

Durante febrero de 2026, el gasto en pensiones del sector público presupuestario ascendió a MXN $134,011 millones, lo que representó un crecimiento real de 5.2% frente a los 122,517 millones reportados en el mismo mes de 2025, de acuerdo con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
Este aumento responde a un mayor número de personas que ya acceden a una pensión, en un contexto de envejecimiento acelerado de la población.
“Es reflejo de que hay más gente a la cual hay que pagarle hoy en día una pensión”, explicó Moisés Pérez Peñaloza, especialista en pensiones y fundador de Yo Jubilado.
“Son más personas por más años”, añadió, al referirse al impacto de la mayor longevidad en el costo del sistema.
Detalló que el fenómeno también incorpora factores como esquemas de jubilación anticipada o condiciones más favorables en algunos sectores, lo que eleva el costo total para el erario.
Envejecimiento eleva presión estructural
Pérez Peñaloza consideró que, aunque actualmente el nivel de gasto es manejable, en el mediano y largo plazo se convertirá en una presión creciente para las finanzas públicas.
“Hoy es manejable, pero eventualmente se vuelve insostenible”, advirtió.
Explicó que esto se debe a que habrá “millones de personas en un esquema de pensión” que ya no forman parte de la población activa ni generan ingresos tributarios.
A esto se suma el alto nivel de informalidad laboral en el país, lo que reduce la base de contribuyentes y acentúa la presión sobre las finanzas públicas.
Reducción en edad de retiro del ISSSTE presionará gasto
A este contexto se suma la decisión del gobierno federal de reducir la edad de jubilación para trabajadores del décimo transitorio del ISSSTE, tras un acuerdo con la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE).
Con esta medida, la edad mínima de jubilación se mantendrá en 56 años para mujeres y 58 para hombres hasta 2028, y posteriormente se reducirá de forma gradual: a 55 y 57 años en 2028; a 54 y 56 en 2031; y finalmente a 53 y 55 años en 2034.
El cambio revierte el aumento progresivo en la edad de retiro establecido en la reforma a la Ley del ISSSTE de 2007, que buscaba contener el gasto pensionario.
Tras dicha reforma, los trabajadores del Estado pudieron elegir entre migrar al sistema de cuentas individuales en las Afores o permanecer en el esquema de reparto; alrededor de 90% optó por este último, bajo la condición de un incremento gradual en la edad de jubilación.
De acuerdo con estimaciones del gobierno federal, la reducción en la edad de retiro tendrá un costo fiscal superior a MXN$ 36,000 millones entre 2025 y 2030.
Además, proyecciones del ISSSTE anticipan que el pico de jubilaciones bajo este régimen ocurrirá entre 2030 y 2040, lo que implicará una mayor presión sobre el gasto público en esa década.
IMSS e ISSSTE concentran la carga
El especialista explicó que el gasto en pensiones se compone de distintos grupos, particularmente en el caso del IMSS, que debe cubrir tanto a sus propios trabajadores como a los afiliados de empresas privadas, mientras que el ISSSTE enfrenta obligaciones similares con trabajadores del sector público.
Estos componentes, junto con compromisos históricos, explican gran parte de la presión actual sobre el gasto pensionario.
Afores no determinan el problema
Sobre el papel de las Afores, Pérez Peñaloza aclaró que su función se limita a administrar los recursos de los trabajadores, sin intervenir en variables clave del sistema.
“Las Afores son exclusivamente el intermediario financiero que gestiona la inversión de los ahorros”, puntualizó.
“No determinan cuánto se paga ni si alcanza o no”, agregó.
En este sentido, descartó que estas instituciones sean responsables directas de la presión fiscal asociada al sistema de pensiones.
Jóvenes enfrentan un reto distinto
Para los trabajadores más jóvenes, el especialista indicó que el reto no está en el gasto público actual, sino en su propia capacidad de ahorro, ya que su pensión dependerá de los recursos acumulados durante su vida laboral.
“La presión en ese sistema la tiene el individuo, no el gobierno”, subrayó.
Explicó que quienes no cumplan con los requisitos de cotización podrían no acceder a una pensión, sino únicamente a la devolución de sus recursos.
Presión seguirá al alza por décadas
Pérez Peñaloza anticipó que el gasto en pensiones continuará creciendo en los próximos años, impulsado por el aumento en la población adulta mayor.
“La estimación es que para 2050 habrá cerca de 34 millones de adultos mayores; si llegan sin ahorros, la presión será muy alta”, advirtió.
Añadió que el gasto sólo comenzará a disminuir cuando se reduzca el número de beneficiarios, un escenario que aún tomará tiempo.
En este contexto, subrayó la importancia de que las personas se preparen para su retiro, ante un sistema que difícilmente podrá sostener por sí solo el nivel de pensiones en el largo plazo.















