con papel húmedo y tapadas en la heladera. “También se pueden guardar como vienen e ir lavando a medida que se van usando”, agrega Sclippa. Basta con esos simples pasos para entregarse al saludable cliché del antojo de frutillas, una dulce tentación, nutritiva e hipocalórica, ideal para disfrutar sin culpas.

Con burbujas... y malbec

Si hay alguien que domina el arte de hacer armoniosas parejas de vinos y platos es Emilio Garip, legendario restauranteur porteño y dueño de Oviedo (Beruti 2602), tradicional espacio que ostenta una de las cavas más generosas de la ciudad. A este consagrado experto en gastronomía le encantan las frutillas de estación, esas que aparecen en las fruterías a mediados de septiembre: “Normalmente las comemos en el desayuno y postre. En éste último quedan perfectas con vino, azúcar y una pizca de sal y pimienta. Esa acidez a mí me gusta rematarla con un buen cabernet ”, aporta. Para quienes se desviven por el maridaje de este noble fruto rojo con burbujas, Garip sugiere un rosado malbec. Y si se trata de acompañar una ensalada de frutillas con hojas verdes, tomates y frutos secos es muy preciso: “Siempre un vino blanco rico, como el Fósil o el Adriana White Bones”.  Para quienes se atrevan a incorporarlas en un plato principal carnívoro en formato de chutney, sugiere un malbec con cuerpo o un muy buen blend: “Es mejor unirse al enemigo y no tratar de vencerlo. Esta combinación merece un vino corpulento”, afirma con sapiencia gourmet.

Comentarios1

Capullo, lo de sexi corre por tu cuenta, pon�s a una modelo con una expresi�n de que es lo que realmente quisiera estar haciendo y no precisamente comiendo esa fruta. No se quejen despu�s. �rubenardosain.wordpress.com�

Shopping