Ayer, mientras daba su Segundo Informe de Gobierno la presidenta Claudia Sheinbaum, hice lo de siempre en este tipo de dinámicas oficiales: anoté en una hoja las cifras más fuertes que iba escuchando para poder revisar si los datos eran correctos, si había exageraciones bien vendidas, o de plano mentiras en la información.

Los periodistas siempre somos desconfiados y revisamos con los ojos entrecerrados todas las cifras y los anuncios oficiales. “Sospecha y acertarás”, decía un profesor que tuve en la carrera.

Pero, a decir verdad, todos los números que me parecían inflados, en realidad no lo eran.

Los datos, tal cual los iba recitando Sheinbaum, estaban bien, pero la ‘trampa’ no estaba en los porcentajes, sino en los verbos.

Mientras el líder de su movimiento de la Cuarta Transformación, Andrés Manuel López Obrador, hizo popular la frase negacionista de ‘yo tengo otros datos’, este sexenio la presidenta no manipula números sino que juega con los tiempos verbales.

Y este no es un detalle menor, porque las cifras sí son fáciles de rebatir, pero las expresiones ambiguas cuestan más.

Sí, un poco el mismo estilo de los eufemismos que aplican en su gabinete cuando dicen que un tren no descarriló sino que tuvo “un percance de vía”, o que una lista de periodistas no es tal cosa sino “un análisis sobre cómo funciona un ecosistema digital de amplificación artificial de tendencias”.

El “qué” está correcto pero es el “cómo” el que hace que el discurso quede chueco. A saber:

Ingresos por turismo

¿Crecen los ingresos por turismo? No. Si bien la presidenta fue precisa cuando dijo que los viajeros internacionales crecieron 7.7%, la derrama económica apenas aumentó 0.5%. ¿Dónde está la picardía? En el tipo de visitante. Porque lo que creció a doble dígito fue el turista de cruceros (18.7%) pero es el que menos gasta en el país (unos 63.5 dólares por día). El que sí es la crema del sector es el turista internacional, el que llega por avión (y gasta 1,284 dólares al día). Una diferencia de 15 veces. Este tipo de viajero de aeropuerto no sólo no creció, sino que cayó 4.41% aún y con parte del Mundial de Futbol en casa. Menos ingreso de dinero, aunque hayamos recibido más turistas.

Beneficiarios de programas sociales

¿Crecen los beneficiarios de planes sociales? Depende. El Informe de ayer afirma que “2 millones de personas con discapacidad reciben un apoyo permanente de 3,300 pesos bimestrales”. El dato real es otro, 1.6 millones según la propia Secretaría del Bienestar. Acá el verbo no se debe conjugar en presente, sino en potencial; es decir, serían a fines de 2026 unas 2 millones de personas. Lo mismo con las otras pensiones, por ejemplo la de Mujeres que si bien se anunciaron 2.8 millones, según las cifras de enero deberían ya estar en 3.4 millones de derechohabientes.

Infraestructura con maña

Acá, lo que me movió, e incomodó, fue la facilidad que tuvo la presidenta de edulcorar sus cifras, o, como decimos: dar números alegres. Y los caprichos de su antecesor tampoco pasan la prueba de la realidad, por más que se haya insistido en datos rimbombantes.

¿El Tren Maya es un éxito? No. La frase del Informe fue que el tren “evoluciona conforme a lo planeado”. La presidenta dijo que se han transportado a 2.5 millones de pasajeros acumulados desde diciembre de 2023 (unos 2,800 al día). Esta cifra, sin embargo, contrasta contra la promesa original de 2018 cuando se calcularon 8,000 pasajeros diarios. En decir que en tres años este polémico tren en la selva acumula menos de lo que debía transportar en un solo año.

¿Mexicana vuela a la excelencia? Un rotundo no. Mexicana de Aviación ha transportado 1 millón de pasajeros. Si bien parece el resultado de un año (entre un Informe Presidencial y otro) en realidad es la cifra acumulada desde diciembre de 2023. Esto sin olvidar que la pérdida diaria de esta aerolínea estatal pasó de 2.5 millones de pesos al día el año pasado a 2.8 millones diarios en el primer semestre de 2026.

Y regresando al diccionario de eufemismos, para no quebrar Mexicana recibió el año pasado 2,807 millones, pero estos recursos del erario no fueron registrados como subsidios ni transferencias sino como “flujo de efectivo”. La creatividad de los registros contables a tope.

¿El AIFA superó sus previsiones? Otro rotundo no. La presidenta dijo “el AIFA transportó 3.6 millones de pasajeros, incluso por encima de lo planeado”. Pero... la realidad se impone nuevamente desde las propias páginas del gobierno. El propio director del AIFA, el general brigadier en retiro Isidoro Pastor Román, anunció en abril que la meta para 2026 es de 8.3 millones de pasajeros anuales. ¿Usted lee como yo que encima de lo planeado es un dato positivo?

¿Y la soberanía energética, apá?

“Se recupera la soberanía energética (...) a partir de concursos transparentes, se aprobaron 38 proyectos, que aportarán una capacidad total de generación de 8 mil 25 megawatts y más de 2 mil 500 megawatts de almacenamiento”, dijo Sheinbaum. Pues... no. Los números pueden estar bien, pero el cómo se obtuvieron (o comunicaron) no. Los concursos no han sido transparentes y a la fecha no se sabe quienes fueron las empresas privadas a las que se les asignaron los proyectos ni bajo qué criterios.

Sin duda los datos (aunque sean otros) tenían la ventaja de que se podían revisar y refutar. Pero es mucho más difícil cuando la ambigüedad no está en los datos sino en la narrativa. Y esto también -al menos para mí- genera desconfianza.