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Durante los primeros días de enero, un periodo en el que históricamente se realizan más de 211,000 empeños en el país, el cierre por huelga del Nacional Monte de Piedad profundizó la cuesta de enero para cientos de mexicanos y alteró el equilibrio del mercado del crédito popular.

La suspensión de operaciones de más de 300 sucursales dejó sin financiamiento prendario a miles de familias justo cuando los gastos acumulados de fin de año presionaron con mayor fuerza el ingreso de los hogares.

Nacional Monte de Piedad, una de las instituciones más antiguas y utilizadas para obtener liquidez inmediata, suele concentrar en enero uno de sus picos más altos de demanda, con préstamos promedio superiores a los 5,000 pesos, destinados principalmente al pago de servicios, deudas de corto plazo y gastos esenciales.

Este año, la ausencia de esa opción obligó a los consumidores a modificar sus decisiones financieras.

El Nacional Monte de Piedad está en huelga desde el 1 de octubre de 2025.

Sin la posibilidad de empeñar joyas, electrónicos u otros bienes, muchas familias recurrieron a esquemas alternativos de crédito, aun cuando implicaron costos más elevados frente al empeño tradicional.

La prioridad fue obtener recursos de forma rápida para enfrentar la presión económica del arranque de año.

Un vacío que reordenó el crédito popular

El cierre del Monte de Piedad no solo tuvo un impacto social, también generó un reacomodo en el mercado.

Instituciones como Coppel y Banco Azteca han sido parte de la demanda de financiamiento inmediato gracias a la rapidez en la colocación de créditos y a su amplia presencia física en el país.

Usuarios señalaron que, aunque los intereses resultaron más altos que los de un préstamo prendario, la facilidad de acceso y la disponibilidad inmediata del dinero fueron determinantes para enfrentar la emergencia financiera.

“La huelga si nos ha afectado mucho, porque en esta temporada ya sabía que venía al Monte de Piedad y tenía mi dinerito asegurdo, pero ahora ya no puedo, porque no sabemos qué va a pasar. He acudido a Coppel, porque varios conocidos me lo han recomendado”, dijo Manuel Sánchez, cliente de Monte de Piedad.

Para Esperanza Caballero, quien era usuaria de Monte de Piedad también ha sido un nuevo reto buscar otro servicio que no sea el de la casa de empeño.

“Yo me he acercado con Banco Azteca y Coppel que son los más populares, pero todavía tengo que ver, porque sus intereses son más altos”, señaló.

En un contexto de urgencia, la comparación de costos pasó a segundo plano frente a la necesidad de liquidez.

De acuerdo con datos de inclusión financiera, 1 de cada 3 adultos en México recurrió a casas de empeño o créditos similares cuando enfrentó una emergencia económica, lo que dimensionó el papel que históricamente jugó el Nacional Monte de Piedad como amortiguador financiero para los hogares de menores ingresos.

Ganadores en una de las temporadas más difíciles del año

Especialistas coincidieron en que, mientras no se restablezcan las operaciones del Monte de Piedad, el traslado de clientes hacia instituciones privadas fortalezerá la posición de Coppel y Banco Azteca en el segmento de crédito popular.

Este movimiento no solo incrementará su base de usuarios, sino que también consolidará su presencia en un momento clave del calendario financiero.

La cuesta de enero, tradicionalmente asociada a un mayor estrés económico para las familias, evidenció cómo la ausencia de una institución histórica modificó los hábitos de financiamiento y abrió oportunidades de negocio para otros jugadores.

En el corto plazo, el mercado respondió con un desplazamiento de la demanda; en el mediano, el reto será determinar si este cambio se mantuvo o si los usuarios regresaron al empeño tradicional una vez normalizadas las operaciones.