Género y negocios

Mujeres empresarias en pandemia, cuesta arriba: ¿cuántas se vieron obligadas a cerrar?

Un informe de Mefeba y Mecame señaló que el 26,8% de las empresarias consultadas debió cerrar las persianas en 2020 y un 43,3% se reinventó para sobrevivir

Un informe realizado en conjunto entre Mujeres Empresarias de la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (Mefeba), y el sector de Mujeres Empresarias de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Mecame) trabajó sobre las consecuencias negativas ocasionadas por la pandemia a empresas lideradas por mujeres.

Según señalaron, el 26,8% de las empresarias consultadas debió cerrar las persianas entre los meses de marzo y diciembre 2020 y un 43,3% se reinventó para sobrevivir.

Señalan que un 53,8% migró su negocio al formato online, un 7,7% tuvo que reconvertirse dentro del mismo rubro o vertical de acuerdo a las nuevas demandas del mercado, un 7,7% cambió su negocio, un 7,7% apostó a nuevos servicios y productos y un 23% confesó que tuvo que reducir actividades.

Además, durante 2021, el 65,9% de las empresarias mujeres tuvo que endeudarse para sostener la actividad de sus empresas y los puestos de trabajo de sus colaboradores.

María Laura Teruel, presidenta de Mefeba, destacó que "ya se vio en otras crisis que las mujeres reinventan o reconvierten sus emprendimientos, empresas o comercios rápidamente. Con la pandemia, además de incorporar tecnología y nuevas modalidades de trabajo, tuvimos que adaptar nuestros tiempos, lo cual implica conjugar trabajo, hogar y tareas extra. Medimos esa situación en los primeros meses de aislamiento y demostramos una sobrecarga en cuanto a tareas domésticas, cuidados familiares, ayuda en tareas escolares".

Al respecto, el informe marcó respecto a quehaceres domésticos que el 63,4% lo realizan solas, el 29,3% tiene ayuda externa y sólo el 7,3% indicó no ser la única responsable de las obligaciones del hogar.

La mayoría de las mujeres empresarias y/o emprendedoras consultadas (67,9%) tuvo que ceder horas de su trabajo y/o atención a la empresa. Esto incrementó las desigualdades de género existentes, a causa del impacto de la pandemia en la cotidianeidad de las familias y la dinámica de los hogares.

También se les consultó sobre las perspectivas a futuro sobre temáticas de género. El 43,9% dijo sentirse en desventaja con relación al empresariado masculino.

Un 11,1% hizo hincapié en lo relacionado a la brecha salarial y niveles de cargo; un 22,2% se refirió a la falta de oportunidades; y un 27,8% a lo que se denomina "pobreza de tiempo", que consiste en la falta de tiempo para dedicarle a sus empresas, negocios y/o emprendimientos personales a raíz de las horas destinadas a las obligaciones domésticas.


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