

La medida afecta a los 220 trabajadores que estaban en planta y se suma a otros 180 ya en seguro de paro, alcanzando un total de 400 empleados vinculados al establecimiento.
La empresa informó que la medida responde a la “inviabilidad del negocio”: por cada animal faenado la firma estaría perdiendo entre 150 y 200 dólares, un margen que imposibilita mantener la cadena productiva sin comprometer la solvencia del frigorífico. En ese marco se tramita ante el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) un seguro de paro especial que podría extenderse hasta 60 días.
El sindicato local, representado por Nelson Medina, señaló la gravedad de la situación y subrayó la preocupación por el impacto inmediato en los ingresos de las familias de Paysandú. Medina explicó que algunos trabajadores no alcanzarían el mínimo de jornales requerido para el seguro convencional, motivo por el cual se solicita la instrumentación de la modalidad especial.

Desde la planta aseguran que cuentan con cámaras con stock suficiente para cubrir la demanda por aproximadamente 15 días, por lo que la suspensión busca evitar faenar en pérdidas mientras se esperan cambios en los precios del ganado. La empresa evalúa si la pausa será de una o dos semanas y adelantó que la medida podría revisarse en abril según la evolución del mercado.
El cierre temporal tiene efectos económicos colaterales en la cadena local: proveedores de servicios, comercios y transportistas vinculados al frigorífico anticipan una caída en la demanda que repercutirá en la actividad del departamento. Para el sindicato, la medida deja en evidencia la fragilidad de la actividad ante fluctuaciones bruscas de precios.
Las autoridades del frigorífico y del sindicato mantendrán contactos con el MTSS y con actores locales para mitigar el impacto social y definir los detalles del seguro especial. En ese marco, trabajadores y dirigencia empresarial buscan alternativas que permitan reanudar la faena sin comprometer la continuidad del frigorífico.











