El empresario Alfredo Vercelli y la alfarera Josefina Espigares se unieron en 2004 para crear un taller de cerámica para contener a jóvenes de escasos recursos. Con los años, su pequeño proyecto se convirtió en la Fundación Los Naranjos, que produce 4500 piezas artesanales de cerámica al mes para algunas de las empresas más reconocidas en Argentina en el rubro bazar y hogar: Arredo, Simplicity, The Candle Shop y Claudia Adorno.
Vercelli es el impulsor de Educaria, una empresa nativa de España dedicada a la venta de softwares para centros educativos y agrupaciones, con desarrollo en Argentina, Perú y Chile. Espigares es una emprendedora y alfarera de profesión.
Con sede en Don Torcuato, zona norte del Gran Buenos Aires, ambos socios fusionaron sus conocimientos empíricos para dar vida a una fundación que pasó de taller con fines didácticos a convertirse en un pequeño emprendimiento con 15 empleados abocados a la producción de piezas de cerámica.
Fundación Los Naranjos busca no solo capacitar a chicos y chicas en los últimos años del secundario en el oficio de la alfarería, sino también abrir espacios de trabajo a esos jóvenes con la posibilidad de dar sus primeros pasos en el mundo profesional a través de acuerdos con diferentes marcas como Ferrum y Chef Gourmet -un local de comidas, viandas y servicio de lunch en Tigre-.
Quienes finalizan los tres años de formación extracurricular en la fundación acceden a una pasantía rentada por seis meses en áreas de producción o atención en alguna de estas empresas. Los adolescentes son el sector social más relegado en cuanto al acceso del trabajo formal: de acuerdo a datos del INDEC del cuarto trimestre del 2025 el nivel de desempleo juvenil -de 14 a 29 años- es de 16,5%, más del doble a la tasa de desocupación general del país que se ubicó en 7,5%, de acuerdo a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, publicada el 18 de marzo.
Tasa de desocupación: jóvenes vs. adultos
Total 31 aglomerados urbanos · EPH · 4° trimestre 2024 – 4° trimestre 2025
Jóvenes mujeres (14–29)
16,8%
+3,0 p.p. vs. año anterior
Jóvenes varones (14–29)
16,2%
+3,7 p.p. vs. año anterior
Adultas mujeres (30–64)
5,3%
−1,5 p.p. vs. año anterior
Adultos varones (30–64)
4,5%
+0,4 p.p. vs. año anterior
Fuente: INDEC – Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Tasas calculadas sobre la población económicamente activa (PEA).
Desde Los Naranjos se proponen “reducir la brecha de desempleo joven en Argentina”, indicó a El Cronista María Soledad Otero, directora ejecutiva de la fundación.
La Fundación Los Naranjos rompe las estructuras con su método de financiación: de las donaciones a alianzas con empresas clave
Hasta 2017, Los Naranjos funcionó como una fundación tradicional y su financiación provenía de donaciones y ventas minoristas de sus productos como principal fuente de ingresos y financiación; pero luego de una crisis por falta de fondos que los llevó al borde del cierre, en 2019 cambió su modelo de negocios y comenzó su alianza con las marcas para solventarse gracias a su propia producción mayorista.

“Logramos un modelo de negocios donde el mayor volumen de ingresos no proviene de donaciones, sino que los jóvenes producen los ingresos con su trabajo”, destacó Otero.
El 80% de los ingresos deviene de la venta mayorista de sus piezas de cerámicos y solo el 20% restante proviene de donaciones directas y ventas minoristas. Por el volumen de sus ventas y el modelo comercial, la fundación está inscripta como Pyme ante ARCA, sin embargo, la ejecutiva remarcó: “Somos una fundación sin fines de lucro no un microemprendimiento”.
Detrás de su modelo comercial, que incluye la elaboración artesanal de piezas como platos, jarras, porta espirales y más, hay también un modelo pedagógico que se enfoca en capacitar jóvenes rumbo al mercado laboral.

“En ‘Mi primer empleo formal’ les enseñamos a trabajar, trabajando. Los jóvenes tienen su primer empleo, en muchos casos suelen ser los primeros bancarizados de su familia. En aula se anotaron 120 y se egresaron 84. El joven que ingresa a la fundación lo sostiene, la tasa de deserción es baja. Nuestros sueño es en tres años duplicar la cantidad de jóvenes que alcancen el empleo formal en la Argentina”, indicó Otero.
La licenciada en Administración por la UBA ingresó a Los Naranjos en 2017 con el objetivo de ordenar el cierre de la fundación. Sin embargo, al comenzar el proceso y los trámites se dio cuenta que solo “faltaba darle un marco profesional al trabajo”. Allí fue cuando comenzó su tarea de afinar los contactos comerciales, coordinar con empresas y salvar el destino del proyecto.
“La fundación estaba enfocada más por el costado social que comercial, les faltaban contactos comerciales, y alguien que salga a buscar las empresas. Una vez que lo pusimos en marcha, eso permitió profesionalizar la fundación”, reconoció.

Su primera alianza comercial fue con The Candle Shop en 2012, la cual se mantiene vigente. Pero el antes y el después llegó cuando las marcas se multiplicaron: Arredo en 2022, y Simplicity en 2025 y para el 2026 se proponen conseguir acuerdo con nuevas marcas aliadas que se sumen tanto en su compromiso social como en su objetivo de duplicar el empleo joven en el país hacia 2029.
Cerámicas con impacto vs Temu y Shein: la guerra contra las importaciones chinas
Los Naranjos cuenta con líneas de diseño particulares para cada uno de sus socios comerciales: “Las empresas piden una línea exclusiva. Además que tenemos una línea propia. A Arredo no le vendemos lo mismo que a Simplicity”, aclaró Otero, quien al mismo tiempo destacó que” los productos de la fundación compiten con las importaciones con productos de alta calidad y diseño”. Pero su verdadero diferencial es la historia detrás de cada pieza.
En un contexto de creciente comercio internacional a través de plataformas como Temu y Shein que facilitan el ingreso de mercadería a bajo costo y precios accesibles, Los Naranjos ofrece al mercado nacional piezas con “impacto social. La cerámica es un proceso artesanal. La jarra que alguien compra tiene impacto, fue hecha por un joven de 18 años y detrás hay historias muy fuertes”.
“Una compra con propósito vale más que el producto en sí. Las marcas que nos eligen y compran nuestros artículos no solo los revenden sino que también cuentan nuestra historia”, ponderó la licenciada.
En ese sentido indicó que “el mayor desafío es encontrar marcas que acompañen y se sumen a este proyecto, necesitamos marcas que nos compren los productos y nos financien los programas del aula”. Su meta es “llegar a más individuos particulares o empresas que compren productos, donen y apadrinen a los jóvenes todo el año”.
Para colaborar, las personas interesadas se pueden inscribir en el plan de padrinazgo con una donación al mes, el cuál incluye una visita a la fábrica para conocer a los protagonistas de la fundación y llevarse uno de sus productos.
La Fundación cuenta con su propio taller productivo en Don Torcuato, con dos aulas, un jardín exterior y seis salones con torno, maquinaria para estandarizar las piezas, dos campanas en el área de esmaltado, y sector de moldería con dos tanques para arcilla líquida. Ahora están en búsqueda de conseguir -mediante donación- una amasadora, para automatizar y agilizar el proceso de trabajo.















