

Poner una moneda sobre un bloque de hielo dentro del freezer antes de viajar se convirtió en un hábito que recomiendan especialistas en seguridad alimentaria. El truco permite detectar, al volver, si hubo un corte de luz prolongado que afectó la conservación de los alimentos. No requiere tecnología ni gastos y se aplica en menos de un minuto.
El método ganó popularidad como alternativa simple frente a sensores o sistemas de monitoreo inteligente. Cobra mayor relevancia en verano, cuando la sobrecarga eléctrica eleva el riesgo de apagones prolongados durante los viajes largos.
¿Cómo funciona el truco de la moneda en el freezer?
El procedimiento consiste en congelar agua dentro de un recipiente y usar la moneda como indicador de temperatura. Antes de salir, hay que seguir estos pasos:
- Llenar un recipiente apto para freezer con agua.
- Congelarla por completo.
- Apoyar una moneda sobre la superficie del hielo.
- Volver a meter el recipiente en el freezer durante todo el viaje.
Si la moneda permanece arriba del hielo al regresar, la temperatura se mantuvo estable durante la ausencia. Si aparece hundida en el medio o en el fondo, el hielo se derritió y volvió a congelarse, señal de que hubo un corte de electricidad considerable.

¿Qué significa la posición de la moneda y qué hacer con los alimentos?
La posición de la moneda define si los alimentos siguen siendo seguros para consumir. Cuando queda en la superficie, no hubo ruptura de la cadena de frío y no hay riesgo. Cuando desciende, aunque el freezer funcione “normal” al volver, los alimentos ya atravesaron un descongelamiento parcial o total.
En ese caso, lo recomendable es descartar la comida, incluso si a simple vista parece estar en buen estado. Consumir alimentos que perdieron la cadena de frío puede provocar una intoxicación alimentaria, un riesgo que no se detecta por el aspecto ni por el olor.













