El Poder Ejecutivo anunció este miércoles un nuevo ajuste en los combustibles que entra en vigencia desde el 1º de octubre: la nafta Súper 95 aumentó 2% (equivalente a $1,8 por litro) y el gasoil 50-S subió 7% (unos $4 por litro). En contraste, el precio del supergás se mantuvo sin cambios, en $93,56 por kilo. La medida fue comunicada por el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM).

Según el organismo, la decisión responde a una estrategia de “amortiguación” frente a la volatilidad de los precios internacionales, sosteniendo valores por debajo de la referencia externa. La Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea) había calculado, con base en el informe de Precios de Paridad de Importación (PPI) y otros factores, aumentos de referencia mucho mayores: 5,5% para la nafta (aprox. $5 por litro) y 37% para el gasoil (cerca de $22 por litro).

El MIEM explicó que, a diferencia de los dos meses previos en los que optaron por mantener los precios pese a la referencia alcista, en octubre se decidió aplicar incrementos parciales tras analizar escenarios internacionales a corto plazo y la proyección financiera de Ancap para los próximos seis meses. Según el comunicado, la capacidad de refinación de Ancap permite sostener esa amortiguación y reducir el impacto del ajuste internacional sobre el mercado local.

El gobierno priorizó, por ahora, un equilibrio entre las presiones externas y la sostenibilidad de la caja de la empresa estatal. El aumento aplicado al gasoil, combustible clave para el transporte de carga y producción agropecuaria, podría trasladarse a los costos logísticos y de fletes en las próximas semanas, mientras que el alza menor en nafta afectará de forma más moderada al consumidor final.

Representantes del sector empresarial y organizaciones de consumidores seguirán de cerca el comportamiento de los precios y la evolución del mercado internacional para evaluar si serán necesarios nuevos ajustes. En tanto, la decisión del Ejecutivo marca la continuidad de una política de intervención estatal para moderar subas frente a la dinámica global de combustibles.