

El Partido Nacional cumplió este año con su tradicional peregrinación a caballo hasta Masoller, en el departamento de Rivera, para homenajear al caudillo Aparicio Saravia en el 122.º aniversario de su muerte.
El presidente del partido, Álvaro Delgado, fue el único orador del acto y centró su discurso en la necesidad de mantener un control firme sobre el gobierno de Yamandú Orsi y en la importancia de la militancia para retornar al poder en 2030.
Delgado criticó la gestión del Ejecutivo y afirmó que al gobierno “le falta rumbo y le falta liderazgo”, por lo que —dijo— “se dedican a mirar para atrás para disimular aquellas cosas que no tienen y que carecen”. En ese marco denunció “embates” contra proyectos impulsados por la administración anterior, encabezada por Luis Lacalle Pou, y advirtió que hay intentos por desmontar y cuestionar esas iniciativas y a sus responsables.
Respecto a la estrategia del Partido Nacional, el dirigente subrayó la necesidad de una “tarea militante permanente” para reconstruir la confianza ciudadana y presentarse como “la opción que genere esperanza para volver al gobierno en el 2030”. “Empiezo a notar que cada vez la gente empieza a resignarse y no lo podemos permitir”, afirmó Delgado, apelando a reforzar la presencia y el trabajo partidario a lo largo del país.
En su alocución, Delgado destacó además el valor simbólico de Masoller como emblema de pertenencia, identidad y de la “causa de la libertad”. Definió al partido como “firme como un quebracho”, con raíces profundas, y aseguró que no cederá “un milímetro en defender sus convicciones, sus proyectos, su dignidad y sus principios”. Añadió que el Partido Nacional se considera “defensor de la ley” y de la patria, en línea con el legado de Aparicio Saravia.
El mensaje incluyó un tono de optimismo estratégico: “Creo que se vienen momentos muy lindos muy estimulantes, que son momentos compartidos”, concluyó Delgado, en una llamada a la movilización y al trabajo organizado de cara a las próximas contiendas políticas.









