Bodegas Bianchi quedó en el ojo de la tormenta tras registrar 80 cheques rechazados por falta de pago por más de $ 1000 millones, según datos oficiales de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA). A ese escenario se suma un cambio clave en su conducción ejecutiva, la salida de su CEO, Pablo Glöggler, quien había asumido en 2024.
La información del BCRA muestra que el primer cheque rechazado de la compañía se registró el 26 de diciembre de 2025. Desde esa fecha y hasta el 14 de enero de 2026, Bodegas Bianchi acumuló un total de 80 cheques rechazados sin fondos, por un monto que asciende a $ 1.012.322.054,62.
Pese a ese dato, la información disponible muestra que, hasta el último relevamiento correspondiente, la empresa mantenía todos sus compromisos bancarios en situación 1, la categoría más benigna del sistema. Es decir, sin atrasos formales en sus deudas financieras. No obstante, esa información es previa al aumento de cheques rechazados registrado a fines de diciembre.
La bodega avanzó en una estrategia de diversificación del portafolio y en el fortalecimiento de su propuesta de valor en vinos de alta gama. A ese proceso se sumó la ampliación hacia otros productos, como espumantes, aceite de oliva, aceto, gin, vermut y whisky, en un intento por compensar la caída de volúmenes del negocio tradicional del vino.
En paralelo, la compañía atraviesa un cambio en su estructura. Pablo Glöggler dejó su cargo como CEO, función que había asumido en 2024.
Glöggler había ingresado a Bodegas Bianchi en 2021 como director, luego fue designado presidente y posteriormente asumió como máximo responsable ejecutivo, en reemplazo de Rafael Calderón.
Consultada por este medio, la empresa reconoció el escenario complejo y confirmó que se encuentra atravesando un proceso de regularización. “Bodegas Bianchi reafirma su compromiso con la transparencia y la buena fe en el marco de un contexto desafiante para todo el sector”, señaló la compañía. Según precisó, está encarando “una propuesta de regularización de todas sus áreas” con el objetivo de atravesar una “coyuntura excepcional de mercado”.
Desde la firma explicaron que el proceso se lleva adelante con el acompañamiento de proveedores estratégicos y que se abrió “una instancia de diálogo con toda la cadena de valor”, orientada a acordar “un esquema viable de normalización”. El foco, indicaron, está puesto en priorizar la estabilidad de la compañía y la continuidad de sus operaciones.
Fundada en 1928 por Valentín Bianchi en San Rafael, Bianchi es una de las bodegas históricas de la vitivinicultura argentina. Su portafolio incluye etiquetas de alta gama y productos masivos, entre los que se destacan Enzo Bianchi, María Carmen, Bianchi Particular, Famiglia Bianchi, Elsa Bianchi y Don Valentín Lacrado. En los años 90 fue pionera en el desarrollo de vinos frizzantes con New Age.
En 2018, Bodegas Bianchi avanzó con una inversión en el Valle de Uco que incluyó la puesta en marcha de una nueva planta productiva. El desarrollo contempló una instalación de 2000 metros cuadrados, con capacidad de vasija para 500.000 litros y espacio de estiba para 400.000 botellas. La compañía también impulsó iniciativas vinculadas a su estrategia de marca, como el lanzamiento de LEO, un vino desarrollado junto a la Fundación Leo Messi.
Una industria en alerta
Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), el consumo de vino en el mercado interno registró una caída interanual del 12,5%. El retroceso fue más marcado en el formato tradicional de botella, que se contrajo 16,3% frente al año anterior. Aun así, la botella sigue concentrando el mayor volumen del negocio y es el segmento más golpeado por la baja del consumo.
De acuerdo con el INV, en noviembre el volumen comercializado mostró una baja del 3,7%, en un contexto de menor rotación en góndola y un consumidor más cauteloso, especialmente en los segmentos de mayor precio.
Ante ese escenario, algunas bodegas comenzaron a apostar por nuevos productos con el objetivo de sostener volumen y ampliar su llegada a nuevos públicos. El organismo informó que el vino en lata registró un crecimiento interanual del 131,4%. Pese a ese avance, se trata de una categoría todavía marginal dentro del negocio total y lejos de compensar la retracción del formato tradicional.