

Con una larga trayectoria en el mundo de la moda, Jessica Trosman logró que su apellido se transforme en una marca referente del diseño de vanguardia. Pero ahora, la empresaria está a punto de desprenderse de su empresa, que pasará a manos de la firma de ropa femenina Ayres.
Según fuentes cercanas a la negociación, el acuerdo ya está cerrado y se están puliendo los últimos detalles antes de hacerlo oficial. Por eso, aún no trascendió la cifra que Ayres pagará por la marca y tampoco se sabe si la diseñadora seguirá vinculada de alguna manera al equipo creativo.
Actualmente, la firma de Trosman cuenta con tres locales en la ciudad de Buenos Aires: en el barrio de Palermo Soho y en los shoppings Patio Bullrich y Paseo Alcorta. Pero casi el 50% de sus diseños se exportan: se pueden encontrar en grandes tiendas multimarca de Europa y también Estados Unidos, Japón y Dubai. Además, en 2009 firmó un acuerdo con el grupo Ausway Trading, para llevar su marca a China.
Luego de formarse durante varios años en Miami, la carrera de Trosman en el mercado local comenzó a finales de los 90 cuando se asoció con el diseñador Martín Churba y juntos lanzaron Trosman-Churba, una firma que revolucionó el diseño local con sus cortes desestructurados y la combinación de telas con otros materiales como plásticos o cueros. A pesar de que tuvieron mucha repercusión en el exterior, unos tres años después se separaron por diferencias en la estrategia comercial.
Por su parte, Ayres nació hace más de una década, fundada por Gabriel Isersky, un emprendedor que arrancó en el mundo de la moda vendiendo remeras en la playa. A pesar de haber comenzado muy de abajo, tuvo la capacidad de construir una marca sólida, que atravesó las crisis económicas que vivió el país, y que hoy está entre las más reconocidas del mercado local. Cuenta con 20 locales en la Argentina con una fuerte presencia en shoppings de Capital Federal, Gran Buenos Aires y el interior y dos en Uruguay. Hace un par de años, Isersky había manifestado su intención de internacionalizar su marca. La llegada de Trosman, una firma con más proyección en el exterior, le permitirá cumplir ese deseo y, quizás, le sirva como trampolín para globalizar también los diseños de Ayres. Con esa marca, Isersky ya realizó algunas exportaciones a México, Holanda, Ecuador y Bolivia, entre otros países.
En el negocio de la moda suelen ser frecuentes los cambios de dueños. En el último tiempo, varias firmas fueron adquiridas por otras. Son los casos de Vitamina, que se quedó con la firma Uma, y Mazalosa, dueña de Portsaid y Desiderata que sumó a System a su portfolio. Otro ejemplo es el del joven empresario Emiliano Fitá, dueño de las marcas Wanama y Cook, que cedió una participación de sus empresas al Grupo Fimaes, una sociedad con negocios en el rubro financiero.











