MIÉRCOLES 26/02/2020
Conocé al emprendedor millennial que renovó la imagen de Marcelo Tinelli

Conocé al emprendedor millennial que renovó la imagen de Marcelo Tinelli

Con un concepto basado en el street wear barrial cool, Sebastián Raimondi apuesta a liderar la liberación fashionista de los varones argentinos.  

En su imagen se funde el desparpajo del pibe de barrio con el perfil cool propio de las tribus de Palermo Viejo, donde está la tienda de Mis Amigos Íntimos (MIA), la marca de moda masculina que lanzó en 2010 y que este año se encarga de lookear al conductor Marcelo Tinelli en ShowMatch. “Los diseños tienen algo personal, mío, siempre”, cuenta Sebastián Raimondi, de 36 años, sobre el concepto que “banca mi onda”.

¿Cómo comenzaste tu carrera en la moda?

Empecé a estudiar en la FADU (UBA) mientras vendía zapatillas. Siempre estuve relacionado con el negocio de la moda a través de mi papá, Luis Raimondi, quien también trabaja en la industria. En 2001 me contrataron en Soho para acompañar al diseñador en el rearmado del área de Producto. Era tanto el trabajo que tuve que dejar la facultad. Desde ese momento, no paré más.

¿Cuándo lanzaste Mis Amigos Íntimos?

Pasé por varias marcas hasta que, en 2008, pensé en crear MIA junto a mi papá. Buscamos armar una marca con esencia argentina, la desarrollamos y salimos al mercado en 2010. Hoy sigo solo. Arrancamos desde muy abajo con un local y una producción chica. Hago una propuesta masculina muy ‘moda’: mi interés está en la calidad  de los cortes y las telas para que las prendas queden bien. En cuanto al diseño, trato de estar un pasito adelante para que sea una propuesta moderna y diferente.

¿Por qué cuesta que las marcas masculinas tengan continuidad en el mercado local?

El mercado de indumentaria argentina es, en un 80 por ciento, femenino. Además, el hombre consume distinto. Y en tiempos de crisis directamente no compra: vuelve a usar el saco del año pasado. Sin embargo, siempre hay oportunidades para el cambio. Cuando abrimos el local, en 2010, hicimos una vidriera con camisas de estampados florales y unos pantalones rotos que se convirtieron en el producto más vendido, tanto que permanecen en todas las colecciones. Era una imagen rara: la gente pasaba por la vereda, miraba, no entendía. Pero ya se hablaba de nueva masculinidad. 

¿Tu propuesta contribuyó a que el atributo metrosexual dejara de ser tabú?

En ese momento fue cuando se empezó a hablar del metrosexual como aquel hombre que se ocupaba de su imagen, que se animaba a elegir la silueta entallada y que entendía qué combinación de colores lo favorecía. Decidimos acompañar esa tendencia armando un espacio donde esos varones pudieran confiar. Cuando era chico, el contexto era más prejuicioso. Siempre me vestí a la moda y me gritaban de todo. A mí no me importaba, pero otros no se permitían usar un pantalón chupín o una camisa floreada, para evitar los comentarios. Hoy es más común que te digan que estás lindo, que tenés onda y hasta que te preguntan dónde compraste la ropa.

Se proclama que el rango etario se desdibujó, ¿por qué, entonces, se sigue eligiendo la imagen de los millennials para comunicar las colecciones?

Siempre digo que soy un millennial old school: encuentro diferencias con un pibe de 20 porque tengo otra esencia, pero con un hombre de 46 años no somos muy distintos. El sentido estético de mi marca son los jóvenes y protagonizan las campañas porque los grandes quieren vestirse como ellos: no parecerse, sino incorporar las cosas que les gustan. Por eso hablo de onda cuando defino el concepto de MIA, que invita a animarse, a liberarse y a explorar eso que te gusta de vos mismo.

¿Qué deberían comunicar los hombres a través de sus elecciones indumentarias?

Cuando tenés una primera cita, elegís qué prenda ponerte para sentirte especial, ganador. Creo que esa sensación debería estar presente cuando uno se viste cada día. Es importante sentir y proyectar seguridad a través de la ropa. Por eso, en MIA trabajamos en el asesoramiento: la idea nunca fue vender por vender, sino colaborar para que cada hombre encuentre aquello que lo haga sentir bien. Cuando lo lográs, ahí hay un cliente que vuelve.

¿Cómo armás las colecciones?

Hay un patrón de moda y de venta. Pensar en ideas, hacerlas, instalarlas y venderlas es un mix que tengo en cuenta porque, para vivir de lo que me gusta, tengo que vender. Tomo referencias de la música, miro décadas y estilos. Planteo los lanzamientos como una marca de diseño, no con la obligación de presentar una colección por temporada.

¿En qué consiste tu concepto de street wear barrial cool?

Lo que en MIA llamamos ‘el barrio’ transformó la moda. El hip hop, el trap y el reggaeton pusieron de moda los códigos de la gente que trabaja y la pelea todos los días. Por eso se mezclan la gorra deportiva y la campera con la sastrería. Me encanta que así sea. Hace tres años desarrollamos la línea Confort Concept, que consta de telas de punto tejidas por urdimbre. Son telas planas tejidas con lycra, por ejemplo, que tienen una definición peculiar: la misma elasticidad de un buzo pero con la particularidad de que está hecha por un sastre. En nuestros percheros ves pantalones que parecen de traje pero tiene la comodidad de un jogging. Busco materiales no convencionales, como telas de paracaídas, para hacer camperas porque sé que ese recurso va a cumplir con la función que el diseño necesita. Diseñar es combinar funcionalidad con un toque personal.

Las mujeres llegamos a las tiendas con la prenda ya elegida en una revista o Instagram. ¿Tus clientes te piden lo que usó Tinelli en la tele?

Sí, sí, sí. Vienen y me dicen que quieren el saco que Marcelo usó la noche anterior. Nosotros buscamos que no se lleven necesariamente uno igual porque, a lo mejor, lo que les gustó fue cómo le quedaba, el corte o la combinación de colores. Trato de mostrarles situaciones, en lugar de la ropa en sí, para que se lleven un look propio.

También marca tendencia, especialmente en redes sociales, el vestuario de Juan Minujín en la tira 100 días para enamorarse.

¡Lo vestimos hace varias tiras! Es muy compinche: te actúa para mostrar cómo es el personaje y así salen cosas copadas. También vestimos a Lalo Mir, Diego Ramos y Ludovico Di Santo, tipos talentosos con personalidades muy distintas entre sí.

Elegido por tinelli
Sebastián Raimondi conoció al conductor de Showmatch en 2016 a través de Fabián Paz, socio de Guillermina Valdes en Valdez, la marca de zapatos de la exmodelo y pareja de Tinelli. A ella le gustó un smoking by MIA que su coequiper lució para una gala de la revista Gente. Y los puso en contacto. Este año, la marca se hizo cargo del look oficial del presentador en la temporada 28º de su programa en El Trece. 

¿El hombre argentino es fashionista?

Hay mucha diferencia entre generaciones pero, en general, diría que se mantienen ciertos prejuicios. Por eso, desde MIA, insistimos en que la clave del cambio está en animarse a disfrutar.

Comentarios3
Pedro Iacobucci
Pedro Iacobucci 18/10/2018 07:00:56

�Millennial de 36 a�os? Aj�... And� a estudiar sastrer�a.

Gustavo Perez
Gustavo Perez 18/10/2018 02:15:16

And� a laburar!!!

loko pablo
loko pablo 18/10/2018 12:10:27

street wear barrial cool jajajaa LADRI

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