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El mapa del crecimiento de la Argentina ya no se explica sólo desde Buenos Aires. En los últimos cinco años, la expansión económica empezó a trasladarse hacia los polos productivos del interior: minería en Cuyo y el NOA, litio en el norte, y petróleo y gas en la Patagonia, con Neuquén como principal motor. En ese nuevo orden, donde la actividad real marca el pulso del consumo, el negocio de las motos encuentra un terreno fértil frente a una demanda que no para de crecer.

Según fuentes del sector, la industria proyecta un mercado que podría acercarse a las 800.000 unidades patentadas a fin de año, con una tendencia alcista que apunta al millón hacia el final de la década.

Los expertos indican que, más que un crecimiento cuantitativo, estamos ante un cambio de paradigma que se define por la nueva competencia, una mayor diversificación de la demanda y un corrimiento hacia regiones donde la moto funciona como herramienta productiva.

En este contexto, Yamaha, la compañía de origen japonés fundada en 1887, apuesta a reconvertir su marca sin perder de vista la impronta que lo definió desde 1995 cuando desembarcó en el mercado argentino. Con siete décadas de trayectoria y una planta productiva operativa desde 2014, la compañía apunta a cerrar el año con entre 25.000 y 30.000 unidades vendidas. De momento lleva casi 8500, según datos de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara).

“La manera de posicionarnos es con servicio y posventa de excelencia”, resume Diego Cammisa, Presidente de Yamaha. En ese marco, el crecimiento de Vaca Muerta no pasa desapercibido para la compañía. “Entendemos que hay un derrame sobre el consumo que modifica los patrones de movilidad. La moto deja de ser un bien aspiracional urbano y pasa a convertirse en una herramienta de uso intensivo, capaz de adaptarse tanto al trabajo como a la vida cotidiana”, agrega.

A diferencia de los grandes centros urbanos -donde predominan scooters o motos de baja cilindrada-, en el sur se destacan los modelos on-off, ya sea para uso en asfalto como para caminos de tierra.

La estrategia de Yamaha

De acuerdo con el Informe Económico Mensual elaborado en marzo de 2026, la economía de Neuquén lidera el crecimiento en Argentina, con un incremento interanual superior al 11,7% en la medición de actividad económica, impulsado principalmente por el boom hidrocarburífero de Vaca Muerta, el aumento en las inversiones y el consumo interno.

Frente a este nuevo mapa, Yamaha avanza con una hoja de ruta sumamente cuidadosa. La japonesa señaló que buscará fortalecer la red de concesionarios de Neuquén -donde actualmente cuenta con uno solo-; abrir nuevos puntos de venta en zonas estratégicas; invertir en capacitación técnica y mejorar la experiencia de cliente.

Con una participación de mercado de entre el 2% y el 3%, Yamaha busca recuperar terreno en el país. Para ello, prepara el lanzamiento de un nuevo modelo previsto para fines de 2027, que competirá en el segmento underbone (CUB), el de mayor volumen del mercado local. Según pudo saber El Cronista, la inversión fue de u$s 200.000, destinada principalmente al equipamiento y herramientas de producción.

La japonesa aún no ha anunciado cuál será el nuevo modelo, pero entre los especialistas y concesionarios crecen las expectativas de que se trate del regreso de la Crypton, uno de los modelos más emblemáticos de la marca en el segmento de las motos utilitarias. Reconocida por su durabilidad, bajo consumo y confiabilidad, la Crypton 110 marcó a toda una generación de usuarios y se convirtió en un verdadero clásico del mercado argentino.Aunque se vendía muy bien, a fines de 2022 dejó de estar asignada a la región por una decisión de la casa matriz” explicaron desde la compañía.

El regreso de la Crypton es el intento de Yamaha para recuperar presencia en el corazón del negocio, que hoy representa cerca del 70% del mercado. El modelo buscará volver a competir con los principales referentes de la categoría y capitalizar la nostalgia de ese producto reconocido.

Desde el frente industrial, la compañía cuenta con margen para acompañar esa expansión. Según Cristian Destefano, Gerente de Manufactura, la planta de General Rodríguez tiene capacidad para más de 100.000 unidades anuales, con suficiente flexibilidad para adaptar el mix de producción a la demanda regional.

En paralelo, la herramienta financiera gana protagonismo. Yamaha es la única terminal en el país con plan de ahorro propio en motos, un instrumento que hoy explica cerca del 10% de sus ventas y que apunta a un perfil aspiracional: usuarios que ya tienen movilidad resuelta pero buscan escalar de producto. Para Fernando Sobrado, Gerente de Finanzas, este esquema es clave para sostener el crecimiento en mercados fuera del AMBA, donde el acceso al crédito sigue siendo limitado.