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El mal olor del calzado es uno de esos problemas cotidianos y molestos que los desodorantes comerciales muchas veces solo tapan por un rato. Para atacarlo de raíz ganó popularidad un truco casero, simple y barato: rociar el interior de los zapatos con vinagre blanco diluido.

Para qué sirve rociar vinagre en los zapatos

El uso principal es neutralizar el mal olor del calzado. A diferencia de un perfume en aerosol, que apenas disimula, el vinagre actúa sobre la causa del olor y ayuda, de paso, a reducir las bacterias y la humedad que lo alimentan.

El mal olor del calzado no lo produce el sudor en sí, que casi no huele, sino las bacterias que viven en el zapato y se alimentan de ese sudor: al descomponerlo, liberan compuestos de olor fuerte.

El vinagre blanco es una solución de ácido acético y trabaja en dos frentes. Por un lado, su acidez neutraliza esos compuestos olorosos en lugar de taparlos. Por el otro, ese medio ácido tiene una acción antibacteriana leve que ayuda a reducir la población de bacterias responsables del olor. Y aunque al rociar se note el típico aroma a vinagre, se disipa a medida que el zapato se seca, sin dejar rastro.

Paso a paso: cómo aplicarlo correctamente

El procedimiento es sencillo:

  1. Mezclar vinagre blanco y agua en partes iguales en un rociador.
  2. Rociar el interior del zapato con una bruma ligera, hasta que quede apenas húmedo, nunca empapado.
  3. Dejar secar por completo al aire, en un lugar ventilado y, si es posible, al sol, que ayuda a secar y a reducir bacterias.
  4. Repetir cada vez que haga falta, sobre todo después de un uso intenso o si el calzado quedó húmedo.

Para casos más resistentes, se puede dejar actuar unos minutos antes de secar, o combinar el truco con bicarbonato de sodio seco: espolvorearlo dentro del zapato una vez seco, dejarlo unas horas y luego sacudirlo.

A diferencia de un perfume en aerosol, que apenas disimula, el vinagre actúa sobre la causa del mal olor del calzado.
A diferencia de un perfume en aerosol, que apenas disimula, el vinagre actúa sobre la causa del mal olor del calzado.Fuente: ShutterstockShutterstock

Por qué es importante hacerlo

Más allá del resultado, el atractivo es que se trata de una alternativa natural, económica y a mano frente a los desodorizantes comerciales. Usa un producto que casi todos tienen en la cocina, no carga el calzado de químicos ni fragancias artificiales y se puede repetir tantas veces como haga falta sin mayor costo. Además, al atacar las bacterias y no solo el aroma, mantiene el calzado más higiénico, algo que se agradece en zapatos cerrados que se usan a diario.