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Viajar de Nueva York a Londres en menos de 60 minutos ya no suena a ciencia ficción. En silencio, pero a gran velocidad, varias empresas aeroespaciales están compitiendo por liderar la nueva era del vuelo supersónico e hipersónico, con prototipos que superan cualquier avión comercial conocido hasta ahora.
Entre ellas, Hermeus, Boom Supersonic y alianzas estratégicas con gigantes como United Airlines, Virgin Galactic y Rolls-Royce están marcando el pulso de una revolución que podría cambiar para siempre la aviación civil y militar.
Hermeus Quarterhorse: el avión que rompe todos los límites
El proyecto que más atención genera es el Hermeus Quarterhorse, una aeronave diseñada para alcanzar velocidades extremas de hasta Mach 5.5, lo que equivale a más de 4,200 kilómetros por hora.
A esa velocidad, un vuelo transatlántico completo podría realizarse en menos de una hora, convirtiéndolo en el avión más rápido del mundo una vez operativo.

El secreto detrás de esta velocidad está en un motor de nueva generación, desarrollado internamente por Hermeus y basado en el modelo GE J85, utilizado históricamente en aeronaves militares.
Según la compañía, el sistema fue diseñado, construido y probado en menos de un año, un ritmo inusual para la industria aeroespacial. Este avance permitió adelantar las pruebas y posicionar al proyecto por delante de otros desarrollos supersónicos.
Financiamiento militar y pruebas sin pilotos
El impulso definitivo llegó con un aporte de 60 millones de dólares de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, destinado a acelerar el desarrollo y las pruebas del avión.
Una de las claves del Quarterhorse es que se trata de una aeronave totalmente autónoma, lo que permite realizar ensayos sin pilotos a bordo. Esto reduce riesgos, baja costos y acelera el aprendizaje tecnológico a partir de cada prototipo.
Las primeras pruebas de versiones a menor escala ya están planificadas dentro del cronograma experimental.
Boom, United y el regreso del sueño supersónico
Mientras tanto, Boom Supersonic avanza con su modelo XB-1 y el desarrollo del avión Overture, del cual United Airlines ya reservó 15 unidades. Aunque aún están en fase de desarrollo, estos aviones buscan reintroducir el vuelo supersónico comercial décadas después del Concorde.
En paralelo, Virgin Galactic y Rolls-Royce trabajan en aeronaves de menor capacidad, enfocadas en rutas exclusivas y alta velocidad.














