Destapar una cerveza en México rara vez es un acto simple; es un ritual de personalización. En la esquina del barrio, en la reunión familiar o en el puesto de la calle, la ‘chela’ se convierte en una bebita personal que mezcla el limón, sal, salsas oscuras, chile en polvo y hasta escarchados dulces como tamarindo o sabores de frutas.
Ese hábito, tan cotidiano como profundamente arraigado en la microeconomía del país, dejó de ser un simple detalle folclórico para convertirse en el plano arquitectónico sobre el cual la agroindustria cervecera está redefiniendo sus mayores apuestas de innovación y crecimiento.
A esto, de acuerdo con Raúl Escalante Martínez, vicepresidente Legal y de Asuntos Corporativos de Grupo Modelo, se suma la moderación, con el consumo de cervezas con cero alcohol y un consumo de bebidas con menor graduación.
Detrás del mostrador y en las grandes plantas de producción, los patrones del consumidor muestran una metamorfosis fascinante. El crecimiento del volumen ya no depende únicamente de vender la misma fórmula de siempre.
Hoy, la rentabilidad del sector se mueve en entre dos frentes aparentemente opuestos: por un lado, una masa crítica de consumidores que busca reducir su ingesta de alcohol sin abandonar el espacio de convivencia; por el otro, un mercado masivo que exige inmediatez en sus mezclas de sabor tradicionales.
En el primer frente, la cerveza sin alcohol se ha posicionado como el verdadero catalizador de cambio dentro del segmento de bebidas. A diferencia de los destilados, que han encontrado bajas en el consumo, la industria cervecera logró descifrar la fórmula.
“Esta es una industria que se está desempeñando de manera positiva. El tema de la cerveza es un diferenciador muy importante contra otras bebidas alcohólicas, que no han podido sacar una versión cero tan exitosa”, señala Raúl Escalante Martínez, en entrevista con El Cronista, al destacar el auge de etiquetas como Corona Cero, Modelo Cero —en sus variantes clara y oscura— y Michelob Ultra Cero, enfocadas en capturar a una generación que privilegia el bienestar sin sacrificar el hábito social.
Las métricas del sector confirman la solidez de esta ruta: mientras los índices de consumo excesivo de alcohol muestran una ligera pero paulatina tendencia a la baja, la demanda general de cerveza mantiene una trayectoria ascendente.
“Todavía estamos lejos de los volúmenes que tienen otros países más desarrollados en la categoría cero, como puede ser España. Pero el consumo de cerveza va hacia arriba, y el consumo excesivo de alcohol va hacia la baja. La cerveza es la bebida de moderación por excelencia”, explica Escalante Martínez al detallar su abanico de opciones, que abarca desde presentaciones de baja graduación —por debajo de los 3.5 grados, como Corona Light o Barrilito— hasta el segmento totalmente desalcoholizado.
Grupo Modelo pone el toque mexicano al cambio global
Este cambio va en línea con las tendencias globales del mercado, pues de acuerdo con el estudio “Las tendencias de consumo que moldean el mercado de bebidas para adultos”, los consumidores buscan opciones para un estilo de vida balanceado, que incluyen bebidas sin alcohol, con bajo contenido del mismo, sin gluten, con bajas calorías, o bien, sin azúcar.
Al mismo tiempo, abunda el estudio, los consumidores buscan nuevos sabores y variedades con opciones ready to drink, como cocteles preparados en lata, o cervezas de sabores.
En México, de acuerdo con Grupo Modelo, cerca del 80% de los mexicanos prefieren personalizar o mezclar su cerveza. Atender esa demanda dio origen a la categoría de las cervezas preparadas, transformando la preparación artesanal de la michelada en una línea de producción de alto volumen.
“Al mexicano le encantan los sabores, le encanta mezclar su cerveza y estamos dándole ya esas opciones para que, si por diferentes situaciones no la quiere o no la puede mezclar en ese momento, ya la tenga preparada”, sostiene el vicepresidente de la firma sobre el desarrollo de marcas como Victoria Chamoy, Vickypiña, Vicky mango, así como las alianzas de alto impacto en el anaquel con Victoria Tajín y Victoria Limón y Sal.
Además, la empresa mantiene una tendencia de producción para el consumo local. De acuerdo con Grupo Modelo, 99.9% de la cerveza que se consume en el país se hace en México, por lo que, hasta el momento la industria cervecera nacional está libre de cualquier potencial problema interno ante la remisión del Tratado México-Estados Unidos-Canadá.