

Respetar los semáforos y las señales de tránsito es la base de manejar seguro, y saltárselos es una de las infracciones más sancionadas. Sin embargo, existe una única situación en la que un conductor no solo puede, sino que debe desobedecer esas señales, sin que eso implique una multa. Suena contradictorio, pero tiene una lógica clara.
La única situación en la que obligatoriamente hay que desobedecer semáforos y señales de tránsito
El único caso aplica cuando una persona autorizada está dirigiendo el tránsito a mano. El ejemplo más típico es el de un policía en medio de una intersección, haciendo señas con las manos para frenar o habilitar el paso de los vehículos. En ese momento, sus indicaciones tienen prioridad por sobre el semáforo y cualquier señal de tránsito.
Eso significa que, si el policía hace señas de avanzar, aunque el semáforo esté en rojo, hay que avanzar; y si indica detenerse aunque esté en verde, hay que frenar. La regla general del tránsito, obedecer siempre el dispositivo de control, tiene justamente esta excepción: las indicaciones de quien dirige el tránsito a mano mandan por encima de todo lo demás.

Quiénes tienen esa autoridad
No cualquiera puede mandar sobre el semáforo. La prioridad corresponde a personas autorizadas a dirigir el tránsito, entre ellas:
- Los oficiales de policía (law-enforcement officers), cuando asumen el control de una intersección.
- Los señaleros autorizados (flaggers) en las zonas de obra, que con una paleta de PARE/DESPACIO o una bandera regulan el paso.
- Los guardias de cruce escolar uniformados, en los cruces cercanos a las escuelas.
En todos estos casos, según las leyes de tránsito, las señas de estas personas toman precedencia por sobre los semáforos y las señales. Obedecerlas no es una infracción: lo es, en cambio, desobedecerlas.














