

Betterware quiere hablar portugués
Mientras hace menos de dos años, Tupperware archivó su quiebra en una corte de Delaware, esta semana, Betterware, empresa basada en Guadalajara firmó su relanzamiento en América Latina. Betterware de México (BeFra en la Bolsa de Nueva York) anunció que ya cerró la adquisición de las operaciones latinoamericanas de Tupperware por u$s 250 millones, cuatro días después de recibir el visto bueno de la Cofece. Brasil, cuyas autoridades también debían pronunciarse, no interpuso objeciones.
A pesar del anuncio de quiebra de la mítica Tupperware, por lo menos en la región, es evidente que la empresa tapatía que absorbió sus operaciones no adquirió una empresa en ruinas. Al contrario, en la panza de Betterware se incorpora una red de más de 140 distribuidores y 200,000 representantes independientes en México y Brasil, más dos plantas manufactureras propias: una en México al 65% de capacidad y otra en Brasil al 50%.
En 2022, antes del colapso global de la marca, esa operación generaba u$s 404 millones en ventas anuales en la región. Para 2025, la proyección fue de 278 millones, según estimaciones de la propia Betterware durante el proceso de due dilligence.
El consorcio resultante suma ahora tres marcas bajo un mismo techo tapatío: Betterware en soluciones para el hogar, Jafra en belleza y Tupperware en cocina y almacenamiento, cada una con propuesta de valor diferenciada y operando como unidad de negocio independiente. El modelo ya tiene un antecedente dentro de la empresa: desde la compra de Jafra en 2022, esa unidad registró crecimientos anuales compuestos de 18% en ingresos y 23% en EBITDA.
El mercado al que entran tiene sus propias complicaciones. La venta directa en México enfrenta la presión del e-commerce y, según la Asociación Mexicana de Ventas Directas, un crecimiento sectorial que no llegó ni al 2% anual en 2025. Los competidores más cercanos también han aprendido a consolidarse: Natura y Avon operan hoy como una sola compañía en México con más de 500,000 representantes, además de ser el jugador dominante en Brasil, que es precisamente el mercado al que Betterware no tenía acceso antes de esta operación. Amway, Herbalife, Mary Kay y su ‘paisana’ Omnilife completan el mapa competitivo, si bien en mercados diferentes.
Brasil es, en este esquema, la verdadera joya de la corona que justifica la operación entera. Al no tener presencia operativa previa en el gigante sudamericano, la adquisición de Tupperware le da a BeFra un acceso inmediato al mercado de venta directa más grande de la región y una planta propia lista para acelerar su capacidad. En contraste, Argentina aparece como una apuesta de largo plazo y de alto riesgo: la licencia para operar la marca allí entra en vigor en septiembre de 2026, pero el entorno macroeconómico y las complejidades cambiarias, a pesar de lo que pregona el régimen de Milei, obligarán a los de Guadalajara a diseñar una ingeniería financiera sumamente quirúrgica para que el Cono Sur no termine devorando los márgenes consolidados de la corporación.
Tecnología para cada litro
La disponibilidad de agua se ha convertido en una de las principales preocupaciones para las empresas en México. De acuerdo con el estudio Riesgos en México y Centroamérica 2024 de KPMG, 60% de las compañías identifica la escasez y la calidad del recurso como su principal desafío en materia ASG, por encima incluso de temas energéticos o de cadenas de suministro.
Y en mercados de gran presión por el recurso líquido, como México, la gestión hídrica dejó de ser un asunto de reputación corporativa para convertirse en un factor que impacta directamente la competitividad, las inversiones y la continuidad operativa.
El tema estuvo presente durante el ESG Forum México 2026, celebrado la semana pasada en la Ciudad de México. En el panel “Agua 2030: Riesgo, disponibilidad y competitividad para México”, Héctor Prado, director de Marketing de Rotoplas, señaló que la sostenibilidad ya no puede analizarse únicamente desde una perspectiva ambiental. La afirmación coincide con análisis de instituciones financieras como BBVA, que han advertido sobre los riesgos económicos asociados a la escasez de agua, desde mayores costos operativos hasta limitaciones para el crecimiento de sectores productivos.
Cabe mencionar que, de acuerdo con datos retomados por el INEGI, hasta 65% de las empresas del Valle de México ha resentido afectaciones relacionadas con la falta de agua, mientras que la mitad considera la disponibilidad y calidad del recurso como una preocupación prioritaria para sus operaciones.
Ante este escenario, la conversación se está desplazando hacia la tecnología. Prado recordó que más del 80% de la lluvia que cae en México no se aprovecha, lo que abre oportunidades para ampliar los sistemas de captación, almacenamiento y reutilización. Como ejemplo, destacó la planta de Rotoplas en Ixtapaluca, donde alrededor de 80% del agua utilizada proviene de captación pluvial.
La tendencia también alcanza a hogares, edificios y escuelas mediante sensores, monitoreo remoto y sistemas inteligentes para detectar fugas y optimizar consumos. Iniciativas como Escuelas con Agua, desarrollada junto con Fundación Coca-Cola México e Isla Urbana, suman ya mil sistemas de captación instalados. La conclusión es cada vez más clara: administrar mejor el agua ya no es sólo una meta ambiental, sino una necesidad económica.
Blindaje ‘Kiométrico’
La creciente sofisticación de los fraudes digitales está elevando la presión sobre los presupuestos corporativos de ciberseguridad en México, particularmente ante la expansión de herramientas de inteligencia artificial capaces de generar contenidos falsos cada vez más difíciles de detectar.
De acuerdo con el Informe sobre fraude de identidad de la firma Sumsub, los casos de deepfakes en México aumentaron 484% durante 2025, una tendencia que coincide con las advertencias de organismos internacionales sobre el impacto económico y operativo del cibercrimen. El Foro Económico Mundial mantiene los ataques cibernéticos entre los principales riesgos para la continuidad de los negocios a nivel global.
En este contexto, las empresas están acelerando inversiones en monitoreo, detección temprana y respuesta a incidentes para reducir vulnerabilidades asociadas al fraude, robo de identidad y filtración de información.
Como parte de esta tendencia, KIO IT Services anunció la apertura de The ROCK, un nuevo Centro de Operaciones de Seguridad (SOC, por sus siglas en inglés) desde el que ofrecerá servicios de monitoreo y protección para organizaciones de distintos sectores.
La compañía, encabezada por Bruno Juanes, señaló que el centro integrará herramientas de inteligencia artificial, análisis avanzado de amenazas y equipos especializados para identificar riesgos en tiempo real y responder con mayor rapidez a posibles incidentes.
El lanzamiento ocurre en un momento en que las áreas de tecnología enfrentan una creciente complejidad para proteger operaciones digitales. Además de los ataques tradicionales, las organizaciones deben lidiar con amenazas impulsadas por inteligencia artificial, incluidas campañas de suplantación de identidad, fraudes financieros y manipulación de contenido mediante deepfakes.















