

El artista ambientalista Robert Wyland, conocido como Wyland, presentó una demanda contra la FIFA y las empresas propietarias y administradoras de un edificio en Dallas, Texas. El motivo fue que un mural suyo de ocho pisos fue cubierto con pintura azul sin su autorización.
Wyland, de 69 años y radicado en los Cayos de Florida, es reconocido como uno de los muralistas ambientalistas más importantes de Estados Unidos. Su serie “Whaling Walls” ha llevado escenas de ballenas, delfines y vida marina a fachadas de edificios en distintas ciudades del mundo, con el objetivo de generar conciencia sobre la conservación de los océanos.
Un mural de 25 años convertido en símbolo de la ciudad
La demanda, presentada ante un tribunal federal de Texas, reclama 25 millones de dólares. De acuerdo con ESPN, el documento judicial señala que para el 18 de mayo la mayor parte del mural ya había desaparecido bajo una nueva capa de pintura.
La obra, llamada “Ocean Life” o “Whaling Wall 82”, fue pintada por Wyland en 1999 como parte de una colección de 100 murales dedicados a la contaminación oceánica. Con cerca de 25 metros de altura, se había convertido en un referente para los habitantes de Dallas. Aunque el paso del tiempo había desgastado la pintura, Wyland planeaba restaurarla.
Ese plan cambió abruptamente. El artista relató a The Guardian que su asistente le avisó que alguien llamó para decir que pintarían la pared. Wyland describió sentirse totalmente desprevenido ante la noticia.

FIFA y el comité organizador se deslindan del caso
El Comité Organizador de la Copa Mundial en el Norte de Texas explicó en mayo que el mural sería reemplazado por una nueva obra para generar entusiasmo previo al Mundial 2026. Sin embargo, ante ESPN, el comité prefirió no comentar, mientras que la FIFA aseguró no tener ninguna participación en el asunto y remitió las consultas al comité de la ciudad anfitriona.
Wyland sostiene que nunca autorizó eliminar la obra y que la intervención violó una ley federal que protege obras de reconocimiento público, salvo que exista una renuncia firmada por el artista, documento que, según el expediente, nunca existió.
El artista calificó el conflicto como una historia de David contra Goliat y aseguró que no permitirá que la organización se salga con la suya. El futuro del mural quedará ahora en manos de la justicia estadounidense.















