

Los productores agropecuarios nucleados en la Federación Rural (FRU) analizan realizar un “tractorazo” en rechazo a la construcción de la represa proyectada en Casupá, una obra promovida por el gobierno para asegurar el abastecimiento de agua potable en el área metropolitana de Montevideo hasta cerca del año 2045.
La represa de Casupá estará ubicada sobre el arroyo que lleva el mismo nombre, afluente del río Santa Lucía, en el departamento de Florida. Este proyecto, que cuenta con financiamiento de hasta 130 millones de dólares del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), busca almacenar unos 118 millones de metros cúbicos de agua bruta dulce, el doble que la represa de Paso Severino.
La licitación internacional de la obra está prevista para marzo de 2026, con inicio de construcción a principios de 2027 y finalización proyectada para mediados de 2029.
El presidente de la Federación Rural, Rafael Normey, criticó este proyecto y remarcó que existen alternativas que el gobierno no evalúa en profundidad.

“El proyecto de Casupá tiene impactos negativos comprobados (…) ¿Por qué tiene que ser la solución si existen otras alternativas que no se están estudiando?”, dijo.
Normey dijo que los productores respaldarán esta obra siempre que se demuestre que realmente es la mejor opción disponible para la seguridad hídrica del país.
Sin embargo, el empresario dijo que si el camino es “se hace sí o sí”, esta represa los productores están dispuestos a responder con una movilización. “Vamos a seguir conversando con las autoridades tratando de convencer al más alto nivel, estamos en esa línea”, aseguró.
Otras miradas contrarias a la obra
Al rechazo de la Federación Rural se suma la postura contraria de legisladores del Partido Colorado quienes han manifestado su preocupación por el impacto ambiental y sociocultural del proyecto, calificándolo como “preocupante”.
Los colorados advirtiendo sobre la posible destrucción de flora y fauna locales si la represa se construye sin planes de contingencia y adecuados estudios ambientales.
Además, varios grupos de vecinos y productores de la zona también han señalado que la construcción de esta represa puede implicar la inundación de tierras productivas y el desarraigo de familias.










