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Dorada S.A., la empresa del Grupo Beltrán que controla la tradicional marca de margarinas Dánica, cierra su histórica fábrica de Llavallol, en el partido bonaerense de Lomas de Zamora. La actividad finalizará de manera definitiva el próximo 30 de septiembre.
La medida llega poco más de un año y medio después de su reapertura. En febrero de 2025, la empresa había alcanzado un acuerdo con el sindicato y el gobierno bonaerense que permitió retomar la actividad por 18 meses, con una estructura reducida y dedicada al envasado.
Según el comunicado que se exhibió en la puerta de la planta, la decisión es resultado de “un prolongado proceso que buscó revertir las dificultades económicas, productivas y operativas que afectaban la viabilidad del establecimiento”.
El texto detalló que se llevaron adelante “distintas medidas destinadas a mejorar la competitividad de la planta, sostener su actividad y preservar las fuentes de trabajo”, aunque no se lograron “las condiciones necesarias para asegurar una operación sostenible”.
Los problemas venían de antes. En 2020 ya había dejado de operar en medio de un conflicto gremial y, a fines de 2024, volvió a detener la producción.
Qué pasará con la empresa tras el cierre
Dánica continuará en el mercado y tercerizará su producción. De esta manera, la compañía dejará de elaborar en el histórico establecimiento bonaerense una vez que finalice la actividad.
A su vez, mantendrá una planta de aderezos en el Parque Industrial Ferreyra, en Córdoba, que quedará dentro de su estructura industrial.
La reorganización había comenzado años atrás. En 2023 cesaron las operaciones en San Luis, donde la compañía elaboraba aderezos antes de trasladar esa actividad a Córdoba.
De un inmigrante danés a Dánica Dorada
Christian Boll, un inmigrante danés nacido en 1887, llegó de joven a la Argentina junto a su mujer, Karen. Sus primeros pasos fueron en la industria láctea.
En 1915 se instaló en Freyre, Córdoba, y tres años más tarde se mudó a Saguier, Santa Fe, donde produjo manteca y caseína. Con el tiempo expandió la actividad y llegó a tener una red de 14 cremerías.
Tras más de dos décadas dedicado a los lácteos, puso la mirada en la margarina. Conocía bien la que se consumía en su país natal y encontraba diferencias con la fabricación local. En la Argentina se utilizaba grasa, mientras que allá se hacía a partir de aceites hidrogenados.
Decidido a producirla acá, en 1939 viajó a Europa para comprar la maquinaria necesaria. El comienzo de la Segunda Guerra Mundial demoró sus planes. Boll logró regresar, pero los equipos quedaron varados y tardaron varios años en llegar.
Recién una vez terminado el conflicto pudo retomar el proyecto. Su hijo Ernesto contó tiempo más tarde que en 1946 instalaron la fábrica en Llavallol.
Sin embargo, las primeras elaboraciones que salieron de esas instalaciones no fueron las que Boll había ido a buscar a Europa. Flora Dánica comenzó produciendo aceites vegetales hidrogenados que abastecían a fabricantes de galletitas y caramelos. La fuerte demanda de esos insumos postergó el desarrollo de una marca propia.
El nombre elegido también remitía a sus raíces. Flora Dánica estaba inspirado en una conocida porcelana danesa.
Recién en 1963 apareció Dánica Dorada. Para entonces, Ernesto Boll estaba al frente y lanzó la margarina elaborada a base de aceites vegetales que terminaría convirtiéndose en el producto más reconocido de la compañía.
En la década del 70, una publicidad terminó de instalarla entre los consumidores. Una niña saltaba la soga mientras repetía “Dánica Dorada, era para untar”, un jingle que quedó asociado a la marca durante generaciones.
El cambio de manos
La familia Boll estuvo al frente de la empresa hasta 2011. Ese año, Dánica paso a manos de BRF, el gigante brasileño surgido de la fusión de Sadia y Perdigão. La transacción incluyó también a Avex, una productora avícola argentina.
Por ambas compañías, los brasileños desembolsaron cerca de u$s 150 millones. La compra comprendió Flora Dánica, Flora San Luis y GB Dan. En ese momento, la fabricante de margarinas y aderezos facturaba unos u$s 122,7 millones anuales, comercializaba 68.300 toneladas y empleaba a 689 personas. Según los datos que BRF informó al anunciar la adquisición, concentraba además el 62% del mercado local de margarinas y el 20% del de salsas.
La familia fundadora se retiró así después de más de siete décadas y la compañía quedó bajo control brasileño. Esa etapa se extendió hasta 2018, cuando BRF decidió vender sus activos en la Argentina.
Granja Tres Arroyos se quedó con la parte avícola de Avex, mientras que Grupo Beltrán, de origen cordobés y vinculado principalmente a la industria frigorífica, adquirió la división de Dánica.
La operación incluyó las fábricas de Llavallol y Villa Mercedes y marcas como Dánica, Manty, Delicia y D’Fiesta. Entre ambos establecimientos procesaban entonces más de 10.000 toneladas mensuales de margarinas, aceites, mayonesas, aderezos y productos para panificación.
Tres años después, en 2021, el grupo reorganizó su estructura societaria y creó Dorada S.A. El control de la nueva sociedad quedó en manos de Fribel S.A., vinculada a la familia Beltrán.