

Cuando una persona fallece en Estados Unidos, sus bienes no pasan de forma automática a sus herederos: en la mayoría de los casos hay que atravesar un trámite judicial que valida y ordena ese reparto. Ese proceso se llama sucesión, o probate en inglés. Entender cómo funciona, cuáles son sus pasos y cuánto puede demorar ayuda a saber qué esperar cuando toca afrontarlo.
Qué es el proceso de sucesión (probate)
El probate es el proceso supervisado por un tribunal para liquidar el patrimonio de una persona fallecida. En esencia, cumple varias funciones a la vez: valida el testamento (si lo hay), le da autoridad legal a quien se encargará de administrar los bienes, protege a los acreedores y a los herederos, y se asegura de que las deudas y los impuestos queden pagados antes de repartir lo que quede.
Se aplica haya o no testamento. Si existe un testamento válido, el tribunal designa como responsable al albacea (executor) nombrado en él. Si no hay testamento, designa a un administrador, y los bienes se reparten según las leyes de sucesión del estado. Conviene recordar que las reglas de sucesión varían de un estado a otro.
Paso a paso: cómo se reparten los bienes
El proceso sigue, a grandes rasgos, esta secuencia:
- Presentación ante el tribunal: se presenta el testamento original (si lo hay) y una petición ante el tribunal correspondiente, por lo general el del condado donde vivía la persona.
- Audiencia y designación: el tribunal valida el testamento y nombra formalmente al albacea o administrador, que recibe la autorización legal para actuar (las llamadas “letras testamentarias”).
- Aviso a acreedores y herederos: se notifica a los acreedores conocidos y, en la mayoría de los estados, se publica además un aviso para los desconocidos.
- Inventario y tasación: el responsable localiza y valúa todos los bienes sujetos a sucesión y presenta un inventario ante el tribunal.
- Pago de deudas, impuestos y gastos: se cancelan las deudas válidas, se presentan las declaraciones de impuestos finales y se saldan los impuestos que correspondan. Suele ser la etapa más larga.
- Distribución de los bienes: lo que queda se reparte entre los herederos, según el testamento o la ley del estado.
- Cierre de la sucesión: el responsable presenta una rendición de cuentas final y, una vez aprobada por el tribunal, la sucesión se cierra.

Cuánto puede tardar
La duración es una de las grandes preguntas, y la respuesta depende de la complejidad del caso. A modo de referencia general:
- Casos simples: con un testamento claro y pocos bienes, pueden resolverse en apenas 3 a 6 meses.
- Casos estándar: lo habitual es que el proceso lleve entre 6 y 12 meses, según el estado.
- Casos complejos: pueden extenderse un año o más.














