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Durante diez años Daniela Donadío vivió para el ciclismo. Se despertaba temprano todos los días, entrenaba y luego competía los fines de semana. Cuando cumplió 25 se cansó y tras un año sabático se pasó al mundo corporativo.
Trabajó en relación de dependencia, fue asesora de empresas y también consiguió la licencia para traer su marca favorita de bicicletas a la Argentina. Ahora presentó su propia línea, BUG, diseñada por ella misma y para la cual invirtió cerca de $ 100 millones junto a un grupo de socios.
"Fueron años muy exigentes, pero yo quería hacerlo", recuerda. Su árbol genealógico está profundamente vinculado con el mundo de las bicicletas, ya que su bisabuelo y su padre, Eduardo, también compitieron. El mismo camino siguieron sus hermanos, Facundo y Sebastián.
Por su parte, Daniela empezó a competir a los 15 años y a lo largo de una década fue campeona nacional en siete oportunidades y representó a la Argentina en tres mundiales. Pero en plenos Juegos Panamericanos en Winnipeg, Canadá, se dio cuenta que se había cansado. "Tenía 25 años y me sentía grande. Me di cuenta que había cumplido muchos de los sueños que me había propuesto y ya no disfrutaba, quería irme a mi casa", cuenta sobre su retiro de la competencia de alto rendimiento.

Su paso al mundo corporativo
En 1999 empezó a estudiar derecho en la UCA, aunque luego abandonó para seguir Relaciones Públicas en la Universidad Kennedy. "Estudiaba al mismo tiempo que entrenaba. Mi papá me decía que la bicicleta era el premio y que tenía que ir de la mano con el estudio", indica.
Su primer trabajo en relación de dependencia fue como sports and events manager en Red Bull. Y también fue el único. "No tenía nada que ver con la libertad a la que estaba acostumbrada. La empresa era espectacular pero no me sentía cómoda", detalla sobre su experiencia.
Eso la llevo a lanzarse como emprendedora con su propia productora de eventos. Las empresas la contrataban para que organice "bicicleteadas" para sus empleados. "Después me di cuenta que mucha gente solo conocía dos marcas de bicicletas así que invertí mis ahorros y armé Expo Bici", afirma. También se quedó con la licitación para el proyecto de bicicletas del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y estuvo a cargo del diseño de los rodados.
Era mí marca
"En la época de Cristina (Fernández) se cerró la importación y Trek, que era la marca que me patrocinaba cuando competía, se fue del país. Era mi marca" subraya Donadío. Por eso se propuso traerla de regreso. "Apliqué , tuvimos un año de entrevistas, viaje a los Estados Unidos y ellos también vinieron", enumera. Finalmente en 2016 se convirtió en la representante oficial de la marca nacida en Waterloo, Wisconsin.
Pero detrás de este proyecto también se escondía otra idea: tener su propia marca. Un grupo de inversores la apoyó en su proyecto con Trek con la propuesta pendiente de hacer un desarrollo nacional. La idea se mantuvo en stand by hasta que la pandemia la reflotó.
En abril pasado presentó BUG que salió al mercado con tres líneas (Mountain, Lady y Rally). Las partes se elaboran en China y luego las ensamblan en una fábrica en Tigre. El primer lote de 3000 unidades que salió de la planta se vendió al instante y para el resto del año planean traer otras 2000.














