Despide el mundo al científico que mejor divulgó los misterios del tiempo

La muerte de Stephen Hawking despertó ayer mensajes emotivos de personalidades de todos los ámbitos a los que este físico, el más popular desde Albert Einstein, inspiró. De él aprendimos que los agujeros negros no son agujeros aunque podríamos caer en ellos; que hubo un tiempo que tendría un después pero que no tuvo un antes y otro que tendrá muchos antes pero ningún futuro. Y también, que aún con aportes revolucionarios a la astrofísica moderna, un "genio paralítico" -como él se definió- puede no ganar un premio Nobel

Después de Albert Einstein era difícil imaginar que un científico fuera tan popular como para lograr trasnformarse en un ícono de época, con la llegada masiva de un astro del rock o el deporte. Pero Stephen Hawking lo consiguió.

Aun cuando las teorías sobre las que trabajó son esencialmente incomprensibles para el promedio de la humanidad que intentan resumirse en el estudio de los orígenes del universo y los agujeros negros, e incluso cuando una enfermedad degenerativa lo dejó prácticamente inmóvil la mayor parte de su vida, consiguió transmitir su pasión por desentrañar los secretos del espacio y del tiempo, más allá de su aporte a la ciencia. Hawking tuvo plena conciencia de esa imagen con la que quedaría en la historia.

"Me convertí posiblemente en el científico más conocido del mundo. Esto es en parte porque los científicos, más allá de Einstein, no son estrellas de rock famosas y en parte porque encajé en el estereotipo de un genio paralítico", escribió con naturalidad.

El mundo despidió ayer a este científico inspirador y disruptivo. En la ciudad británica de Cambridge, su tiempo terminó a los 76 años, justamente después de haber dedicado toda una vida a explorar misterios tan inquientantes para el ser humano como el principio y al final de los tiempos.

"Fue un gran científico y un hombre extraordinario cuyo trabajo y legado sobrevivirán muchos años. Su valentía y su persistencia, junto a su brillantez y su humor, inspiraron a personas de todo el mundo", dijeron sus hijos Lucy, Robert y Tim.

Hawking cobró fama internacional después de la publicación en 1988 de "Breve Historia Del Tiempo", uno de los libros más complejos que conquistó un público masivo, y permaneció en la lista de los más vendidos del Sunday Times por al menos 237 semanas. "Mi objetivo original era escribir un libro que se vendiera en las librerías de los aeropuertos", dijo en ese momento. "Para asegurarme de que fuera comprensible, lo probé con mis enfermeras. Creo que entendieron la mayor parte", ironizó.

La esclerosis lateral amiotrófica que padeció, una enfermedad motriz que afecta a las neuronas y que le fue diagnosticada a los 21 años, lo confinó a una silla de ruedas. Debió recurrir incluso a hablar a través de un sintetizador de voz y comunicarse moviendo las cejas. Pero esa enfermedad lo estimuló a concentrarse más en su trabajo, aunque también contribuyó al colapso de sus dos matrimonios, según escribió en sus memorias de 2013 "My Brief History". Allí relató que, cuando recibió el diagnóstico inicial, sintió que era muy injusto. "Pensé que mi vida había terminado y que nunca cumpliría el potencial que sentía que tenía. Pero ahora, 50 años después, puedo estar tranquilamente satisfecho con mi vida", admitió.

Los científicos más importantes del mundo ayer difundían su respeto y admiración por Hawking. La agencia espacial de Estados Unidos, NASA, dijo que "sus teorías abrieron un universo de posibilidades que nosotros y el mundo estamos explorando. Que sigas volando como superman en microgravedad, como dijiste a los astronautas en @Space_Station en 2014". Tim Berners-Lee, el inventor de la Web, expresó conmovido que "hemos perdido una mente colosal y un espíritu maravilloso".

Este extraordinario científico acumuló también una importante fortuna, que el sitio The Richest estimó en u$s 20 millones. Sus ganancias tuvieron fuentes diversas, desde su salario como director de investigación del Centro de Cosmología Teórica de la Universidad de Cambridge hasta las cuantiosas regalías por sus bestsellers y asesorías por la producción de películas. Algunos de los premios que recibió también consistieron en sumas importantes, como el de 2012, cuando ganó u$s 3 millones en efectivo por el Premio Fundamental de Física, parte de la Fundación Breakthrough del multimillonario ruso Yuri Milner.

Hawking dejó frases célebres en las que hasta ironizó sobre dichos de Einstein y fue provocador con las ideas religiosas. "Dios no sólo juega a los dados. A veces también echa los dados donde no pueden ser vistos", bromeó parafraseando a su colega. Criticó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por esquivar su compromiso ante el cambio climático, se posicionó en contra del Brexit y proyectó que el futuro de la humanidad estaba en el espacio, no sin antes expresar una visión catastrófica sobre la inteligencia artificial: "los robots podrían llegar a tomar el control y se podrían rediseñar a sí mismos", dijo.

Con Hawking aprendimos que los agujeros negros no son agujeros aunque podríamos caer en ellos; que hubo un tiempo que tendría un después pero que no tuvo un antes y otro que tendrá muchos antes pero ningún después. Y también que aún con aportes revolucionarios a la astrofísica moderna, un genio paralítico puede no ganar un premio Nobel.

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