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El queso, las zanahorias y la cáscara de limón tienen algo en común: pueden dejar atrapados entre los pequeños filos del rallador. Para evitar que la limpieza se convierta en una tarea complicada, la recomendación clave es enjuagar el utensilio inmediatamente después de usarlo, antes de que los restos se sequen y adhieran a las cuchillas.

Cómo limpiar un rallador de cocina sin esfuerzo

El truco recomendado por Microplane, fabricante especializado en ralladores y utensilios de cocina, consiste en enjuagar el rallador con agua tibia justo después de utilizarlo, en lugar de dejarlo en el fregadero hasta terminar de cocinar. La idea es retirar los restos de queso, verduras y otros ingredientes antes de que se sequen sobre la superficie metálica.

Si quedan residuos, el fabricante también aconseja utilizar un cepillo de limpieza después de remojar el utensilio. Debe pasarse en la misma dirección de los dientes del rallador, una precaución importante para evitar el contacto directo con los filos.

Estos hábitos ayudan a mantener el utensilio en buenas condiciones sin necesidad de recurrir a métodos de limpieza complicados.
Estos hábitos ayudan a mantener el utensilio en buenas condiciones sin necesidad de recurrir a métodos de limpieza complicados.

Cómo evitar que el rallador se mueva mientras se utiliza

La marca recomienda colocar el rallador de caja sobre una superficie plana y estable, con la base antideslizante apoyada firmemente. Para conseguir mayor estabilidad, sugiere poner debajo un paño de cocina húmedo o una tabla de cortar. También es importante evitar ejercer una presión excesiva y mantener las manos alejadas de las cuchillas.