

- La Segunda Enmienda: la protección constitucional del derecho a portar armas
- La Ley Nacional de Armas de Fuego de 1934: el inicio de la regulación federal
- La Ley de Control de Armas de 1968 que reforzó el sistema federal
- La Ley de Protección de los Propietarios de Armas de Fuego de 1986 que cambió el mercado para siempre
- Los principales debates sobre las armas en 2026
Las armas automáticas ocupan un lugar central en el debate sobre el control de armas en Estados Unidos. Sin embargo, existe una diferencia importante entre las armas completamente automáticas, las armas semiautomáticas y los llamados rifles de asalto, conceptos que suelen confundirse pese a que la legislación federal los regula de manera diferente.
Aunque la Segunda Enmienda de la Constitución protege el derecho de los ciudadanos a poseer y portar armas, las ametralladoras o armas automáticas están sujetas desde hace décadas a un régimen especial que combina restricciones federales, requisitos administrativos y normas estatales.

La Segunda Enmienda: la protección constitucional del derecho a portar armas
Toda la legislación sobre armas de fuego en Estados Unidos parte de la Segunda Enmienda de la Constitución, ratificada en 1791, que establece:
“Siendo necesaria una milicia bien organizada para la seguridad de un Estado libre, no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas.”
Durante gran parte de la historia estadounidense existieron distintas interpretaciones sobre el alcance de ese derecho. Sin embargo, en las últimas décadas la Corte Suprema consolidó una interpretación según la cual la Segunda Enmienda protege el derecho individual a poseer armas para fines lícitos, especialmente la defensa personal.
Entre los fallos más importantes se encuentran:
- District of Columbia v. Heller (2008): reconoció el derecho individual a poseer armas para defensa dentro del hogar.
- McDonald v. City of Chicago (2010): extendió esa protección a las leyes estatales y locales.
- New York State Rifle & Pistol Association v. Bruen (2022): estableció que las restricciones sobre armas deben ser consistentes con la tradición histórica estadounidense.
No obstante, la propia Corte Suprema aclaró que la Segunda Enmienda no protege de manera absoluta cualquier tipo de arma, por lo que determinadas categorías pueden quedar sujetas a regulaciones especiales.
La Ley Nacional de Armas de Fuego de 1934: el inicio de la regulación federal
La primera gran norma federal sobre armas automáticas fue la Ley Nacional de Armas de Fuego (NFA), aprobada en 1934 durante la presidencia de Franklin D. Roosevelt.
La ley surgió como respuesta al crecimiento del crimen organizado durante la época de la Prohibición, cuando bandas criminales utilizaban ametralladoras como la Thompson para cometer robos y enfrentamientos armados.
En lugar de prohibirlas, el Congreso creó un sistema especial basado en:
- Registro obligatorio de determinadas armas
- Autorización previa del gobierno federal para fabricarlas o transferirlas
- Pago de un impuesto federal por fabricación o transferencia
- Sanciones penales para quienes posean armas no registradas
Además de las armas automáticas, la NFA regula:
- Silenciadores
- Rifles de cañón corto
- Escopetas de cañón corto
- Dispositivos destructivos
- Determinadas armas clasificadas legalmente dentro de la categoría “Cualquier otra arma” (AOW)
La Ley de Control de Armas de 1968 que reforzó el sistema federal
Tras los asesinatos del presidente John F. Kennedy, del líder de los derechos civiles Martin Luther King Jr. y del senador Robert Kennedy, el Congreso aprobó la Ley de Control de Armas de 1968 (GCA).
La norma fortaleció el control federal sobre la fabricación, importación y comercialización de armas de fuego.
Entre sus principales cambios se encuentran:
- La creación del sistema moderno de Licencias Federales para Comerciantes de Armas (FFL)
- Mayores restricciones para determinadas personas, como quienes fueron condenados por delitos graves
- Controles más estrictos sobre la importación de armas
- La coordinación de buena parte del régimen previsto por la Ley Nacional de Armas de Fuego
Actualmente, la GCA sigue siendo una de las principales normas que regulan el mercado de armas en Estados Unidos.
La Ley de Protección de los Propietarios de Armas de Fuego de 1986 que cambió el mercado para siempre
El cambio más importante para las armas automáticas llegó con la aprobación de la Ley de Protección de los Propietarios de Armas de Fuego (FOPA) en 1986.
Durante el debate legislativo se incorporó la denominada Enmienda Hughes, que prohibió que los civiles pudieran registrar o adquirir nuevas armas automáticas fabricadas después del 19 de mayo de 1986.
Desde entonces existen dos grandes categorías:
- Armas registradas antes del 19 de mayo de 1986: pueden transferirse legalmente entre particulares siempre que se cumplan todos los requisitos federales y la legislación estatal lo permita.
- Armas fabricadas después de esa fecha: solo pueden destinarse, con excepciones específicas, a las Fuerzas Armadas, organismos gubernamentales, fuerzas de seguridad o fabricantes e importadores autorizados.
Como consecuencia, la cantidad de armas automáticas disponibles para el mercado civil quedó congelada hace casi cuatro décadas, lo que incrementó considerablemente su valor entre coleccionistas.

¿Quién puede tener legalmente un arma automática?
La legislación federal no prohíbe completamente la posesión de armas automáticas por civiles, pero establece uno de los sistemas de control más estrictos del país.
Entre los principales requisitos se encuentran:
- Que el arma esté registrada legalmente y sea transferible
- Presentar la documentación correspondiente ante la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF)
- Superar una investigación de antecedentes realizada por el FBI
- Presentar huellas dactilares y fotografías
- Pagar el impuesto de transferencia previsto por la Ley Nacional de Armas de Fuego
- Obtener la aprobación federal antes de recibir el arma
- Cumplir también con la legislación del estado donde reside el comprador
En la práctica, la combinación de estos requisitos y la escasa cantidad de armas transferibles hace que su adquisición sea poco frecuente.

Los principales debates sobre las armas en 2026
Aunque las leyes federales que regulan las armas automáticas permanecen prácticamente sin cambios desde 1986, durante 2026 volvió a intensificarse el debate sobre el alcance de la Segunda Enmienda.
El 30 de junio de 2026, la Corte Suprema de Estados Unidos aceptó revisar las prohibiciones de rifles semiautomáticos de estilo militar, como el AR-15, vigentes en Connecticut y en el condado de Cook (Illinois). Si bien los casos no se refieren directamente a las armas automáticas, el fallo que emita el tribunal podría redefinir el criterio constitucional utilizado para analizar futuras restricciones sobre distintas categorías de armas de fuego.
Ese mismo día, la Corte Suprema también rechazó revisar varios casos relacionados con las restricciones para compradores de armas de entre 18 y 20 años, dejando vigentes distintas decisiones de tribunales inferiores y evidenciando que aún existen criterios diferentes entre los circuitos federales sobre cómo debe aplicarse la Segunda Enmienda.
Semanas antes, el máximo tribunal resolvió otro caso relevante relacionado con la Ley de Control de Armas de 1968, al limitar la aplicación de la prohibición federal que impedía la posesión de armas por parte de consumidores habituales de marihuana. La Corte concluyó que el gobierno no había demostrado que esa restricción fuera consistente con la tradición histórica exigida por el precedente Bruen.
Se espera que los debates sobre este derecho sigan sobre la mesa, cada vez desde distintos ángulos, para reconsiderar protecciones y restricciones que hagan cumplir esta garantía de la mejor manera.













