48 horas en Ciudad de México: qué ver, qué hacer y dónde dormir

48 horas en Ciudad de México: qué ver, qué hacer y dónde dormir

Dos días en la CDMX apenas alcanzan para tener un pantallazo general de su diversa arquitectura, su deliciosa gastronomía y su inmenso patrimonio cultural, y sobre todo, para irse con muchas ganas de volver. 

Desde la ventanilla del avión la imagen es apabullante: la Ciudad de México es una de las urbes más grandes y pobladas del mundo. Las luces del tráfico que se ven desde arriba no se mueven y anticipan cómo será el ritmo de moverse por la ciudad en los próximos días. Son las seis de la tarde, es hora pico y la cantidad de automóviles en la calle alcanza niveles no aptos para impacientes.

Bajamos al subsuelo del aeropuerto para tomar el taxi que nos llevará al hotel Presidente Intercontinental, ubicado en la zona de Santa Fe, una de las más vanguardistas de la ciudad. En el camino en la radio suena “Welcome to the jungle”, de los Guns N' Roses, y la canción no puede ser mejor para graficar la situación: llegamos a la jungla urbana.

Pretender conocer la Ciudad de México en 48 horas es imposible. Las distancias son grandes y moverse de un punto a otro demora bastante tiempo por el intenso nivel de tránsito. Dos días apenas alcanzan para tener con un pantallazo general de su diversa arquitectura, su deliciosa gastronomía y su inmenso patrimonio cultural, y sobre todo, para irse con muchas ganas de volver. 

Palacio de Bellas Artes.

Imprescindibles para ver en 48 horas

Lo ideal es arrancar el día en El Zócalo, el centro neurálgico e histórico de la Ciudad de México. La plaza está rodeado por la Catedral Metropolitana, el Palacio Nacional, el Antiguo Palacio del Ayuntamiento, el edificio de Gobierno y el Templo Mayor, el museo que conserva las ruinas del templo más importante de la antigua Tenochtitlán.

Las calles por detrás de El Zócalo también son dignas de recorrer porque es posible encontrarse bellezas arquitectónicas como la Casa de los Azulejos o sentarse a probar los platos más típicos de la comida mexicana en el histórico café El Popular, un clásico fundado en 1948.

La Alameda Central de la CDMX

A tan sólo unos pasos de ahí se encuentra la magnífica Alameda, el parque público más antiguo de México y de América, y el imponente Palacio de Bellas Artes, hogar de varios murales del artista Diego Rivera. Sin duda, vale la pena conocerlo por dentro.

Para la tarde ya es hora de dejar el Centro Histórico detrás y encarar el recorrido hacia el Paseo de la Reforma, una de las avenidas más transitadas y famosas del país. Inspirada en los Campos Elíseos de París, fue construida para unir el Castillo de Chapultepec con el Palacio Nacional. Hoy en día, rodeada de árboles, jardines e imponentes monumentos, se convirtió en el centro financiero de la Ciudad de México.

En sus calles se pueden ver enormes rascacielos que desafían sismos, como la Torre Mayor, de 55 pisos, que no sufrió ni un rasguño tras el terremoto de magnitud 7.1 de septiembre de 2017; hoteles de lujo; importantes edificios como la Bolsa de Valores de México e icónicos monumentos de la ciudad como el Ángel de la Independencia.

Monumento al Ángel de la Independencia

Sin prisa pero sin pausa, por el Paseo de la Reforma se llega al bosque de Chapultepec, un oasis verde en medio de la ciudad todavía más grande que el Central Park de Nueva York. Las actividades y atracciones que hay para hacer dentro del parque son miles, pero una realmente imprescindible es visitar el Museo de Antropología.

Considerado uno de los 10 mejores museos del mundo según TripAdvisor, el museo ostenta una imponente arquitectura y condensa el legado que dejaron las civilizaciones antiguas en México y el mundo. Algunas de sus piezas más importantes son la Piedra del Sol (popularmente llamado Calendario Azteca) y el Monolito de Tláloc, una gran escultura del Dios de la Lluvia.

Habría que pasar días enteros para poder conocerlo por completo, por eso lo ideal cuando el tiempo apremia es elegir antes qué salas se quiere visitar. El resto, quedará para una próxima visita.

Museo de Antropología.

Para el segundo día un buen plan es recorrer el pintoresco barrio de Coyoacán, epicentro del arte y la cultura de la capital mexicana. Allí nos espera La Casa Azul, como se conoce popularmente a la casa que vio nacer, crecer y morir a Frida Kahlo.

El museo representa un viaje en el tiempo al México de principios del siglo XX y refleja el espíritu de Frida y su obra. Además de pinturas, expone objetos personales de la artista, como la cama donde estuvo postrada tras su grave accidente, fotos, vestidos y los libros de su biblioteca.

Para la hora del almuerzo, una escapada al mercado de Coyoacán es el mejor plan para probar los sabores locales: abundan los tacos de carnitas, las quesadillas y el guacamole (¡cuidado con el picante!).

La tarde continúa en las calles adoquinadas del barrio San Ángel, recorriendo sus galerías de arte y sus casas coloniales. Junto a la plaza San Jacinto hay muchas cafeterías con terraza y restaurantes exclusivos, si es que el plan de comida callejera no convence.

Y para culminar el día, el barrio noctámbulo por excelencia de la Ciudad de México es Condesa, que explota de onda con antrosbares, cafés, restaurantes y teatros.

Datos útiles

Dónde dormir: los barrios de Santa Fe, Polanco y Condesa son las mejores zonas para alojarse. El Presidente Intercontinental, de la cadena IHG, cuenta con dos hoteles estratégicamente ubicados en la CDMX: uno en Santa Fe, con acceso más directo al aeropuerto e ideal para viajes de negocios, y otro en Polanco, a pasos del Bosque de Chapultepec y más cerca del Centro Histórico. 

Cómo llegar: Aeroméxico tiene muchas frecuencias por semana entre Buenos Aires y la Ciudad de México. 

Huso horario: es GMT-6, por lo que hay 3 horas menos de diferencia con Argentina.

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