

Los depósitos y transferencias de montos elevados en dólares no se procesan de la misma forma que una transacción cotidiana. A partir de ciertos montos, los bancos deben revisar con más detalle el origen del dinero y cumplir con determinadas normas federales diseñadas para prevenir delitos.
En general, los programas de monitoreo detectan movimientos inusuales en efectivo y los comparan con el historial habitual de cada cuenta. Por este motivo, si un cliente suele manejar montos pequeños y de pronto entrega varios miles de dólares en billetes, el depósito probablemente quede marcado para revisión.
Por qué investigarán a las personas que transfieran más de esta cantidad dólares
El umbral oficial es de 10.000 dólares, por lo que las instituciones buscan comprender el origen del efectivo antes de que aparezcan montos más altos.
Cuando un familiar transfiere varios miles de dólares, la evaluación no queda limitada al cajero. El sistema de cumplimiento analiza el historial de la cuenta, depósitos previos, retiros recientes y cualquier alerta interna.

Si el perfil no coincide con el movimiento registrado, el caso pasa a un analista humano. Todo este proceso ocurre sin que el usuario lo perciba: no ve las alertas internas ni el recorrido de aprobación, aunque sí puede notar una demora mayor en la operación o un bloqueo temporal mientras concluye la verificación.
A su vez, el reporte es obligatorio y no implica que el cliente haya cometido un delito, simplemente deja constancia de la operación.
El problema aparece cuando una persona intenta evitar ese reporte al dividir el dinero.
Preguntas que puede hacer el banco
Cuando una persona lleva una cantidad alta en efectivo, es habitual que la entidad solicite más información. Entre las preguntas frecuentes se encuentran:
- ¿De dónde proviene el dinero?
- ¿Por qué el depósito supera lo habitual en esa cuenta?
- ¿Existen documentos que acrediten la operación?
En algunos casos, la institución coloca un bloqueo temporal mientras concluye la verificación.








