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Tras el fin de un conflicto, se vuelven a desarrollar barrios náuticos en Buenos Aires

La justicia había cuestionado el impacto ambiental de estos emprendimientos en sus zonas. Varios ya cumplieron con los pedidos y retomaron la construcción

Los barrios afectados por la Justicia incluyen embalses y dragados

Los barrios afectados por la Justicia incluyen embalses y dragados

Luego de cuatro meses frenados por un fallo judicial que cuestionó el impacto ambiental que tendrían, los barrios náuticos de la provincia de Buenos Aires retomaron las obras y, en algunos casos, se prevén entregas de las primeras unidades ya vendidas, durante este año.

El primero en ponerse al día con las autorizaciones requeridas fue "Venice, Ciudad Navegable", un emprendimiento de TGLT que llevaba invertidos $ 1100 millones y que finalmente obtuvo la aprobación del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (Opds), que fue una de las principales exigencias judiciales para avanzar. Pero todavía hay casi un centenar de proyectos, la mayoría de menor envergadura, que siguen parados. Los problemas comenzaron en julio pasado, cuando la jueza federal de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado, ordenó revisar los permisos para nuevos desarrollos inmobiliarios con influencia en la cuenca del Río Lujan para determinar el impacto ambiental que tendrían a los municipios de Vicente López; San Isidro; San Fernando; Tigre; Luján; Campana; Pilar; Escobar; Exaltación de la Cruz; San Andrés de Giles; General Rodríguez. También en Mercedes; Suipacha; Moreno; José C. Paz y San Antonio de Areco. Mientras tanto, no pudieron entregarse permisos para nuevos desarrollos ni permitir el avance de obras en marcha.

Los afectados son proyectos que incluyen embalses, dragados, excavaciones, lagunas, derivación de cursos de agua y modificación de costas, entre otras obras que se sospechó que podrían generar inundaciones ante denuncias de organizaciones vecinales y ONG.

Los emprendimientos más grandes de la zona, Venice y Remeros Beach, fueron los primeros clausurados. En el primer caso, el impacto de la decisión fue mayor dado que las obras estaban muy avanzadas. "Estabamos a solo 10 meses de concluir la primera fase del proyecto, con cinco edificios a entregar", explicó a El Cronista Alejandro Belio, director de Operaciones de TGLT. Hubo que parar obras de infraestructura del barrio muy importantes, suspender contratos con proveedores y la firma debió absorber las pérdidas monetarias que la demora generó.

Venice es un desarrollo residencial con marinas, canales y arroyos en un predio de 32 hectáreas, ubicado en el casco urbano de Tigre, con un frente de 500 metros sobre el Río Luján (Delta del Paraná). Allí, el metro cuadrado se paga desde u$s 2200 y el valor de los departamentos comienza en u$s 105.000.

Belio agregó que el hecho de tener los estudios de impacto ambiental aprobados por la Municipalidad de Tigre colaboró para que sea más rápida la aprobación del ente provincial. Además, explicó que se revocó el fallo, por lo que otros emprendimientos en condiciones similares podrían seguir sus pasos.

Para Remeros Beach, un proyecto de Vizora -la firma que encabeza Milagros Brito-, las consecuencias de la suspensión fueron algo diferentes porque no había comenzado las obras. La mira allí estuvo puesta en la proyección de una laguna de 3,5 hectáreas que estaría rodeada por barrios residenciales en 17 hectáreas, que se cuestionó por la posibilidad de que afectara el escurrimiento de agua.