Claude Monet: el hombre que le dio nombre al impresionismo

El único movimiento del arte que perdura luego de casi 150 años es el Impresionismo. El cubismo, el fauvismo, el puntillismo tuvieron vida efímera y no superaron los diez años de vigencia

Fue una revolución cuando se presentó la primera exposición en 1874 y el nombre proviene de la burla del crítico Leroy ante el título de una obra de Monet Impresión, sol poniente (hoy en el Museo Marmottan de París). Quiso manifestar que eran pinturas sin terminar como si fueran meros bocetos de gente que no sabía dibujar, ni dar ambiente a las obras sin duda en el Museo de Orsay en París se puede ver la mejor colección que proviene del antiguo Museo Jeau de Pomme.


Claude Monet, (1840-1926), nunca fue apoyado por su familia que deseaba que se dedicara al comercio, en los primeros años se dedica a realizar caricaturas con algo de éxito, pero hasta los 55 años no logró vivir de su arte. Hasta conocer a Eugene Boudin y al holandés Jongkind, no pintó al aire libre, pero con la aparición de los pomos de pintura se comienza a pintar del natural y no ya entre las cuatro paredes de los estudios.
Fue apoyado por el dueño de unas grandes tiendas parisinas que fue a la bancarrota y aquella pintura que da nombre al movimiento había sido comprada en 800 francos y luego subastada en la quiebra en tan sólo 200. Pero en la década del noventa ya alguna de sus pinturas se llegaron a pagar 15 mil francos. Sus pinturas eran rechazadas del Salón oficial y se exponían en el Salón de rechazados.


Otros mecenas y amigos fueron sus colegas pintores Bazille y Caillebotte y fundamental fue el marchand Paul Durand-Ruel que fue quien realiza su primera exposición en 1883, cuando el artista contaba 43 años. Se habían conocido en Londres, donde el artista había viajado para evitar ser reclutado nuevamente para el ejército, y allí Claude conoce la obra de Turner que será fundamental para su desarrollo posterior. En 1897 se consagra en la Bienal de Venecia con una presentación de 20 de sus pinturas. Aproximadamente 20 pinturas son vendidas anualmente en subastas y junto a la obra de sus colegas Boudin, Cezanne, Degas, Guillaumin, Pisarro, Renoir, Sisley, Van Gogh, Bazille y Calliebotte representan un 10% de las ventas en subastas en el mundo, en el segmento calificado como pintura del Siglo XIX y Moderna. El año pasado 7 obras de Monet superaron los 10 millones de dólares. Son las obras realizadas en su jardín de Giverny (a una hora de París, no dejar de visitar el museo, es extraordinario y además hay otro de pintores impresionistas norteamericanos imperdible), lugar donde se instaló los últimos 35 años de su vida, las que son más disputadas y alcanzan los mayores precios. Hace unos años una obra realizada en 1919, cuando el artista no había superado sus cataratas en ambos ojos, fue vendida en 80 millones de dólares, y hace diez meses se vendió otra en 44 millones. Es uno de los diez artistas con mayores ventas en remates en el mundo, junto a otros que han producido y de quienes se ofrecen muchas obras en el mercado como son Warhol. Picasso, Rothko, Bacon, Basquiat, Miró, Calder y Munch. Sus ventas anuales equivalen a todo lo que se vende en remates de Italia o Suiza cada año. Una de sus obras vendida en 12 millones el año pasado se había vendido en la mitad hacía tres años. Pintó en la campiña francesa, en Londres, Venecia y además de su adorada Giverny realizó en la vecina ciudad de Rouan la fabulosa serie de los frentes de la catedral a distintas horas del día, que inspiró a nuestro Fernando Fader a realizar lo mismo con su casa en Córdoba en 1917 ¿Dónde está el secreto de la atracción en las obras impresionistas? Es en la sencillez y pureza de su propuesta, el mostrar tan sólo lo que el artista ve y lo vuelca al lienzo. Buscan la luz del lugar. Como siempre la búsqueda de lo sencillo nos lleva a la grandeza.

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