La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) rebajó sus proyecciones de crecimiento para Uruguay en 2026 y las ubicó en 1,5%, y se ubica a siete décimas por debajo del promedio de América Latina.

Esta cifra se ubica apenas por debajo del 1,6% que preveía el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), aunque sigue por encima de la de los analistas que consulta el Banco Central del Uruguay (BCU), que esperan una variación del 1,2% del PIB.

El secretario ejecutivo de la Cepal, José Manuel Salazar, advirtió que el crecimiento promedio en América Latina será del 2,2%, también por debajo del global, en el orden del 2,9%, la más baja desde 2022.

Salazar consideró que “para superar la trampa de baja capacidad para crecer, necesitamos elevar la inversión y la productividad y, al mismo tiempo, avanzar hacia una formalización productiva que fortalezca las capacidades de las personas y de las empresas, amplíe la protección social y genere más empleos formales de calidad”.

Para 2027 la Cepal prevé una reactivación de tres décimas en la región (hasta 2,5%), que se hará sentir más en Uruguay, donde el PIB mejoraría un 2,2%.

Uruguay en la región

Con la previsión para este año, Uruguay quedó por encima únicamente de Bolivia (0,5%) en Sudamérica y también de México (1,3%), Haití (-1,9%) y Cuba (-10,3%) si se extiende la comparativa hacia América Latina, siendo superado levemente por Chile (1,6%).

Con tasas cercanas al promedio regional quedaron Brasil (2,2%), Ecuador (2,4%) y Colombia (2,6%), mientras entre los más destacados figuran Perú (3,2%), Argentina (3,3%), Paraguay (4,3%) y Venezuela (6,5%).

“Así se completarán cinco años consecutivos con la región creciendo en torno a 2,3%. Es insuficiente para salir de la trayectoria de bajo crecimiento de más de una década”, expresó Salazar al trazar un diagnóstico de la realidad latinoamericana.

El secretario ejecutivo de la Cepal planteó un escenario de incertidumbre, influido por el conflicto en Medio Oriente y su impacto en el precio del petróleo, así como la cautela de los bancos centrales para evitar impacto sobre la demanda y el empleo. También se refirió a las altas tasas de informalidad laboral como “una de las anclas para el crecimiento”.

Inflación y empleo

Además, la Cepal anticipó que la inflación regional permanecería contenida, aunque su convergencia hacia las metas será más lenta por el shock de precios vinculado a la guerra, lo que además podría retrasar nuevas reducciones de las tasas de política monetaria.

A su vez, según se desprende del documento, Uruguay destaca por la disminución de la informalidad en el mercado laboral durante el período 2019-2025, que fue de 12%. En Costa Rica, en cambio, la baja fue de 19,5%, señaló el estudio.

Por último, en materia fiscal, la estabilización de la deuda pública bruta se ubica en torno al 52% del PIB en América Latina, sin que sea suficiente para reconstruir el espacio fiscal.