

El presidente Yamandú Orsi volvió a referirse este viernes a sus declaraciones realizadas el jueves sobre el intento de femicidio ocurrido el martes en la Facultad de Medicina, luego de que sus palabras generaran fuertes cuestionamientos en redes sociales y entre estudiantes de la institución.
En lrueda de prensa del jueves, ante una pregunta sobre si el sistema de Secundaria había estado a la altura, Orsi dijo que “son casos muy aislados, basta mirar lo que pasa en países mucho más desarrollados, algunas catástrofes que ocurren, para entender que es un tema delicado”. Estas afirmaciones fueron calificadas por varios usuarios y por alumnos de la Facultad como una minimización del hecho, ya que desde el inicio sostuvieron que la agresión no podía considerarse aislada.
Consultado nuevamente este viernes sobre si debía aclarar sus comentarios, Orsi respondió: “No, aclarar no, porque quedó claro lo que dije. Cuando se me preguntó sobre si el sistema de Secundaria había estado a la altura, yo dije, para la educación secundaria esto es, por lo que había ocurrido, había sido un hecho aislado. La violencia de género no es ningún hecho aislado, yo dije, acá hay un problema de violencia dirigido a las mujeres, capaz que me faltó precisar eso, pero el tema violencia de género no es un hecho aislado”.
El presidente aludió además a antecedentes vinculados al agresor durante su paso por el liceo de Salinas, donde —según exalumnos— hubo denuncias por acoso que no habrían sido debidamente tramitadas por las autoridades de Secundaria. Orsi remarcó que el episodio actual debe leerse en ese contexto y que las fallas en la respuesta del sistema educativo forman parte de la discusión.
Sobre la naturaleza del ataque, el mandatario afirmó: “tampoco tiene que ver con la justificación de si estaba enfermo, si tenía tal problema o tal otro, es violencia de género, no tengo dudas; ahora, uno puede forzar el contexto, pero tampoco tanto”.
Las declaraciones de Orsi reavivaron el debate público sobre la respuesta institucional ante señales de riesgo y la necesidad de políticas eficaces para prevenir la violencia contra las mujeres, así como sobre la responsabilidad de los distintos niveles del sistema educativo y de seguridad para actuar frente a denuncias previas.
Estudiantes y organizaciones feministas habían pedido desde el inicio que el hecho fuera investigado con perspectiva de género y que se revisen protocolos para evitar nuevas agresiones.








