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El Plan México del Gobierno Federal plantea una ambiciosa ruta de expansión de inversiones para estimular el crecimiento económico del país; sin embargo, enfrenta un reto fundamental: el crecimiento de la energía.

De acuerdo con estimaciones del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), el Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico (Pladese) solo estima un crecimiento estimado de 2.5% anual en el abasto energético, mientras que la demanda del mercado apunta a un alza de 4.5% anual, lo que representa casi el doble.

(foto: Pexels).
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“Como resultado, la demanda de electricidad hacia 2030 superaría en 10.1% la prevista en el escenario base del Pladese. Esta brecha implica que México tendría que acelerar las inversiones en generación, transmisión y almacenamiento para evitar que la disponibilidad de electricidad se convierta en un obstáculo para el crecimiento económico. La planeación eléctrica no alcanza el ritmo que exige la meta del Plan México”, dice el organismo no gubernamental.

El think tank abunda que el panorama energético genera dos brechas que ponen en riesgo la viabilidad económica del Plan México.

La primera de ellas es que la expansión prevista del sistema no cubre los requerimientos de un escenario de mayor crecimiento económico.

Por otra parte, las limitaciones en capacidad de ejecución generan incertidumbre sobre si la infraestructura planeada entrará en operación a tiempo.

“Cerrar ambas brechas es indispensable para que México fortalezca su atractivo como destino de inversión”, dijo el IMCO.

En este sentido, abunda que la viabilidad del Plan México dependerá de que la expansión de la infraestructura eléctrica se adapte a la política industrial. Un sistema eléctrico saturado restringe el crecimiento económico del país.

Eliminar el ruido eléctrico

El organismo considera que sí existe una ruta que permita que el sector eléctrico cubra las necesidades y sea suficiente para impulsar el Plan México.

En este sentido, el IMCO señala que es necesario acelerar la expansión de la infraestructura eléctrica con énfasis en la red de transmisión y en nueva capacidad de generación de bajas emisiones.

Específicamente, la Secretaría de Energía y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) deben priorizar las inversiones que eliminen los cuellos de botella de la Red Nacional de Transmisión y permitan incorporar oportunamente la nueva capacidad de generación pública y privada.

Otro factor fundamental es generar certidumbre a la inversión privada y acelerar la generación.

Para ello, la Sener y la Comisión Nacional de Energía (CNE) deben agilizar los procesos de autorización y establecer plazos claros para el otorgamiento de permisos, así como reducir la incertidumbre regulatoria facilitará el financiamiento y la entrada de operación de los proyectos que el sistema requiere hacia 2030.