Fortín Maure opera con ganancias dos conocidos shoppings en la Ciudad de Buenos Aires (El Solar y Recoleta Urban Mall), en un mercado dominado por el gigante IRSA. Aun así, Pablo Peralta Ramos -director de la compañía- no se achica y acelera sus planes de expansión. Ampliará considerablemente El Solar, analiza quedarse con alguno de los terrenos que subasta la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) y se prepara para captar a las marcas internacionales que ya están llegando al país.

Si bien el ejecutivo no tuvo en 2025 el año que había proyectado, el ejercicio terminó moviéndose en sentido inverso a lo previsto. “Se dio exactamente al revés de lo que habíamos imaginado”, admite. La empresa esperaba un primer semestre complejo y un segundo más ordenado, con una recuperación de la actividad a medida que el plan económico del gobierno de Javier Milei comenzara a asentarse.

En la práctica, ocurrió lo contrario. Los primeros meses resultaron menos negativos de lo que anticipaba, mientras que la segunda mitad del año concentró las mayores dificultades.

El quiebre se sintió con fuerza en el tercer trimestre del año pasado. Agosto y septiembre fueron, para él, meses especialmente duros para el consumo. Hubo incertidumbre, freno y cautela. Recién a partir de noviembre empezó a verse un rebote, aunque lejos de ser generalizado.

El ejecutivo explica que en los shoppings que opera Fortín Maure, la compra no responde a una necesidad puntual. “Nadie compra un sweater porque tiene frío”, dice. Compra si tiene ganas, si confía, si cree que mañana va a estar un poco mejor", señaló.

Fortín Maure nació en 1998 y es la compañía con la que la familia Villa Larroudet -dueña del Grupo Omint- opera sus centros comerciales. El Solar Shopping, inaugurado en 1995, fue el primer salto del grupo al negocio de los centros comerciales en los años 90.

Ubicado en Las Cañitas, se desarrolló sobre un predio anteriormente ocupado por una fábrica de hielo seco, Gas Carbo. En la actualidad, mantiene un flujo mensual de alrededor de 240.000 visitantes y una ocupación de 70 marcas. Años más tarde, en 2014, la compañía sumó un segundo activo a su portafolio con la compra del ex Village Recoleta -hoy Recoleta Urban Mall- al fondo Carval.

El grupo ejecuta una inversión superior a u$s 5,5 millones en su shopping de Recoleta, con obras previstas para finalizar en el primer trimestre de este año.

-¿Repuntó el consumo?

Los últimos años fueron más de ajuste que de crecimiento. Entre 2021 y 2023 hubo muchísimo consumo. Cuando uno mira el negocio, los resultados de esos años eran mejores que los de ahora. Pero también hay que entender en qué contexto se daba ese consumo. En 2024 y 2025 hubo que reconfigurar todo. Las tarifas pegaron de lleno. El ABL del shopping se multiplicó casi por cuatro. Lo mismo pasó con la electricidad, el gas, el agua.

Eso es algo que todos vivimos en nuestras casas y que también impactó en las empresas. Le sacó disponibilidad de dinero al consumidor y, al mismo tiempo, obligó a las compañías a mirarse para adentro, a revisar costos, estructuras y formas de operar.

Recoleta Urban Mall
Recoleta Urban Mall

-¿Qué pasó con el ticket promedio durante este período?

En 2024 mantuvimos la cantidad de transacciones de 2023, pero bajó el ticket promedio. La gente cambió el mix de marcas, buscó opciones más accesibles y ajustó su gasto. En 2025 crecimos en cantidad de transacciones, pero el ticket siguió siendo bajo y recién empezó a corregirse hacia noviembre y diciembre.

Hoy, en un shopping como este, el ticket promedio general ronda los $75.000. Incluye distintos rubros, gastronomía y marcas de moda de primera línea. Además, es muy estacional. En enero, con liquidaciones, el ticket cae fuerte. En marzo, con el lanzamiento de temporada, vuelve a subir.

-¿Quiénes pudieron sostenerse?

Hubo segmentos que resistieron mejor. Principalmente, personas en relación de dependencia, con salarios que lograron actualizarse acompañando la inflación. Ese grupo sostuvo gasto local y también incrementó el consumo fuera del país. Viajó más, porque en dólares resultaba más barato consumir en el exterior, y realizó más compras fuera de la Argentina.

Ese comportamiento tuvo un impacto directo en el mercado interno. Parte del gasto se desplazó hacia viajes y compras en el exterior, lo que explica la caída del ticket promedio en los shoppings. Empezaron a aparecer con más fuerza viajes cortos, como Santiago de Chile, que antes no eran una opción tan frecuente.

-¿Cómo mide hoy su negocio?

En pesos no se puede medir nada, porque la inflación tapa todo. Comparar facturación dejó de servir.

Hoy seguimos indicadores más duros, cuánta gente entra al shopping, cuántas transacciones se realizan y cuántos autos ingresan al estacionamiento. Son métricas que permiten entender mejor qué está pasando en la actividad.

-¿Cómo impactó la apertura de importaciones y el auge de plataformas como Shein o Temu?

Primero hay que separar importado de nacional. Hoy todas las marcas tienen la posibilidad de importar. No es que una marca nacional no pueda hacerlo. Muchas viajan a China, traen producto terminado o telas importadas y producen localmente. Eso ayudó a acomodar precios y a ser más competitivos.

En cuanto a plataformas como Shein, Temu o AliExpress, es una realidad global, no algo exclusivo de la Argentina. Hay un efecto novedad, un “efecto inauguración”, como cuando abre un shopping o un local nuevo y todos quieren ir a ver. Después, eso se normaliza. Incluso yo probé comprar en esas plataformas para entender el proceso. Con el tiempo, el consumidor aprende en qué rubros le sirve comprar ahí y en cuáles no.

-Con la llegada de marcas internacionales, ¿cómo se posiciona Fortín Maure frente a grupos más grandes como IRSA o Cencosud?

Nosotros no somos los grandes jugadores. IRSA, Cencosud y otros grupos tienen muchos shoppings. Nosotros tenemos dos. No somos los que abrimos el camino ni los que traemos la marca internacional en su primer desembarco. Eso no significa quedar afuera. Las marcas internacionales no vienen a abrir uno o dos locales. Vienen con planes de expansión. Primero abren en shoppings grandes, con superficies muy grandes. Después viene una segunda etapa, con locales más chicos, más capilaridad. Y ahí es donde nosotros podemos jugar.

-¿Eso explica los planes de ampliación en el shopping El Solar?

Exactamente. Hoy estamos trabajando con el Gobierno de la Ciudad para poder ampliar unos 800 metros cuadrados en El Solar. Consiste en reutilizar áreas que hoy son oficinas y pasarlas a retail. La idea es llegar a 2027 con superficies listas, atractivas para marcas que estén en una segunda etapa de expansión.

La clave es no jugar un partido que no nos corresponde, pero tampoco llegar tarde cuando se abre una oportunidad.

-¿Evalúan sumar un nuevo shopping en el mediano plazo?

Podemos hacerlo. En 2014 compramos Recoleta, que en ese momento estaba administrado por el Fondo Carbal, y lo operamos desde entonces. Hoy el foco está puesto en Capital Federal. El centro y el corredor norte están muy desarrollados. Hay zonas del oeste de la Ciudad que todavía no tienen shopping cerrado y que podrían ser interesantes, pero todo depende de que aparezcan terrenos adecuados y de que los números cierren.

-El terreno que va a subastar la AABE en Devoto, ¿les podría llegar a interesar?

Si, lo vamos a evaluar.