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Un año después de haber desembarcado en la industria pesquera argentina con la compra de Cabo Vírgenes S.A. por u$s 42 millones, Aisa Group volvió a salir de compras. A través de su controlada, el holding canadiense cerró la adquisición de Sea Fresh, una empresa con base en Puerto Madryn, en una operación con la que busca aumentar su perfil exportador.
Con la adquisición, la compañía incorpora una planta de procesamiento de pescado fresco y congelado en Puerto Madryn, emplazada en un predio de 7000 metros cuadrados (m2), con capacidad para procesar hasta 25 toneladas diarias y una cámara frigorífica para almacenar 1800 toneladas. De esta manera, Cabo Vírgenes pasará a operar dos plantas industriales en Chubut -Rawson y Puerto Madryn-, una plataforma logística en España desde donde coordina la comercialización internacional y el reprocesado, y una flota de seis buques propios.
Fundada en 2008 e incorporada al grupo en 2025, Cabo Vírgenes está especializada en la captura, procesamiento y exportación de langostino austral salvaje. Su producción anual ronda las 10.000 toneladas que destina, en su totalidad, a la exportación. En lo que respecta a Sea Fresh, actualmente la compañía maneja un volumen de producción anual cercano a las 4000 toneladas también destinados al mercado internacional. De esta forma, y según apuntó la empresa, la compra fortalecerá su capacidad exportadora hacia más de 40 países.
Tras la adquisición, la empresa proyecta alcanzar una participación del 7% en las exportaciones pesqueras argentinas.
“La incorporación de Sea Fresh nos permite dar un salto de escala. Sumamos capacidad industrial, infraestructura logística y una flota complementaria que fortalece toda nuestra cadena de valor, desde la captura hasta la exportación. Esta integración nos permitirá operar con mayor eficiencia, ampliar nuestra capacidad de procesamiento, fundamentalmente en productos de alto valor agregado y responder con mayor competitividad a la creciente demanda de los mercados internacionales”, afirmó Juan Pablo Basavilbaso, gerente general de Cabo Vírgenes.
En los últimos meses, el grupo incorporó nuevas embarcaciones, destinó más de u$s 2 millones a la modernización de buques y ahora busca aumentar el procesamiento propio para capturar una mayor porción de mercado.
La compra se enmarca en el plan de expansión que Aisa viene ejecutando desde que ingresó al negocio pesquero. Es que el holding opera, además, en sectores estratégicos como en energía, minería, agroindustria, y real estate.
En la Argentina es dueña de Minas Argentinas S.A. desde 2023. A fines del año pasado, logró la aprobación al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) para su Proyecto Carbonatos Profundos por u$s 665 millones en la mina Gualcamayo, de San Juan. Ahora evalúa elevar esa inversión a u$s 1500 millones.
El grupo también controla Calicanto Solar, su unidad de energías renovables, que desarrolla un parque fotovoltaico de 51 MW en San Luis.
Su negocio de real estate se concentra en un único megaproyecto urbano en San Juan, que desarrolla a través de su unidad Chelsea Real Estate. Allí, explota el antiguo predio de Cinzano que comprende unas seis hectáreas. El plan contempla más de 140 viviendas premium, un hotel y un centro comercial.
Noveno complejo exportador
La industria pesquera es uno de los principales complejos exportadores de la Argentina. Actualmente, se encuentra en el noveno lugar en cantidad de divisas generadas, según datos del Indec. En 2025 facturó u$s 2091 millones, un aumento del 4,3 por ciento. De acuerdo a la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, se trata del segundo mejor registro histórico, sólo superado por 2018, cuando se colocaron en el exterior productos por u$s 2149 millones.
En total, la industria exportó 549.416 toneladas, una suba interanual del 3,9 por ciento, y el 2,4% de las exportaciones totales. El resultado se explica, principalmente, por el crecimiento de las exportaciones de calamar y las ventas al exterior de merluza.
Esto permitió revertir la tendencia descendente que presentaron las exportaciones de langostino, que a pesar de esto, continúa siendo el principal producto de exportación de la industria. Los tres principales destinos fueron China, (u$s 486 millones), España (u$s 373 millones) y los Estados Unidos (u$s 158 millones) quienes concentraron el 50,6% de las exportaciones totales.