De geishas a robots: las 10 experiencias más exóticas en Japón

Japón: las 10 experiencias más imperdibles y exóticas en la isla de moda

El país del Sol Naciente garantiza un shock cultural a cada paso: desde la gastronomía hasta la tecnología, desde la naturaleza hasta la indumentaria.

Olores, sabores, sensaciones, ruidos, encuentros y momentos convierten cada viaje en una aventura inolvidable. Al otro lado del mundo, el país del Sol Naciente garantiza un shock cultural a cada paso: desde la gastronomía hasta la tecnología, desde la naturaleza hasta la indumentaria, es la tierra de los opuestos complementarios.

1. De los neones de Tokio a la belleza milenaria del monte sagrado Fuji

Como en la primera escena de Bill Murray llegando en taxi al centro de Tokio en la famosa película 'Lost in Translation', la noche de Shinjuku o el famoso cruce peatonal del barrio de Shibuya -el más transitado del mundo- con sus neones de colores, sacudirá cualquier resabio de jet lag.

La cantidad de gente andando, las luces, la música y los carteles luminosos son un abrumador estímulo a los sentidos. Pero, a tan sólo 100 kilómetros, la hermosa ciudad de Hakone invita a bajar un cambio y disfrutar de las mejores vistas del emblemático Monte Fuji, una interesante escapada desde la gran metrópoli para conectarse con el monte sagrado, hacer senderismo, sentirse inmerso en esa naturaleza de especial belleza, así como disfrutar de los múltiples baños termales u onsen.     

2.Tecnología de avanzada versus templos budistas

Darse una vuelta por el barrio tokiota de Akihabara realmente vale la pena, incluso para quienes no sean heavy users de tecnología. En el denominado Electric Town encontrarán edificios enteros dedicados a electrodomésticos, relojes, computadoras, cámaras y celulares. Irresistible para los techie geeks, quienes podrán pasar todo un día recorriendo los 9 pisos de la popular tienda Yodobashi Camera.

En contraste, si hay algo con lo que se toparán en cada barrio, pueblo o ciudad japonesa, son templos y pagodas. Pero si quieren verlos en abundancia y en un entorno único, la ciudad recomendada es Kioto: antigua capital de Japón (hasta fines del siglo XIX), fue la única gran urbe no bombardeada en la Segunda Guerra Mundial, por lo que hoy es un baluarte de patrimonio arquitectónico e histórico donde la cultura budista y sintoísta impregna cada rincón, así como los más de mil templos que se encuentran en ella.    

3. Dormir en un ryokan o en un hotel cápsula

Existen decenas de categorías de alojamiento en este país. Desde hostales para mochileros, hoteles para viajeros de negocios, habitaciones en templos budistas y cinco estrellas de película. Más allá de las preferencias y los presupuestos, es imprescindible pasar al menos una noche en un hospedaje tradicional japonés, sin dudas una de las mejores experiencias para vivir en carne propia el Japón antiguo.

Se trata de una habitación clásica con piso de tatami, decoración simple y ninguna cama a la vista. En el armario encontrarán un futón que, por la tardecita, los anfitriones se encargarán de disponer sobre el piso, tras haber sido el lugar de descanso durante el día.

Además, les ofrecerán el clásico yukata, una bata típica para estar cómodos tanto en la habitación como circulando por las instalaciones del hotel. Si el mismo cuenta con onsen (baños termales), la experiencia será sublime. Pero lo mejor vendrá por la mañana, con el gran despliegue del desayuno nipón, en el que no podrán faltar el arroz, la sopa de miso, algo de pescado y decenas de otros acompañamientos.

En el extremo opuesto, los hoteles cápsulas están muy de moda entre los turistas: son unidades personales, como nichos o literas cerradas -aunque más espaciosos de lo que uno puede imaginar- donde se dispone de comodidades esenciales para la supervivencia en el siglo XXI, como televisión, aire acondicionado y conexión wifi. Es ideal para pasar una noche a un precio accesible y tener una gran anécdota para compartir al volver a casa.   

4. Del tren bala al rickshaw

Desplazarse por Japón en el shinkansen -tren bala- es tan imprescindible como inolvidable. Verlo llegar a la plataforma sin siquiera 5 segundos de demora, encontrar un asiento, comer un rico bento box -deliciosas viandas que se venden en todas las estaciones- y disfrutar de los paisajes rurales que se suceden por la ventanilla mientras el convoy se desplaza a 250 kilómetros por hora es una experiencia en sí misma.

Para los que prefieren menos vértigo, está el rickshaw, palabra inglesa que refiere al vehículo de dos ruedas traccionado por un hombre y, en verdad, proviene del término nipón jin-rikisha, que significa hombre-fuerza-vehículo. Antiguamente utilizado para transportar personalidades importantes, hoy es una divertida manera de pasear con la guía de un local que va revelando las atracciones de la ciudad.

5. Vestirse de samurái o hacer cosplay

Salir a encontrar geishas en el barrio de Gion, en Kioto, puede ser toda una aventura. Pero vestirse como ellas, o de samurái en el caso de los hombres, tal vez sea aún mejor plan. No habrá foto superadora para el Instagram ni más original recuerdo del viaje que comprar un auténtico traje tradicional japonés tras vivenciar el complejo proceso de ponerse cada versión de esos atuendos, que llevan cientos de capas y esconden varios trucos.

Para los que prefieren un estilo más moderno y friki, la alternativa es hacer cosplay, es decir, vestirse como algún personaje de animé, cómic, manga o videojuegos. Las tiendas especializadas ofrecen desde los más cute -kawaii, en japonés- hasta los más andróginos.

 

Tokio-Kioto: Las dos caras de Japón

Abundan los sitios online que brindan listados sobre las experiencias a vivir y los lugares a recorrer: navegar frente a la torii (puerta de madera) roja en el mar cerca de Miyajima, visitar el Templo Dorado de Kioto, caminar por la ciudad eléctrica de Akihabara, relajarse en un onsen (baño termal público), reflexionar delante del Memorial de Hiroshima, admirar las nieves eternas del Monte Fuji, quedarse en silencio ante las imágenes de Buda en los templos de Nara, pasear por jardines cubiertos por flores de sakura (cerezos), perderse en la muchedumbre del cruce peatonal Shibuya en Tokio...

 

 

6.Té servido por geishas o por mucamas

La ceremonia del té es una actividad imprescindible para comprender la historia de Japón, sus valores, su religión, su criterio de decoración y la importancia de la sutileza en el estilo de comunicación… Todo, a través de la cultura de la infusión, para la cual se utiliza té verde molido (matcha).

Llena de rituales y simbolismos, puede ser una experiencia filosófica transformadora. ¿Lo más recomendable? Disfrutarlo de la mano de una maiko (aprendiz de geisha) en entrenamiento. En el polo opuesto, los maid cafe son bares donde los camareros, vestidos como mayordomos o empleadas domésticas según su género, brindan un servicio de exquisita educación y dulzura al mismo tiempo.

7. Kabuki versus robots

El kabuki es el teatro japonés tradicional, originado en la era Edo, y considerado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El más conocido es el Kabukiza, del barrio tokiota de Ginza, que cuenta con un extenso calendario de presentaciones durante todo el día.

Como contrapropuesta, imperdible visitar el Robot Restaurant: inspirado en películas de animé y ciencia ficción nipona, las guías turísticas suelen definirlo como un cabaret moderno debido a su mega show futurista, un tanto kitsch y por cierto lleno de energía, caos, ruido, brillos y luces psicodélicas.

8. Sushi o ramen

La gastronomía japonesa es de las mejores del mundo. Y el sushi es su exponente por excelencia. Desayunar un buen plato de niguiri y sashimi fresco en los alrededores del exmercado de pescado de Tsukiji, en Tokio, es un must. Pero si bien la mayoría puede creer que los japoneses lo comen a diario, en realidad está reservado para momentos especiales.

En cambio, la comida más popular es el ramen. Descubrir el lugar favorito donde degustar ese bowl de fideos en caldo entre los miles de negocios especializados que existen a lo largo del país es una misión imperdible.

9. Tres tipos de inodoros

¿Acaso ir al baño puede ser un imperdible en la wish list del viajero? Pues en Japón, lo es. Porque existen tres tipos de inodoros. El clásico, conocido en Occidente, que no llamará la atención más que por su escasez. En los aseos públicos, es habitual encontrar carteles que indican: japanese style o western style.

El primero son los antiguos sistemas de pozo estilo turco que aún se pueden encontrar en ciudades del interior. El segundo, son inodoros con bidé incorporado y otras funcionalidades increíbles, como asientos con regulador de temperatura: se denominan washlet y figuran en el Guinness de los récords como la unidad sanitaria más sofisticada del mundo.

10. De gatos a ciervos

Si son amantes de los gatos, éste es su lugar en el mundo. La visita a un cat cafe o neko bar marcará sus vidas con un antes y un después: se trata de una habitación, llena de gatos de diversas razas, más juguetes, trampolines y casitas, donde es posible dedicarse a acariciar y mimar a los felinos, con una consumición incluida en la tarifa por hora del servicio.

Pero si de animales mononos estamos hablando, los ciervos de la ciudad de Nara, a menos de una hora de Osaka, pueden llevarse el puesto número uno. En el parque homónimo, esos animales son considerados mensajeros divinos, por lo que viven felices y sueltos entre los turistas que los buscan para una selfie.