

El próximo año se conmemorarán 35 años de la creación de la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires, acontecimiento que fue uno de los hitos para una reivindicación federal y uno de los ladrillos más promisorios para que los cirujanos plásticos empezáramos a acercarnos más a la población y ser cada vez más médicos con sentido social de la profesión.
Desde mediados del siglo pasado, en sintonía con la excelsa tradición médica argentina, los cirujanos plásticos fuimos ganando en prestigio y calidad, pero esa reputación también nos condicionó a que, a veces, se percibiera al cirujano plástico distante de su comunidad.
El giro social de nuestra profesión se empezó a dar a mediados de los 70, justo cuando los profesionales del interior se consolidaron. Mientras tanto, la Responsabilidad Social Médica tuvo una nueva impronta, para que en los últimos años, desde las instituciones médicas, tomáramos cartas en el asunto para que la gente sienta que la Cirugía Plástica es una herramienta social útil para su bienestar, físico, psicológico y social.
Asumir cabalmente la responsabilidad de que somos parte de la Salud Pública es el desafío actual, dado los factores sociales y culturales. Porque la cirugía plástica comprende a la cirugía estética y la cirugía reparadora. A estas dos grandes ramas quirúrgicas, se le suma un área clínica (o no quirúrgica). Así lo vemos en la cirugía general, la ginecología, la urología, la traumatología, etc. Dentro de la cirugía estética o cosmética, la rama no quirúrgica es la denominada medicina estética o cosmética. Allí es primordial que sea órbita de los profesionales médicos.
Acercarse activamente a la comunidad, significa compartir información con espíritu docente y difundir qué tratamientos pueden ser factibles o no de manera de advertir a la población a que no tome riesgos innecesarios hasta no tener la palabra de profesionales calificados. Este año, durante la 8ª Jornada Regional de la SACPER (Sociedad Argentina de Cirugía plástica, Estética y Reparadora), desarrollada en la Asociación Médica Argentina; la integración conceptual desarrollada en las últimas décadas se consolidó por primer vez en el Primer Foro Problemática Regional: sanitaria, docente y asistencial en cirugía plástica, donde se abordaron las distintas dificultades y desafíos que debemos enfrentar los especialistas en las diferentes regiones del país.
No fue casualidad que este giro social y cultural de los cirujanos plásticos lo culmináramos con dicho seminario en la Asociación Médica Argentina (AMA), ya que su presidente, el Profesor Doctor Elías Hurtado Hoyo ha sido un bastión de apoyo a la cirugía plástica y uno de los artífices para que la carrera de Cirujano Plástico haya cumplido -feliz coincidencia- también 35 años en la AMA. El giro social que estamos dando servirá para que las barreras culturales y estereotipos queden en el pasado y que cada vez más se pueda dimensionar mejor el aporte de la cirugía plástica a la calidad de vida de los argentinos.









