

Antes de intentar revolucionar el mercado de la compraventa de smartphones usados, Andrés Gómez arrancó en el mundo del emprendimiento con un premisa de otros tiempos: el trueque. El emprendedor mexicano lanzó una plataforma de intercambio de productos de estilo de vida y entretenimiento, donde los usuarios podían adquirir artículos utilizando otros objetos como forma de pago. Y poco a poco descubrió que el negocio estaba el creciente mercado de teléfonos usados.
Después de la pandemia y tras alcanzar estabilidad financiera, Gómez decidió pivotar. Entonces comenzó a construir “un marketplace donde las personas pueden vender un celular, cambiar un celular o comprar un celular”, compartió Gómez en entrevista con El Cronista.
La apuesta surge en un momento en que el mercado mexicano comienza a mostrar señales de madurez en torno a la economía circular. Según el fundador, durante el último año ingresaron al país más de 30 millones de teléfonos celulares y alrededor del 10% correspondieron a equipos reacondicionados.
El reto de este modelo de negocio está en resolver uno de los mayores problemas del sector: la confianza.
“El que quiere comprar un celular tiene muchas opciones para hacerlo. Pero el que vende un celular no necesariamente tantas”, afirmó.
Para atacar ese problema, Givu desarrolló una plataforma que permite realizar diagnósticos remotos antes de concretar una operación. A través de un algoritmo propio, la aplicación evalúa tanto el estado interno del dispositivo como sus condiciones físicas, generando una certificación previa que busca reducir la incertidumbre entre compradores y vendedores.
“La innovación que tiene Givu es que integramos una solución que permite a las personas hacer previamente un diagnóstico remoto del teléfono. Es un diagnóstico que mide el 80-20 de la salud del celular por dentro y el 20% de la salud estética”, explicó el emprendedor.
De acuerdo con Gómez, una de las ventajas competitivas de la plataforma es la velocidad con la que pueden cerrarse las operaciones.
“Desde que te enteras de que existe Givu y miras el proceso hasta que cierras la transacción de venta de tu celular, puede quedar el mismo día; en un par de horas”, aseguró.
Bajo este esquema de inspección, estandarización y garantía, la startup opera de manera similar a lo que firmas como Kavak hicieron en el mercado automotriz de segunda mano. Actualmente la plataforma opera principalmente con equipos de gama alta y ha superado los 25,000 usuarios registrados, acumulando más de 3,000 transacciones de compra desde el lanzamiento de su modelo actual hace alrededor de un año.
Aunque el mercado global de dispositivos reacondicionados mantiene un crecimiento sostenido, México todavía enfrenta retos culturales.
“Todavía no existe la cultura, no estamos maduros para buscar de primera instancia productos reacondicionados. Hay mucho desconocimiento”, señaló Gómez.
La desconfianza proviene, en buena medida, de experiencias negativas en marketplaces abiertos y canales informales, donde los fraudes siguen siendo frecuentes. Por ello, la startup ha puesto el foco en construir procesos de certificación y ofrecer garantías de hasta tres meses en los equipos comercializados directamente por la plataforma.
Alianzas para escalar
Givu busca acelerar su crecimiento mediante alianzas con grandes empresas de retail y financiamiento. La expectativa es que esto impulse un crecimiento de entre 50% y 60% durante el segundo semestre de 2026.
La compañía, aseguró Gómez, ya trabaja con diversos actores del mercado para facilitar la recuperación, recompra y renovación de dispositivos, una estrategia que podría convertirse en una fuente importante de inventario para los próximos años.
Además, la startup se encuentra en conversaciones para levantar capital que le permita ampliar su alcance comercial y fortalecer la adquisición de usuarios.
Economía circular más allá de los celulares
Aunque el smartphone es hoy la punta de lanza del negocio, la visión de largo plazo es mucho más ambiciosa.
Givu busca construir una plataforma de recommerce para toda la categoría de electrónicos de consumo, incluyendo computadoras, tablets, pantallas y otros dispositivos tecnológicos que suelen terminar prematuramente como residuos electrónicos.
“Lo que me hace muy feliz es pensar que podemos ser el referente del recommerce mexicano”, afirmó Gómez.
El emprendedor considera que existe un enorme espacio para desarrollar un mercado formal que combine tecnología, eficiencia operativa y sostenibilidad.
“Un teléfono celular tiene una vida útil de cinco años y nosotros individualmente lo usamos entre 18 y 24 meses. Todavía le queda una larga vida a los celulares”, señaló.
Con esa premisa, la startup busca impulsar un cambio de mentalidad entre los consumidores mexicanos: vender antes de acumular, reutilizar antes de desechar y encontrar valor donde otros ven un dispositivo obsoleto.
“Vende con propósito y compra con conciencia”, concluye Gómez. Una frase que refleja la apuesta de Givu por convertir la economía circular en una oportunidad de negocio escalable.
















