

En general, viajar a Estados Unidos suele requerir una visa emitida por autoridades consulares. Sin embargo, existe un documento especial que habilita el ingreso legal sin pasar por el trámite tradicional. Se trata de un permiso con reglas propias, alcance limitado y vigencia extendida, pensado para cruces específicos y estadías temporales.
Ese documento alternativo no está disponible para todos los latinoamericanos ni reemplaza la visa en cualquier situación. Su uso responde a acuerdos migratorios bilaterales y está estrictamente regulado por las autoridades estadounidenses, con condiciones claras sobre quiénes pueden solicitarlo, por cuánto tiempo se puede permanecer en el país y cuáles son los costos asociados.
Qué es la Tarjeta de Cruce Fronterizo y cómo funciona
La Tarjeta de Cruce Fronterizo (BCC) es una credencial física, del tamaño de una tarjeta bancaria, que incorpora sistemas de seguridad para el control migratorio. A diferencia de la visa estampada en el pasaporte, se presenta como un documento independiente y concentra dos funciones en una sola autorización.

Según el Departamento de Estado de EE.UU., la BCC, identificada en el trámite oficial como formulario DSP-150, habilita el cruce por puntos terrestres o marítimos y, al mismo tiempo, acredita el estatus de visitante bajo las categorías B1/B2, utilizadas para viajes de negocios temporales o turismo. Su diseño apunta a agilizar controles en frontera sin modificar las exigencias migratorias de fondo.
Quiénes pueden solicitarla y cuáles son los requisitos
Este permiso es exclusivo para ciudadanos y residentes de México. La condición de nacionalidad y residencia no admite excepciones y debe acreditarse con pasaporte vigente al momento de iniciar la solicitud ante la representación consular correspondiente.
En términos de evaluación, los criterios son equivalentes a los de una visa B1/B2. Las autoridades analizan que el viaje tenga carácter temporal y que existan motivos sólidos para el regreso al país de origen una vez finalizada la visita. Para ello, se ponderan vínculos familiares, laborales, económicos y sociales. El objetivo es descartar la intención de permanecer más allá del período autorizado.
La presentación del pasaporte es obligatoria para todos los solicitantes, sin importar la edad. El proceso se completa siguiendo los pasos consulares habituales, incluida la entrevista, y queda sujeto a la decisión final de la autoridad migratoria.
Cuánto cuesta la Tarjeta de Cruce Fronterizo
El valor de la BCC varía de acuerdo con la edad del solicitante. Para personas de 15 años o más, la tarifa de procesamiento es de US$185, monto que corresponde a una credencial cuya validez estándar es de diez años.
En el caso de menores de 15 años, existe una tarifa reducida de US$15, disponible únicamente cuando uno de los padres o tutores ya posee la tarjeta o la solicita en simultáneo. Para estos menores, la vigencia se extiende hasta cumplir los 15 años o por un máximo de diez años, lo que ocurra primero. También es posible optar por abonar la tarifa completa para obtener la validez total.
Cuánto tiempo se puede permanecer en EE.UU. con la BCC
La Tarjeta de Cruce Fronterizo permite una estadía máxima de hasta seis meses en Estados Unidos, bajo los mismos parámetros que rigen para las visas B1/B2. Durante la solicitud, el interesado debe acreditar que su visita será temporal y que respetará el plazo autorizado.

El incumplimiento de este límite puede derivar en sanciones migratorias, como la cancelación de la credencial o dificultades para futuras autorizaciones de ingreso. Por eso, aunque la tarjeta tenga una vigencia prolongada, su uso está pensado para visitas acotadas y cruces específicos, principalmente por vías terrestres o marítimas.











